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Los derribos de viviendas impactan en la salud mental de los palestinos

La ONG Médicos del Mundo explica en un informe las consecuencias que tiene para la salud mental de la población palestina las continuas demoliciones de viviendas que el gobierno de Israel lleva a cabo. 

 

Médicos del Mundo ha elaborado un informe que demuestra las consecuencias que tiene sobre la salud mental de la población palestina la demolición de viviendas y otras infraestructuras que el gobierno de Israel lleva a cabo, especialmente en Cisjordania. En 2016 se contabilizaron 1.196 derribos, casi el doble de los registrados el año anterior. Se trata del número más elevado desde 2009, cuando la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) comenzó a registrar estos hechos.

“Mi hijo ha empezado a estar más agresivo, de peor humor. Habla mucho de la última demolición y sus notas en los estudios han empezado a empeorar. Está siempre distraído y se siente continuamente amenazado”, cuenta Nadia, madre de un joven de 19 años.

El hecho no sólo de ver derribado su hogar, sino de esperar durante meses el momento -pueden pasar incluso años desde que se recibe la orden de demolición hasta que ésta se hace efectiva- , tiene efectos directos sobre la salud de las personas. Son problemas de tipo social (aislamiento, dificultades para el desarrollo de la vida diaria…), psicosomático (retraso en el crecimiento infantil, problemas en el control de esfínteres, insomnio…) y psicológico (ansiedad, estrés postraumático, agresividad, ideas suicidas, etc.)

Los menores de edad son las principales víctimas. Como el alumnado del colegio de la comunidad beduina de Abu Nuwar, que ha sufrido tres demoliciones en un año. “Cada vez que oyen ruido de coches tienen miedo […] y los niños y niñas de tercer grado (entre 4 y 9 años) preguntan constantemente si el ejército va a volver mientras ellos están en clase”, relata una profesora.

Previamente a su publicación, Médicos del Mundo compartió este informe con el Intergrupo Parlamentario por Palestina del Congreso de los Diputados. La ONGtrasladó a los grupos políticos miembros la importancia de que Gobierno español reconozca a Palestina como un Estado. También le demandaron que asuma un papel de liderazgo en la UE para que esta exija el respeto de los derechos de la población palestina. Además, se les informó de las dificultades de acceso de las y los trabajadores humanitarios, del desabastecimiento de medicamentos y material fungible a causa del bloqueo impuesto por Israel -del que se cumplen ahora 10 años- y de las enormes limitaciones que encuentra el personal sanitario palestino tanto para formarse adecuadamente como para realizar su trabajo diario -por los cortes de suministro eléctrico o los impedimentos para el traslado de enfermos graves-.

El trabajo de Médicos del Mundo en Palestina

La asociación trabaja en Palestina -tanto en Gaza como en Cisjordania- desde hace más de una década. En el segundo enclave, la organización se enfoca en mejorar los servicios públicos de salud mental y apoyar la capacidad de resiliencia de 39 comunidades beduinas afectadas por la política de expansión israelí en Jericó y Jerusalén Este. Durante 2016 se produjeron 41 incidentes críticos que afectaron a cerca de mil personas, más de la mitad de ellas niños y niñas. En Gaza ofrecemos atención primaria, apoyo quirúrgico –fundamentalmente traumatológico-, y formación de profesionales de la salud en varios ámbitos, incluido el de salud mental.

La demolición de viviendas y el desplazamiento forzoso de población palestina que tiene lugar en Cisjordania y Jerusalén es un elemento central del conflicto palestino-israelí. Los Acuerdos de Oslo de 1993 dividieron administrativamente Cisjordania en tres áreas: A, B y C. El Área C quedaba bajo control civil y militar de Israel. Ocupa alrededor del 60% de Cisjordania y en ella viven unas 297.900 personas, de las que entre 30.000 y 40.000 son población beduina. Las condiciones de vida en esta zona son muy precarias debido al limitado acceso a recursos naturales y servicios básicos, al estrangulamiento económico y al desplazamiento forzoso motivado por la política de expansión de los asentamientos de Israel. Esto implica el aumento de la confiscación y demolición de viviendas y otras infraestructuras, ejercicios militares cerca de zonas residenciales o actos de violencia por parte de colonos.

Cabe recordar que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó, en diciembre de 2016, una resolución condenando a Israel por el establecimiento de asentamientos en Cisjordania, lo que supone la expulsión de la población palestina de su propio territorio, además de constituir una violación del derecho internacional. La Asamblea General de la ONU también reconoció, en su Resolución 194, el derecho de las personas palestinas refugiadas a retornar a sus casas.

 

 

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