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Leticia Cardenal Salazar y Mario Gutiérrez Gutiérrez

A debate: cambiar el calendario escolar

Cantabria ha introducido cambios en el calendario escolar, siguiendo un modelo de otros países europeos, basado en cinco evaluaciones bimestrales con una semana de vacaciones entre ellas. La medida no contenta a los padres, por dificultar conciliar el calendario laboral con el nuevo calendario escolar.

La dudosa oportunidad de un cambio no dialogado
Leticia Cardenal Salazar. Presidenta Confederación Española de Asociaciones de Padres (CEAPA)

De un tiempo a esta parte se está hablando más que nunca del calendario escolar. Pasamos semanas y semanas respondiendo a las preguntas de medios de comunicación, familias, docentes... Ha saltado la polémica cuando la comunidad de Cantabria ha marcado la diferencia y con una Consejería de Educación al frente  que pretende innovar, basándose en informes pedagógicos que nunca vieron la luz para implantar este calendario y acercarse más a los países europeos.

Un calendario observado y estudiado atentamente por otras comunidades autónomas. Afortunadamente, ninguna ha dado el paso de imponer este modelo, que dudosamente mejorará el rendimiento del alumnado.

Como familias siempre hemos reclamado nuestro derecho a ser partícipes en el estudio de cualquier tipo de cambio. Este nuevo calendario escolar, que se ha hecho sin contar ni con alumnado ni con madres y padres no hace más que complicar la conciliación de vida laboral y familiar, y nadie nos explica los verdaderos motivos por los que se aplica.

Las familias, en apoyo a la educación de nuestros hijos e hijas, queremos ir más allá. Necesitamos hablar no solo de los días lectivos o no lectivos, queremos hablar del currículo, horarios de las clases, jornadas continuas y jornadas partidas, abandono escolar, evaluaciones, exámenes, deberes, formación del profesorado, apertura de centros en días no lectivos... En definitiva queremos poner encima de la mesa argumentos y experiencias que demuestran que nuestro modelo educativo está obsoleto y que necesita un cambio urgente. Todas las pruebas de diagnóstico así lo certifican. Hay modelos que en la actualidad sí funcionan, pero no se está por la labor de ponerlos en práctica.
Queremos que nos expliquen todos esos cambios positivos que se supone tiene el calendario de Cantabria, con criterios sólidos, y puede que tengamos algunos puntos en común. Consideramos imprescindible que se cuente con las familias y con el estudiantado. Ellos también tienen mucho que decir, sobre todo cuando esas semanas de descanso se van a casa cargados de deberes y con 4 y 5 exámenes a la vuelta.

El consejo escolar de la comunidad de Cantabria realizo un informe contando con testimonios de toda la comunidad educativa. Se han sacado conclusiones muy interesantes que nos tienen que hacer plantearnos si un cambio de estas características se puede llevar a cabo en unos meses con el único apoyo de los sindicatos de profesores.

Uno de los argumentos repetidos es el cansancio de los y las alumnos y alumnas al final de los actuales trimestres, que se hacían muy largos. El nuevo calendario se ha pensado para dar solución a esta situación. Se establece que los periodos vacacionales sean para descansar y no para hacer deberes, o estudiar para exámenes a la vuelta. Evidentemente esto no pasaba de ser una declaración de intenciones. La realidad se ha mostrado bastante más tozuda, ya que se han seguido mandando deberes para este periodo y se han marcado fechas de examen a la vuelta, sobre todo en secundaria.
Llevamos un tiempo hablando de pacto educativo, reválidas, deberes, libros de texto… y, ahora, el calendario. Todo lo que no se consiga a través del diálogo y el entendimiento tendrá el rechazo de gran parte de la comunidad educativa.

Tenemos el deber y la obligación de luchar por una educación digna y de calidad y para ello no se pueden tomar decisiones unilaterales. •

 

Por un calendario basado en criterios pedagógicos
Mario Gutiérrez Gutiérrez. Presidente Sector de Educación Central Sindical Independiente y de Funcionarios

El calendario escolar suele tener momentos de tensión informativa que suelen corresponderse con las vacaciones escolares y el problema que esto plantea en cuanto a conciliación de los padres con su jornada laboral.

Sin embargo, el tema tiene que tratarse de manera profesional y objetiva y lejos de la forma en la que se suele tratar este tema en los medios de comunicación, como sucede por cierto con todo lo que se refiere a la educación.

En primer lugar hay que indicar que, independientemente del tipo de calendario escolar, los días lectivos, esto es, aquellos en que los alumnos reciben clase en los centros, vienen a ser los mismos más o menos en todos los países de nuestro entorno europeo. De hecho, España tiene 175 días lectivos cuando la media de los países europeos es de 172 días. Está muy lejos de la realidad la afirmación de que los niños españoles tienen muchas más vacaciones que nuestros vecinos europeos.

Si todos los países tienen los días lectivos parecidos ¿en qué se diferencian por tanto los calendarios escolares? Pues evidentemente en lo que nos diferencia como países, que no es otra cosa que el clima.

Así, en países nórdicos y centroeuropeos donde el invierno es más duro, las vacaciones de invierno se alargan y, consecuentemente, el principio de las vacaciones de verano se retrasa.

Sin embargo en España, donde el invierno es más suave, las vacaciones de invierno se corresponden con el período navideño y las de verano comienzan antes, pues el calor llega más temprano a nuestro país, como hemos visto claramente este año, en el que incluso hubo que suspender las clases por calor en algunas regiones.

A partir de estos hechos, que son incontestables, hay que analizar nuestro calendario escolar y alejarse de frases manidas y hechas. Y es que en nuestro calendario escolar no hay más polémica que la que surge en lo que se refiere a la Semana Santa, puesto que queda claro que las vaciones de Navidad se dan siempre en las mismas fechas, así como las que se refieren a las vacaciones de verano.

Y es que las vacaciones de Semana Santa tienen un problema de fechas debido al hecho de que la Semana no tiene una fecha fija de celebración, lo que hace que el período que queda después de ellas pueda ser equilibrado con respecto a los demás trimestres o deje al último trimestre, justo antes de las vacaciones de verano, muy corto.

En este contexto es donde se ubica la polémica que, como suele ser habitual, se aleja de criterios pedagógicos y profesionales para irse a contextos ideológicos. Pero algo tiene que estar claro y es que si bien el calendario escolar debe estar basado en criterios pedagógicos y que estos no suelen coincidir con la conciliación familiar, tampoco se pueden proponer calendarios que creen problemas añadidos, que es lo que sucede cuando se hacen experimentos con nuestra Semana Santa.

Por tanto, y como en muchas otras cuestiones, lleguemos de una vez por todas a un Pacto de Estado en el que también se tenga en cuenta esta cuestión y dejemos de hacer cambios y experimentos con lo que es importante que no es otra cosa que la educación de nuestros jóvenes. •

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