José Chamorro: “El libro es una excusa para encontrarse con uno mismo y con otros”

José Chamorro García (Linares, 1981) se está convirtiendo en uno de los escritores revelación de esta temporada. Su libro 'Claves para saborear la vida', editado por San Pablo, está cosechando una crítica muy positiva y pronto alcanzará la segunda edición. Da gusto leerlo y supone un oportuno parón en lo cotidiano para contemplar la vida. Además, lo recaudado va para el proyecto solidario Pintando cimas (http://www.pintandocimas.com)

 

¿Cuál es el objetivo de las 73 reflexiones de este libro?

Provocar la reflexión en el lector, acercarlo a algunos temas y ensanchar su mirada. El libro pretende ser una provocación, un acicate a partir del cual uno mismo pueda replantearse aspectos de su vida, afirmar otros o discrepar de algunos de los temas que aquí aparecen.

Por otro lado, diría que la finalidad del libro también tiene que ver con compartir aquello que se me ha regalado. No tendría sentido escribir, que es como hablar en voz alta, sólo para mí en un ejercicio de mera autocomprensión de mi vida. Creo que la grandeza discreta de esta obra aparece cuando es compartida de unos lectores a otros.

 ¿Por qué podemos hablar de esta obra como un regalo?

Quizá porque, desde un primer momento, yo mismo lo he vivido así. Para mí es un regalo que se me ha dado y que he podido compartir con otros para que también pueda ser don para sus vidas. Es cierto que se adquiere pagándolo, pero en cualquier caso pienso que su contenido posee cierta frescura digna de poder ser saboreada con mesura, como si fuera una excusa para encontrarse con uno mismo y con otros entre sus líneas.

Tu pensamiento se ve remarcado por autores como Timothy Radcliffe, Francesc Torralba o el reconocido benedictino David Steindl-Rast. ¿De dónde te viene la relación con el hermano David?

Todos ellos son autores que han jalonado diversas etapas de mi vida y que, de alguna manera, siguen estando presentes como un fondo desde el cual pongo en pie y comparto lo que en esta obra ofrezco. Al último de ellos, al hermano David, lo conocí a través de una hermosa obra suya que hay traducida al castellano que se llama 'La Gratitud'. Me di cuenta desde el principio que mi experiencia comulgaba y resonaba en sus palabras así que me puse a investigar por la red y di con una página argentina (www.viviragradecidos.org) que pretende divulgar su pensamiento y su obra. Seguí indagando, visualicé vídeos que hay colgados en la Red y me propuse intentar contactar con él para que leyera la obra y me brindara unas palabras. Un día abrí el correo y, una vez más, me di cuenta que los sueños que brotan del corazón terminan por cumplirse de un modo u otro y, leyendo sus palabras, experimente la clave de su mensaje: el agradecimiento.

En estas páginas nos lanzas al ahora responsable, ¿cuáles serían las presencias distraídas?

Las presencias distraídas son aquellas que tienen lugar cuando nos juntamos para compartir con otros momentos de la vida y todos, estando presentes, nos vamos desconectando de lo que es el encuentro en sí, porque sin darnos cuenta (casi adictivamente), nos “conectamos” a las redes sociales, el whatsapp… La presencia está “aquí”, en ese lugar, pero no en el “ahora” que implica apertura y entrega a la relación.

También incluyes reflexiones cinematográficas. Cuéntanos.

Bueno, era una forma de ofrecer algo, que a veces queda un tanto difuminado cuando vemos una película, y que tiene que ver con leer la trama más profundamente. La mayoría de las veces, las películas abordan cuestiones que tienen que ver con la profundidad del ser humano, en ocasiones hasta tratan temas profundos que se pierden en la narratividad, la acción, los efectos especiales o la velocidad del film. Hay ocasiones que los largometrajes son parábolas, metáforas de la propia vida que intentan dar una solución a algún drama profundo.

Las películas que he escogido tienen más que ver con una simpatía particular que con el reconocimiento de la crítica. Son meros ejemplos que, en su momento, me despertaron el interés que terminó desembocando en esas reflexiones. Quizá sean unas buenas excusas para disfrutar del cine con una mirada curiosa que busque aquello que está más allá de lo evidente. En definitiva, son oportunidades para no dejarnos deslizar por la superficialidad entretenida de la trama sino para ahondar en la profundidad sorprendente que esconden.

 

 

 

Me encanta la referencia a tu tierra con “olivos de tres pies”. Explica esta imagen.

No soy un experto del olivar, pero sí he oído que aquellos olivos que tienen tres pies suelen ser los más antiguos, grandes y los que más producen. Pareciera como si la unidad que hay en la raíz se desplegara en tres brazos que son capaces de sustentar todo el árbol. Me pareció interesante usar esta imagen como metáfora de la condición humana y, más exactamente, de los tres tipos de cerebros que posee toda persona, que solemos simplificar en uno, y que, por ende, posibilitan esos tres modos de hablar de los que habla el Dr. Claudio Naranjo. La tricotomía exterior posee una unidad interior, es decir, que lo que pensamos, sentimos y hacemos está apoyado sobre la interioridad de la persona que se haya iluminada por el Espíritu.

 

Entrevista de Fernando Cordero Morales ss.cc.

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