Vivir

Carmen Pellicer

La otra educación

"Si queremos que cambie la educación, como mes a mes reiteramos en esta columna, necesitamos la complicidad de todos. La escuela no es suficiente. Hay muchas maneras de implicarse, incluso a veces aparentemente contradictorias".

Hemos estrenado nuestro segundo largometraje, La otra educación, después de más de un año de trabajo. El largometraje busca cómo contar la importancia de crear complicidad entre familias, escuelas, amigos y tribus sociales a la hora de educar a un niño. Cuatro historias se mezclan desde distintas perspectivas buscando la esencia de la Buena Educación, que da nombre a la trilogía.

En China, los estrictos abuelos de Nini le exigen un esfuerzo importante en un sistema educativo muy competitivo que presiona a los alumnos desde primaria para lograr resultados brillantes en lengua y matemáticas. Nos colamos en una escuela de barrio que dedica muchas horas a estas enseñanzas y muy poco a todo lo demás. En Camerún, viajamos al centro del país donde otra abuela, mamá Jeannet, pelea día a día para cuidar a sus nietos y encontrar el dinero necesario para la matrícula del colegio local. El djanguee es un sistema ancestral en el que grupos, generalmente de mujeres, contribuyen con una pequeña suma cada mes: Cada una puede hacer muy poco con esos céntimos, pero todo junto permite a una de ellas cumplir un sueño. Para muchas es permitir la escolarización de un niño. Sin embargo, al otro lado del mundo, una familia francesa opta por no llevar a sus hijos a la escuela: el homeschooling, prohibido en España, gana adeptos en toda Europa. Los niños se quedan en casa, educados por sus padres, y se examinan por libre de la selectividad en el país vecino. Y en nuestro país nos hemos encontrado con Neural, un centro de rehabilitación de enfermedades neuronales, donde la protagonista, que ha vencido un cáncer, afronta sus dificultades escolares gracias a la amistad y el apoyo de amigos que han pasado por experiencias similares.

Si queremos que cambie la educación, como mes a mes reiteramos en esta columna, necesitamos la complicidad de todos. La peli quiere hacernos pensar en nuestra responsabilidad. La escuela no es suficiente. Hay muchas maneras de implicarse, incluso a veces aparentemente contradictorias, pero si el cariño es fuerte, sincero, incondicional y gratuito, todos, desde nuestro rol, podemos aportar nuestro granito de arena. •

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