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Henar L. Senovilla

Gladys Palmera: "Colecciono sonidos del mundo para compartirlos"

© AURORAFIERRO

La descripción de lo que Alejandra Fierro dice ser en la web de su emisora ya hace preludiar algo bueno. Gladys Palmera es una emisora de radio en Internet que ofrece desde 1999 otro tipo de músicas. Premio Ondas 2015, ha evolucionado desde el tropicalismo y los ritmos latinos hacia otros como el flamenco, el folk o la copla. 

Ser una persona única tiene que ver con el ADN, indudablemente, pero también ayuda tener un contexto adecuado. Y el de Alejandra Fierro Eleta se prestaba. Hija de padre asturiano y madre panameña, nieta de emigrado para trabajar en la construcción del Canal, su tío fue Carlos Eleta Almarán, escritor de uno de los boleros más famosos: Historia de un amor. De familia acomodada, los veranos junto a las estrellas de la canción mexicana Olga Guillot y Lucho Gatica iban a dejar huella. Su pasión por la música supuso una revolución familiar que se saldó con la creación de un alter ego: Gladys Palmera. Gladys quizá por ser nombre de diva latinoamericana, quizá por ser apodo familiar. Palmera por el son caribeño que la ha acompañado siempre.

Su colección de música latina se inició con la compra de Metiendo mano, de Rubén Blades. Su carrera radiofónica comenzó hace más de 30 años en una pequeña emisora de Madrid, con un programa llamado Sabrosura. Después pasó por COPE y por la FM de Barcelona para dar el salto a la radio on line en 1999, cuando hablar de las empresas puntocom era todavía hablar de ciencia ficción.

Es sobrina del creador del bolero Historia de un amor, hija de asturiano y panameña, y fue criada en un ambiente plenamente musical. Ingredientes suficientes de vida y color para conformar una personalidad única, desde luego. ¿Cómo resumiría su vida hasta el momento?
Pues la canción de mi tío Carlos Eleta Almarán, autor de Historia de un amor, podría ser la banda sonora de mi vida, ya que lo mío con la música es la historia de un amor, con sus momentos de arrebato y sus ineludibles desavenencias. Pero, como en muchas relaciones intensas, siempre hay motivos de peso para continuar adelante. En mi caso, tengo bien presente que mi labor en esta vida es la de coleccionar los sonidos del mundo y compartirlos con todo aquel que tenga la apertura de oídos suficiente para experimentar otras sensaciones.

“Lo sentimos, somos esa clase de gente que el resto llaman raritos, marcianos y, nuestro preferido, lunáticos. Para colmo, nos sentimos hasta orgullosos porque si hay una cosa que sabemos hacer es buscar y seleccionar música que se salga de la norma”. Así se inicia la declaración de principios de Radio Gladys Palmera. No es mal arranque. Usted, además, se considera “una carnívora musical”. ¿Qué le motivó a crear Radio Gladys Palmera en 1999?
Quería tener una radio a mi imagen y semejanza: rebelde, desenfada, emocional y con mucha sabrosura. Así que tras producir mi propio programa en la cadena COPE, decidí montármelo por mi cuenta con mi propia emisora. Los primeros años fueron un remolino de personas apasionadas con las músicas latinas entrando y saliendo de casa; luego, tuvimos que decidir, optar por el futuro y eso suponía emitir solo en internet. Me siento orgullosa de haber sido pionera en la difusión de los ritmos latinos en España y de haber apostado por la radio digital.

Un proyecto musical, cultural a través de internet, es una apuesta arriesgada, en un país como España, ¿no cree? Aunque lo cierto es que tiene más de 50.000 seguidores. ¿Cómo calificaría la cultura musical media española?
En España está pasando un fenómeno realmente fascinante: mientras que hace años la música latina apenas tenía repercusión, en este momento estamos viviendo una apertura espontánea hacia sonidos que proceden del otro lado del charco. Ahora ya no solo hay respeto, sino también admiración por la cultura latina. Advertimos que este cambio está calando y se producen ya intercambios con otros colectivos locales. Es verdad que aún es un embrión pero estoy segura de que en los próximos años asistiremos al despegue definitivo de la cultura latina, porque es natural que el guaguancó cubano se entienda con el flamenco y se canten letras propias a ritmos de cumbia.

Usted afirma en su presentación: “Nos lo curramos tanto porque estamos convencidos que quien pasa la barrera del sonido convencional y entra en las fauces de Radio Gladys Palmera busca nuevas emociones que le procuren experiencias intensas y sensaciones inolvidables”. ¿Cree que la música es esencial para vivir?
Para nosotros la música es la razón de ser. Nos pasamos horas debatiendo qué artistas están innovando, qué ritmos tienen más perspectivas de futuro, dónde está ese productor genial. La música inunda nuestras vidas y reconozco que no sé vivir sin ella. Así que animo a todo el mundo a que traspase la barrera del sonido convencional y se adentre en Radio Gladys Palmera.

También afirma que les gustan los ritmos con mucha personalidad, con olor y sabor intensos, que suenen distinguibles, contundentes y, por qué no, que sean arriesgados. ¿Cuáles son esos?
En Radio Gladys Palmera hacemos una reivindicación de lo que llamamos músicas calientes. En esencia, estos ritmos parten de África y han viajado por todo el mundo contagiando su energía. El Caribe es el más claro ejemplo. Además, estamos muy atentos a lo que sucede en otras músicas no evidentes como el rebetikos griego, el fado portugués, el flamenco... Son músicas de raíz, auténticas y de verdad, que tienen que ser reivindicadas ya que no cuentan con el favor de los medios de masas, por decirlo suavemente.

Sin embargo, aunque cada vez se aprecien más los ritmos latinos de calidad, es cierto que se han popularizado algunos sucedáneos o hijos ilegítimos con letras absolutamente machistas, misóginas, sexistas… ¿Qué piensa de esa prostitución de los ritmos latinos, de la mano del reggeaton, el perreo y demás cosas extrañas para “oídos de garrafón”, como usted dice?
Estamos claramente en contra de los mensajes machistas del reggeaton o de lo que sea. Nos oponemos a la cosificación de la mujer y no suenan en esta emisora ya que ésta es una radio con nombre de mujer. Sería incongruente.

Saliendo de Gladys Palmera para acercarnos un poco más a Alejandra Fierro, nos detenemos en su “ser coleccionista”. En su casa atesora alrededor de 50.000 discos, una de las mayores y mejores, si no la que más, colecciones de música latina del mundo, formada básicamente por vinilos y CDs que usted empezó a recopilar a los 18 años, tras pasar una temporada en Panamá, su país de origen materno. Hoy que vivimos en la fuga constante, ¿cómo es coleccionar algo, en este caso, música? ¿Continúa habiendo coleccionistas, amantes de lo delicado, de lo lento, de lo gradual?
Los coleccionistas somos una especie de amantes del volcán, que diría Susan Sontag. Personas que recuperamos la memoria para que no se olvide lo que ocurrió en el pasado. Inevitablemente, vivimos la vida con otro ritmo, otras revoluciones por minuto, en mi caso.

El coleccionismo, ¿es un mundo de hombres? ¿Qué hay de las coleccionistas mujeres?
Tradicionalmente, el coleccionismo se ha estudiado como una desviación masculina. Freud hablaba del don Juan Tenorio que existía en cada coleccionista. La mayoría de estudios aseguran que es un fenómeno que se da más frecuentemente en hombres que en mujeres. ¡Pues ellos sabrán! En mi opinión no hay patrones de conducta en este sentido, sino curiosidad y pasión. Y eso no tiene nada que ver con el género.

Actualmente está en efervescencia lo vintage, lo supuestamente antiguo. Entre otras cosas, la vuelta al vinilo. ¿Cree que es impostado o forma parte de un retorno al placer de ese sonido distinto y evocador del disco?
Lo percibo como una consecuencia normal de la era digital. Estamos en un momento de cambio y, por tanto, funcionan los extremos: aquello que es absolutamente rompedor con lo clásico. Me gusta este momento, tiene la adrenalina de la innovación y el poso de lo antiguo.

Otra de sus facetas es la de mecenas y divulgadora musical. Usted ha impulsado un proyecto de educación musical para jóvenes, La Escuelita del Ritmo, en Portobelo, una localidad panameña, en el que chavales de familias en situación de exclusión se educan y aprenden a manejarse en el mundo a través de la música.
Es el proyecto más personal de todos lo que tengo en marcha. Se trata de una escuela taller donde los niños no solo aprenden solfeo y partituras, también valores cívicos y humanos. La música es el lenguaje más antiguo de todos, une pueblos y es universal. Si a esto le sumas que la educación es el futuro de este mundo, te da una idea del orgullo que siento hacia estos chicos.

En la España de hoy, ¿qué se permite Gladys Palmera que no pueda permitirse Alejandra Fierro?
Radio Gladys Palmera no es solo Alejandra Fierro. Tengo la enorme suerte de contar con un equipo que siente y toma decisiones libremente. Mi función es animarlos a que estén alerta a todo lo que pasa en el mundo, que no se conformen ni bajen la guardia. Al principio, nos decían que éramos una radio para exquisitos. Ahora nos damos cuenta que cada vez hay más exquisitos en el mundo. Apelamos a la extensa minoría. Además, nos llama la atención que nuestra principal audiencia sean los jóvenes de 18 a 30 años. ¿Sorpresa? Pues no, hay una generación incorformista que no sale en las estadísticas y que busca nuevas emociones fuera de la radio fórmula.

En mitad de escándalos de corrupción diarios, unos índices de desempleo y de precariedad laboral insostenibles, todavía miles de familias sufriendo los estragos de la crisis… ¿qué música le pondría a la situación de nuestro país?
Un buen bolero, de esos de cortarse las venas, con letras hirientes y a contrapelo.

Y, para terminar, un pequeño test: una canción…
Veracruz, de Agustín Lara.

Un intérprete…
Toña La Negra.

Un lugar en el mundo…
Veracruz, años 40

Un recuerdo…
El momento en que Alex García, director artístico de la radio, me llamó para decirme que habíamos ganado el Premio Ondas. •

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