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Grupo de Comunicación Loyola

"Bailar con la soledad", el nuevo libro de José María Rodríguez Olaizola SJ

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Reflexiona sobre los motivos que aíslan en una sociedad híperconectada y ofrece algunas claves para el encuentro. El trabajo es fruto de distintos encuentros, conversaciones y atentas escuchas para descubrir esta realidad tan universal y humana en lo cotidiano y en clave de fe.

Bailar con la soledad, el último libro del jesuita José María Rodríguez Olaizola, es una reflexión sobre la experiencia universal de la soledad, algo que resulta casi paradójico en un mundo como el nuestro, híper-conectado. Se trata de un tema de notable actualidad. El gobierno del Reino Unido se plantea implantar el ministerio de la soledad, y hay quien afirma que la soledad es uno de los grandes problemas del mundo contemporáneo. El jesuita ofrece un sugerente recorrido sobre las distintas formas en las que se presenta en las vidas de hoy: a veces de manera hiriente, y otras veces libremente asumida y hasta buscada. De una manera u otra, su presencia es parte de la vida de cada uno, como una banda sonora cuya música acompaña en distintos momentos de nuestras historias. La propuesta del autor es aprender a escuchar aquella melodía diferente “que nos permita bailar con ella”, dice. Y trata de describir los acordes hechos “de aceptación y deseos, de lucidez y conciencia, de memoria y esperanza, de fe y tormentas” que hacen posible el baile. Este libro, publicado por el sello Sal Terrae, del Grupo de Comunicación Loyola, combina la mirada sociológica del autor y su sensibilidad creyente, y se ha ido gestando al hilo de las experiencias que el autor va recogiendo y compartiendo en numerosas conferencias por España y Latinoamérica.

La soledad, a la que dedica José María Rodríguez Olaizola su libro es una soledad real, y habitada, porque invita al encuentro. Porque levanta puentes. Basada en historias de tanta gente que ha compartido sus respuestas o sobre las que ha ahondado, encontrando en sus palabras, sus gestos y sus acciones esa música interior que permite bailar . Ofrece algunas claves que ayudan al lector a encontrarse con su propia soledad y a descubrir su sentido y su horizonte. Y su mirada alcanza el Evangelio donde descubre esas historias espejo de “nuestras vidas”. “Lo único que me gustaría es compartir una reflexión y ayudar a que tú, que lees estas páginas, la continúes, la enriquezcas, la puntualices o la completes con tu propia memoria, tus experiencias y tu recorrido. Seas joven o mayor, seguro que te encuentras reflejado en algún momento en estas vivencias. Ojalá ayuden a poner música –que es sentido y horizonte–. En la soledad. Y en la vida”.

Rodríguez Olaizola ya se acercó a esa soledad que invita al encuentro en su anterior libro El corazón del árbol solitario, Sal Terrae 2016. Una historia concreta y real, la vocación consagrada al servicio de los más vulnerables de Camboya de Kike Figaredo, sobre la que va revelando sentimientos, heridas y el sentido de esa soledad habitada. Ahora, en este nuevo libro, su pensamiento abarca realidades diversas y busca en el Evangelio algunas claves cristinas para lidiar con la soledad. La primera parte, La soledad, esa amante inoportuna, describe la soledad y muestra su presencia distinta en todas las vidas. En la segunda, Motivos para la soledad, incide en algunos motivos para la soledad contemporánea. Por último, Bailar con la soledad, es el capítulo donde trata de algunas pistas evangélicas para no dejarse vencer por esa experiencia, cuando es no querida.

 

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