Familia

Casi dos millones y medio de personas tuvieron depresión en 2015 en España

La Confederación Salud Mental España celebra que la Organización Mundial de la Salud haya puesto en marcha una campaña informativa y de sensibilización enfocada a eliminar la estigmatización de problemas de salud mental como la depresión. El 7 de abril se conmemora el Día Mundial de la Salud.

La Confederación Salud Mental España manifiesta su satisfacción por que la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya decidido que la depresión sea el tema para conmemorar el Día Mundial de la Salud 2017. Para esta confederación, que a nivel estatal representa a más de 300 entidades dedicadas a la mejora de la calidad de vida y a la defensa de los derechos de las personas con trastorno mental y familiares, este gesto de la OMS ayudará a que la salud mental ocupe el lugar de la agenda pública y política que se merece.

Según explica el presidente de la Confederación, Nel A. González Zapico, “en un solo día es imposible arreglar todo lo que queda pendiente en materia de promoción, prevención y atención a la salud mental. Sin embargo, este tipo de acciones pueden contribuir a que se hable con naturalidad sobre los trastornos mentales, a que una cuestión como esta, que cada día afecta a más personas, se dote de suficientes recursos públicos y a que para la sociedad sea un asunto importante sobre el que prestar atención”.

La entidad muestra además su preocupación por los datos que arroja el informe recientemente publicado por la OMS “Depression and Other Common Mental Disorders. Global Health Estimates”. Según este documento, en 2015 en España un total de 2.408.700 personas tuvieron depresión y ya afecta al 5,2% de la población, siendo así el cuarto país europeo con más casos. Esta cifra disminuye ligeramente en los trastornos de ansiedad, que afectan a 1.911.186 de personas en nuestro país es decir, el 4,1% de la población. Según revela este documento, el número de personas que vive con depresión en el mundo, más de 300 millones (4,4% de la población) ha aumentado un 18,4% entre 2005 y 2015, es un problema de salud cuya prevalencia está creciendo considerablemente en los países de bajos ingresos y que es más común entre las mujeres (5,1%) que entre los hombres (3,6%).

Para Salud Mental España, este tipo de cifras demuestran la alta prevalencia de los problemas de salud mental, lo cual obliga a que se siga trabajando y se refuercen las políticas públicas y planes específicos para detectar a tiempo los trastornos mentales, así como para promover y atender la salud mental de la población.

Además, la organización propone que se pongan en marcha todas las acciones necesarias para alcanzar los objetivos del Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2020 de la OMS y subraya que la salud mental es una cuestión que debe promoverse con un enfoque positivo desde los ámbitos sanitario, social, del empleo, la cultura, la justicia y la educación.

Para esta organización, es imprescindible que la atención a los problemas de salud mental, como puede ser la depresión, esté enfocada hacia la completa recuperación de la persona. En este sentido, cobra especial importancia situarla en el centro de la intervención y garantizar continuidad de cuidados a lo largo del tiempo y el acceso a los recursos sociales y sanitarios adecuados a sus necesidades y a las de su entorno más cercano, con el que también es fundamental trabajar.

González Zapico considera que “a las personas con trastorno mental en general, entre las que se encuentran quienes están pasando por una depresión, hay que garantizarles su derecho a acceder a recursos de apoyo en el ámbito del empleo, la vivienda, el ocio, las actividades de la vida diaria o la participación social”.

Hablemos sobre salud mental
Los problemas de salud mental, como puede ser la depresión, son invisibles. Pero que no se vean no quiere decir que no existan.

Debido a que no hay suficiente información y a que se mantienen tantos mitos alrededor de los trastornos mentales, es muy habitual que las personas con problemas de salud mental se hayan podido sentir avergonzadas o culpables de su situación. Por ello, es preciso que la ciudadanía comprenda y apoye a las personas con problemas de salud mental, no contribuya a alimentar estereotipos y prejuicios negativos e infundados y ayude a derribar las barreras invisibles que impiden que las personas con trastorno mental pidan ayuda, trabajen o participen en la sociedad.

Las personas con depresión o cualquier otro tipo de trastorno mental necesitan sentir el apoyo de sus familiares, amistades, compañeros y compañeras de trabajo para poder hablar con naturalidad sobre su problema de salud. Hablar contribuye a su mejoría, facilita que se pida ayuda y que se pueda recuperar el proyecto vital que se quebró en un momento dado.

La convivencia con el trastorno mental puede ser difícil y no está exenta de sufrimiento, pero con una intervención social, sanitaria y psicológica ajustada a lo que necesita la persona, y con información, formación y acompañamiento tanto a ella como a su entorno más cercano, el proceso es más sencillo y su éxito más certero.

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