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Por Juan Ignacio Cortés

Ricardo Blázquez, el cardenal prudente

El recién reelegido presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) es, ante todo, un hombre prudente. Hijo de agricultores, el cardenal arzobispo de Valladolid se decantó muy pronto por el sacerdocio.

El recién reelegido presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) es, ante todo, un hombre prudente. Hijo de agricultores, el cardenal arzobispo de Valladolid se decantó muy pronto por el sacerdocio. Ordenado en 1967, se dedicó fundamentalmente a la enseñanza hasta que en 1988 fue nombrado obispo auxiliar de Santiago. En 1992 es nombrado obispo de Palencia; en 1995, de Bilbao y, en 2010, arzobispo de Valladolid. Pese a su discreción y gusto por el diálogo y la conciliación, monseñor Blázquez se ha visto envuelto en diversas polémicas a lo largo de su carrera.

En 1995 saltó a la fama al convertirse en el primer prelado sin vinculación alguna con el País Vasco en ocupar la sede de Bilbao. El entonces presidente del PNV Xabier Arzalluz recibió la noticia con una de las más desdeñosas frases pronunciadas en público, refiriéndose a él como “un tal Blázquez”. El prelado respondió al desdén aprendiendo euskera y ganándose el cariño de sus diocesanos. Su recién iniciado mandato será el tercero. Blázquez ya presidió a los obispos españoles entre 2005 y 2008 y lo ha hecho durante el trienio 2014-2017. Será también el último, pues Blázquez cumple 75 años en abril.

En ese momento deberá presentar su renuncia al papa, quien puede mantenerlo en su puesto por algunos años. Resulta pues difícilmente imaginable que su elección no haya sido respaldada por el Vaticano. Será un mandato más tranquilo que el de 2005-2008, cuando muchos obispos pusieron especial empeño en presentar batalla frontal al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Su renuncia a liderar la carga le costó ser relegado a cierto ostracismo, sobrepasado por el protagonismo de sus más militantes hermanos en el episcopado. Como entonces, Blázquez tendrá como vicepresidente a monseñor Antonio Cañizares, cardenal arzobispo de Valencia, quien sustituye al de Madrid, Carlos Osoro. Los mentideros eclesiásticos leen esto como una concesión al sector más conservador del episcopado español, no muy contento con los aires de Francisco.

Blázquez sería, una vez más, una figura de consenso entre la derecha y la izquierda. Él, poco amigo de titulares, le ha quitado hierro al asunto, asegurando que todos los obispos españoles tienen “el reloj en hora con el Papa”. Así pues, “nada de vuelta atrás”. El segundo mandato del dúo Blázquez-Cañizares es “una segunda vez” que garantiza “la continuidad y la renovación” de la CEE.

¿Cuáles serán las líneas de acción durante estos tres años, que se adivinan agitados en la sociedad española? Nadie lo sabe. Preguntado por los periodistas, tan solo ha dicho que presidirá, representará y moderará a sus hermanos en el episcopado. Un programa muy prudente. •

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