Opinión

Por Carlos Barahona ss.cc., subdirector de la revista 21

21, al compás de los tiempos

Es curiosa la interacción entre los acontecimientos. El origen de nuestra revista 21 tiene mucho que ver con un hermano de los Sagrados Corazones que fue un gran apóstol del Corazón de Jesús: el famoso padre Mateo Crawley-Boevey Murga. Nació de padre inglés y madre peruana, en Tingo, cerca de Arequipa, al sur de Perú, el 18/11/1875. La familia volvió a Inglaterra a los dos años, así que Eduardo Máximo, su nombre de pila, dispuso de seis años para impregnarse del ambiente, la cultura y la lengua inglesa, lo que posteriormente le vino muy bien. Tenía ocho años cuando retornaron a Arequipa. De allí pasaron a la ciudad chilena de Valparaíso donde Eduardo se educó en el colegio de los SS.CC. El más prestigioso de la ciudad, fundado y dirigido por los “padres franceses”, así eran conocidos en Chile, ya que muchos de los misioneros enviados tenían esa nacionalidad. No en vano la Congregación había nacido en Poitiers. En el colegio estudió francés y comenzó a vivir la espiritualidad de los Sagrados Corazones. Siendo el alumno Crawley un adolescente de 13 años, murió en Molokai el padre Damián De Veuster. Eso le decidió, como a otros muchos, a optar por la vida religiosa.  Empezó su noviciado el 2 de febrero de 1891. Fue muy bien valorado por sus superiores. Profesó el 10 de septiembre de 1892 con el nombre de Mateo, que en hebreo significa “regalo de Dios”. Era un apasionado de la eucaristía y de la adoración.


El padre Mateo sabía ganarse a la gente gracias a su sincera preocupación por sus problemas y a su contagiosa confianza en Dios. Su dedicación caritativa, amén de otras actividades académicas, lo llevó al agotamiento, máxime cuando se produjo un terremoto el día de san Roque de 1906 que destruyó prácticamente Valparaíso. Se volcó en ayudar a los afectados. El médico recomendó al superior provincial que Mateo viajara de vacaciones durante bastante tiempo para recuperarse. Así se hizo.

Tomar conciencia de la llamada. Vino a Europa en 1907. En Francia, además de visitar a sus hermanos de congregación, se dirigió al monasterio de la Visitación en la localidad borgoñona de Paray-le-Monial. La devoción al Corazón de Jesús, símbolo del centro de su persona y de su amor infinito y misericordioso por todos y cada uno de los seres humanos es algo característico de la Escuela Francesa de Espiritualidad, en la que también se inscriben los fundadores de nuestra Congregación de los SS.CC., Enriqueta Aymer y Pedro (José María) Coudrin, y su obra.
En los días que pasó en el monasterio, desde el 24 de agosto de 1907, Mateo experimentó un cambio muy profundo. Recuperó su salud y descubrió su misión en la Iglesia de aquel tiempo: la consagración al Sagrado Corazón de Jesús de las personas, las familias, los pueblos, las ciudades y los países. Y la entronización de su imagen para expresarla y manifestarla. Además de la práctica de la adoración y de la hora santa. Concluyó su estancia consagrándose él mismo al Sagrado Corazón de Jesús, supremo amor de su vida. Después, su prioridad fue ir a Roma. Allí logró ser recibido en audiencia privada por el papa Pío X, a través de los cardenales Vives i Tutó y Merry del Val para exponerle su proyecto. Su exposición complació tanto al Papa que le respondió: “No solo te permito, sino que te mando, hijo mío, dar tu vida por esta obra de salvación social”.

Volvió a Chile y empezó un apostolado amplio e intenso: fundó la revista El Primer Viernes, escribió en periódicos, realizó entronizaciones, horas santas, primeros viernes de mes, retiros, conferencias, adoraciones en el hogar. En 1912 había entronizado el Sagrado Corazón en unos ciento veinte mil hogares. El objetivo era una vida familiar transformada de raíz por el amor de Jesús. Los obispos de Chile la recomendaron en 1913 y solicitaron al papa Pío X que concediera indulgencias a quienes la practicaran. El Papa accedió. A san Pío X le sucedió Benedicto XV, que también aprobó la obra del padre Mateo y universalizó la indulgencia concedida. Mateo pasó de Chile a continuar su labor en Perú, Uruguay y Argentina. En 1914 volvió a Europa, en la que estalló la I Guerra Mundial. Estaba en París cuando los alemanes se acercaron peligrosamente a la ciudad, aunque se contuvo la ofensiva a tiempo. De Francia pasó a España, país neutral, y continuó su labor con gran éxito.

Llueve sobre mojado. De hecho la devoción al Sagrado Corazón no era desconocida en nuestro país. En el siglo XVIII el beato jesuita Bernardo Francisco de Hoyos recibió la revelación de la gran promesa: “Reinaré en España y con más veneración que en otras muchas partes”. Así que la llegada del padre Mateo supuso un relanzamiento de la devoción al Corazón de Jesús, casi doscientos años después. Fundó 38 centros de la entronización y entusiasmó al nuncio, al cardenal primado de Toledo y al cardenal arzobispo de Sevilla. En España además, su Congregación de los SS.CC. estaba presente desde 1880. Aquí contaba con apoyo y colaboración. Lo mismo sucedía en los países en los que la congregación tenía comunidades.

Después volvió a Francia y de allí pasó a Suiza, Austria, Holanda e Italia.

Templos Expiatorios. A finales de siglo XIX surgió la idea de construir un templo en la cima del Tibidabo barcelonés. Una Junta de Caballeros Católicos adquirió el terreno y se lo cedió en 1886 al sacerdote italiano Juan Bosco, fundador de los salesianos, canonizado en 1934. Estando de visita en la Ciudad Condal, surgió la idea de que el templo fuera dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, advocación de moda desde el impulso que le diera León XIII. Se seguiría la línea del Sacro Cuore di Gesù, construido en Roma por el mismo don Bosco, del famoso Sacré-Coeur de Montmartre en París, o de los templos similares de Marsella y Lyon.

El 3 de julio de 1886 se inauguró una pequeña ermita neogótica promovida por los salesianos. En 1888 se construyó al lado un pabellón de inspiración mudéjar con ocasión de la visita de la reina María Cristina a la Exposición Universal. Posteriormente se derribó. La construcción de un observatorio astronómico en ese lugar retrasó el proyecto del templo. Finalmente el observatorio se construyó sobre una colina vecina en vez de en la cumbre, y el 28 de diciembre de 1902 se puso la primera piedra del “Nuevo Montmartre de Barcelona”, en palabras del arzobispo Salvador Casañas i Pagès. La construcción la concluyó en 1961 el arquitecto Josep Maria Sagnier, hijo del autor del proyecto Enric Sagnier.

El XXII Congreso Eucarístico Internacional, reunido en Madrid en 1911, declaró Templo Nacional Expiatorio de España el que se estaba construyendo en el Tibidabo. Se decidió también construir otro en el Cerro de los Ángeles, al sur de Madrid. Se considera el centro geográfico de la Península Ibérica, aunque no es del todo exacto porque depende del método de medición utilizado. El padre Mateo ss.cc. en una conferencia en 1914 apoyó la idea, que alguien le expuso: la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús.

Su hermano en la congregación Félix Fructuoso (Daniel-José Calasanz) Baradat Rozas (1887-1976), había vuelto de México en diciembre de 1914, tras cuatro años de misión, para llevar religiosos profesores a un colegio en aquel país. Pero los superiores le encargaron de la Entronización a escala nacional. Recorrió España de cabo a rabo impulsando el proyecto y organizando la suscripción popular. Se creó un secretariado presidido por la Duquesa de la Conquista, dama de honor de la reina Victoria Eugenia, con sede en el colegio de las hermanas de los SS.CC. en la madrileña calle de Fuencarral. Todo ello con apoyo episcopal. Se recogió medio millón de pesetas de la época. Pero el monumento quiso pagarlo el embajador de Perú ante la Santa Sede, Goyeneche, conde de Guaqui y grande de España, para “honrar por cierto al Sagrado Corazón, pero manifestar también muy solemnemente la gratitud del Perú a aquella España católica que nos civilizó con la fe de Cristo y con la moral del Evangelio”.

Necesidad apremiante de una revista. “Ha parecido de necesidad apremiante a los directores de la Obra Reinado Social del Sagrado Corazón el dotar a esta de un órgano que lleve su mismo título, con el fin de estimular, unir y orientar los esfuerzos de cuantos en España trabajan por el triunfo del Rey del Hogar”. (nº 1, p. 1). Seguramente entre el navarro de Funes, Baradat, y el arequipeño Mateo vieron esa necesidad. En el caldo de cultivo expuesto nació la revista mensual Reinado Social del Sagrado Corazón, de menor tamaño que la actual y en blanco y negro, según el estilo de la época. La pilotó Baradat desde el 1 de mayo de 1918 hasta 1925, en que fue por un tiempo a predicar a Sudamérica con mucho éxito y el revés de su expulsión de la ciudad ecuatoriana de Riobamba (cf. abril 1927). Luego lo destinaron a Barcelona. En julio de 1922, el número 51 lleva en la portada Miranda de Ebro como sede, antes había estado en el Secretariado Central de la Entronización en Madrid. La sede estuvo en el colegio de Miranda hasta diciembre de 1926. El 1 de enero de 1927 pasó al colegio de Martín de los Heros, fundado en 1905. Le substituyó el riojano Fortunato (Gonzalo) Barrón Nanclares ss.cc. (1899-1936). En agosto de 1927 nombran a Baradat superior de la comunidad barcelonesa de la avenida de la República Argentina, en la que se acababa de fundar una iglesia pública. Le encargan la creación de la residencia, en la que vivir y poner en marcha alguno de los proyectos que barajaban.
Mateo siguió recorriendo el mundo. Benedicto XV le encargó la labor de formar a los misioneros en la pastoral centrada en el Sagrado Corazón en India, Ceilán, China, Indochina, Japón y Hawái. Cinco años. Luego en Norteamérica. Su apostolado se desarrolló a lo largo de 50 años en total. Murió en Valparaíso en 1960, dedicado a escribir sus memorias.

Una joven Provincia SS.CC. en evolución. Ya se había constituido la Provincia SS.CC. de España en 1923. Los seis primeros hermanos, cuatro franceses y dos alemanes, llegaron a Miranda de Ebro en 1880. Su objetivo era formar nuevos miembros, cosa que los gobiernos laicistas no permitían en Francia. Escogieron Miranda por estar bien comunicada por tren con París y por ser el centro de una zona muy católica, en la que suponían que surgirían muchas vocaciones, como así fue históricamente. Compraron un antiguo convento franciscano desamortizado, adjunto al viejo núcleo urbano, Aquende, y se pusieron a rehabilitarlo bajo la dirección del hermano Agapito Policey (1818-1906), buen constructor. Pero varios prohombres de la ciudad pidieron al superior Román Desmarais (1831-1907) que crearan un colegio. Hubo reticencias, pero tuvieron que aceptar, si querían la exención del servicio militar para sus candidatos. Mientras lo construían, empezó a funcionar en una casa de la ciudad. Al fin y al cabo enseñar entraba dentro del carisma de la Congregación. Eso sí, se inspiraron en la más moderna pedagogía europea de la época. Llegó a ser uno de los más reputados centros educativos del norte de España. Tenía alumnos externos, internos y apostólicos. Las hermanas SS.CC. llegaron a Torrelavega un año después y también pusieron poco a poco en marcha otro colegio.

He aquí que una congregación misionera, con misiones populares y extranjeras hasta en Hawái y Polinesia, dedicada también al culto, empezaba en España con un colegio 80 años después de su nacimiento en Poitiers. La obra de la entronización a los 114 años y la revista a los 117 y cuatro meses.

El director mártir y beato. En cuanto al segundo director de la revista, Gonzalo Barrón, riojano de Ollauri, de 26 años, sus compañeros lo consideraban simpático, muy alegre, atento, muy bueno y muy piadoso. Bien plantado a juzgar por las fotos. Al terminar sus estudios lo destinaron a Miranda de Ebro. Pronto lo mandaron a Madrid para preparar los viajes por España de su maestro y amigo el padre Mateo. Fue su secretario y acompañante durante dos años largos en las giras apostólicas. También debía trabajar en los secretariados de la Entronización y de la Adoración Nocturna en el Hogar, de los que al poco fue director. “Quiero ser el pobre trovador de las misericordias del Corazón de Jesús”, decía. De palabra fácil y ardiente, predicó miles de sermones, retiros, novenas y horas santas, dio cientos de conferencias. Muchos están conservados en los archivos de la provincia Ibérica SS.CC., mecanografiados o escritos a mano. “Un verdadero apóstol”, dijo de él Mateo. Incansable, dedicado y con un gran sentido de la justicia social, según las exhortaciones de León XIII. Fundó escuelas en el entonces suburbio madrileño de Tetuán, en las que daba catequesis dominical y ayudaba en la enseñanza. Visitaba enfermos y hacía de enfermero nocturno en su comunidad. Contó un testigo en su proceso de beatificación que los anarquistas y comunistas de Andalucía, al escucharle y verle tan entregado a su trabajo hablaron de incluirlo hasta en sus listas de diputados. Logró reunir cuarenta mil adoradores nocturnos en la asociación.

El apostolado directo era lo suyo, además lo nombraron ecónomo de la Provincia de España, por eso al cabo de dos años, en 1927, le pasó los trastos al riojano de Hervías padre Jesús (José Luis) Castilla Aransay ss.cc. (1888-1967). En julio de 1936, al comenzar la guerra, Gonzalo se vistió de paisano y se refugió en pisos de Madrid y en la legación diplomática de Honduras. Pero no estaba conforme y se decidió a salir para ejercer su ministerio sacerdotal. Fue detenido el 1 de septiembre y fusilado esa misma noche en los Altos del Hipódromo. Su delito: haber acompañado peregrinaciones al Cerro de los Ángeles y predicado muchísimas veces allí y en otros sitios. Es decir, haber cumplido su misión. Su cadáver fue recogido y llevado al Depósito Judicial. Fue beatificado, junto con cuatro hermanos de congregación y cientos de otras, en Tarragona, el 13 de octubre de 2013.

Una obra de la Provincia de España. Hemos hablado de los hermanos que tomaron la iniciativa de crear y hacer funcionar la revista. Pero la revista fue desde el principio una obra de la entonces provincia de España. Contaban con el provincial y su gobierno. Era el provincial quien nombraba a los que trabajaban ella. Ya en la portada del número 1 pone “dirigida por los padres de los SS.CC.”.

José Luis Castilla estuvo al frente de la revista 24 años y logró contar con cerca de 95.000 suscriptores. Se calcula que suele haber cinco lectores por suscripción. Es decir, que llegaba mensualmente a casi medio millón de personas de toda España y del extranjero. Más que ninguna otra obra de la Provincia SS.CC. Contaba además con representantes, en su mayoría mujeres, que visitaban a los suscriptores, charlaban con ellos, los animaban e informaban, conseguían nuevos, y cobraban la cuota anual (6 pesetas en 1936 por ejemplo). Fueron más de tres mil. Su trabajo era un auténtico apostolado. Quedan todavía algunos.

El padre Castilla publicó el último número de 1936 en julio. Era el nº 183, del año XIX. Meses antes incendiaron dos veces la sede en Martín de los Heros, pero lograron apagar el incendio y salvar los archivos. En 1937 la revista no apareció. Lo hizo en el tercer trimestre de 1938, otra vez en Miranda, nº 184, año XXI. En el encabezado de la portada precisaba: “Este número es continuación del anterior 183 que salió en Madrid en Julio de 1936”. El 185 también en Miranda, como el 186 y el 187, que fueron trimestrales. En la página 31 del 185 pone una nota: “Esta revista es y será mensual. Pero, en estos meses hemos de acatar las disposiciones superiores que nos limitan el consumo de papel. Esto es temporal”. En 1940 solo aparecieron cinco números desde Miranda. En enero el 188. Los siguientes, hasta el 192, sin precisar fecha. En 1941 siete números, sin precisar el mes, salvo en el primero. Y así la revista se publica de manera intermitente los siguientes años. En 1942 ocho números (200-207). En 1943 otros ocho (208-215). En 1944 nueve (216-224). Aparecen ya artículos del P. Higinio (Arturo) Gallo Fernández ss.cc., que será el siguiente director. En 1945, son ocho (225-232). En el 231 el director se queja de falta de fuerza eléctrica para sacar bien la revista, que sale irregularmente. Los embalses no tenían suficiente agua por la sequía, escribió. El nº 232 está fechado en noviembre. En 1946 aparecen siete (233-239). En la portada del 233, un gráfico muestra que se han alcanzado 26.000 suscriptores. La cuota anual llega ya a las 15 pesetas. También en 1947 son siete. En el nº 240, p. 6, bajo el título “Una grata noticia”, se anuncia que la sede vuelve a estar en Madrid, en Martín de los Heros 95. Estar en el centro de España beneficia a la revista, afirma el director. En la portada figura enero de 1947 y dos fotos en blanco y negro de Río de Janeiro. En el 241, sin fecha, en la p. 39 aparece: “Gandhi honra la memoria del Padre Damián”. El famoso texto en el que dice que vale la pena reflexionar sobre la fuerza que sostiene el heroísmo de los misioneros. En el 245 se precisa que la suscripción mínima es de 25 ptas. en adelante. Tampoco estos últimos números llevan fecha. En 1948 son diez números (247-256). Sólo el primero fechado. En 1949 son doce (257-267), uno por cada mes. Y así sucesivamente. En 1950 la suscripción es de 35 ptas.

El 1 de noviembre de 1950 Pío XII proclama en Roma el dogma de la Asunción de María a los cielos. En diciembre la revista lo califica como “el mayor acontecimiento del siglo”. De hecho peregrinaron a la Ciudad Eterna con algunos lectores: “una jornada inolvidable”. Años antes, alentados por el P. Mateo, habían recogido 424.892 firmas pidiendo a Pío XII que definiera ese dogma. Por otro lado, en diciembre de 1950 la sede de la revista ilustrada Reinado Social pasa a la carretera de Maudes 2. Lugar escogido por el P. Castilla con mucho tino, pues previó que la expansión de la ciudad iba en esa dirección. Luego se ha llamado calle del Padre Damián 2. Actualmente sigue ahí, pero en unos nuevos locales. El 23 de agosto de 1951 el provincial nombra director de la revista y de la Entronización al citado Arturo Gallo (1904-1988), riojano de Cuzcurrita. Lo fue durante dos años. Como administrador nombraron a Luis (Braulio) Díez Royo ss.cc. (1911-1983) que ejerció el cargo hasta su muerte. A Gallo lo destinan a Puerto Rico en enero de 1953. Su último artículo aparece en el número de marzo de ese año. Murió en Guaynabo el 22 de julio de 1988. Le sucede el navarro de Olite Manuel (Domingo) García Leoz ss.cc. (1909-1993) persona de gran sensibilidad. Permaneció en el cargo veinticinco años.

En 1978 nombran a Osvaldo Aparicio Jiménez ss.cc. Acababa de estrenar la cuarentena. Se había especializado en Catequética pocos años antes en el Instituto Católico de París. Durante su dirección llegó a la revista el primer periodista, Rafael González Frías. Estudió en la antigua Escuela de Periodismo de la Iglesia. Todavía no existía la facultad en la Complutense. Se informatizó la administración, incorporaron el color poco a poco. Las fotos iban todavía en blanco y negro. Tenía un matiz catequético. Y se planteó la cuestión de la publicidad. Con gran número de suscriptores no es tan necesaria. En 1978 tenía 87.014. De todos modos, ya hemos visto que empezó en 1922, cuando tenía muchos menos suscriptores, aunque aumentaban poco a poco.

En el número 694 de octubre de 1988 aparece por primera vez la composición del equipo de redacción: 6 miembros, además del director. Sin embargo son muchos los hermanos de los SS.CC. que han escrito en ella a lo largo de un siglo. No los citamos porque sería largo. Pero a los que viven se lo agradecemos cordialmente. Osvaldo se despide en el número 729 de diciembre de 1991. En la página 7, el provincial Enrique Losada Adame ss.cc. explica el cambio. Osvaldo pasa al equipo de redacción y otro miembro es nombrado director a partir del 1 de enero de 1992: Fernando Ábalos Murillo ss.cc. (1933-2015), riojano de Fonzaleche, colaborador de viejo cuño. Lo será hasta 1996.

En julio de ese año el provincial Santiago López Urmeneta ss.cc. (1949-2007) explica que Fernando había solicitado ir a misiones, a Japón en concreto. Antes de ser director de Reinado Social ya había sido coordinador general de misiones de la congregación. Reconoce que sus “cualidades y su capacidad de trabajar en equipo, generando buenos colaboradores, han hecho posible la actualización y consolidación de Reinado Social”. Los suscriptores eran 70.000. El consejo de redacción, ya no equipo de redacción, lo componíamos diez personas y los colaboradores éramos numerosos y algunos experimentados. Habíamos hecho una notable labor de adaptación a los nuevos tiempos y de renovación. Desde el tamaño, similar al de otras revistas generalistas, hasta los contenidos, pasando por la elaboración, impresa en rotativa con cuatricromía. “Revista cristiana de información general sin partidismos sectarios de ningún signo, orientada a las familias cristianas de nuestro país”, precisaba el Provincial. Anunciaba además que el nuevo director era el seglar Santiago Chivite Navascués, licenciado en Ciencias de la Información por la Complutense y director de promoción y publicidad de la revista hasta ese momento. En el número 781, de agosto-septiembre de 1996, en la carta del director de la página 5, Ábalos decía ¡Gracias! Y Chivite ¡Hola!

Chivite siguió la estela de Ábalos, con sus matices propios. Nombró subdirector a Melchor Enrique Asenjo, nuevo cargo, y le tocó celebrar los 80 años de Reinado Social, nº 800. En abril de 2001, nº 832, una nota en la página 4 anuncia el relevo de Chivite y la vuelta de Fernando Ábalos a la dirección, tras regresar de Japón. Chivite vuelve a su anterior cargo. La redactora jefe es Mª Ángeles López Romero, que llevaba años en la redacción. Se nombra también subdirector a Santiago López. En ese momento hay consejo editorial. Los editoriales ya no son cartas del director. No van firmados. En el nº 836 se publican las bases del Primer concurso de fotografía REINADO SOCIAL, con substanciosos premios. En el nº 837 de octubre de 2001, pág. 8 se avisa: “Puedes leernos en Internet: www.reinadosocial.com”. Ya no aparece el nombre de Chivite. En octubre de 2006 Santiago López ss.cc. deja la subdirección y la revista, tras una fructuosa y larga colaboración, por serios problemas de salud. Le substituye Isaac García Guerrero ss.cc., que llevaba tiempo en el consejo editorial. En abril de 2007 se publicó una encuesta muy sonada “Radiografía del clero diocesano español” (nº 898), encargada por 21rs al profesor de la Complutense Luis Fernando Vílchez. Un intento de conocer mejor a nuestros curas seculares.

En octubre de 2007 se reincorpora a la redacción como consejero y también al consejo editorial un servidor, Carlos Barahona ss.cc. Mi primer artículo lo había enviado desde Kinshasa en 1980, apareció en diciembre. En 1988-89 cubrí el centenario de la muerte de Damián en Bélgica, mientras estudiaba Comunicación en Lovaina la Nueva.  A partir de enero de 1992, con Fernando Ábalos en la dirección, colaboré más asiduamente. En febrero de 1992 me incorporé al consejo de redacción hasta octubre de 1998.

En julio de 2011 Isaac García Guerrero es nombrado director por el Gobierno Provincial de la Provincia Ibérica SS.CC. Isaac es un hombre con experiencia en el campo de la comunicación y de la gestión. El superior provincial era Enrique Losada. La salud de Fernando Ábalos, que siempre fue una “mala salud de hierro”, estaba bastante quebrada. Quince años estuvo como director durante los que llevó “la revista a las cotas más altas de prestigio, presencia, respeto y repercusión”. Era tiempo de su merecida jubilación. La línea quedaba marcada. Y todos le dábamos las gracias. En octubre “es nombrado subdirector Carlos Barahona”. Así aparece en la mancheta de noviembre de 2011.

En enero de 2017 Mª Ángeles López Romero, tras 20 años en la revista afronta con ilusión una nueva etapa profesional, satisfecha de su trabajo en 21 y contando con el agradecimiento de la Provincia Ibérica de los SS.CC., editora de la revista. El personal se ha ido reduciendo sensiblemente. El director de arte desde octubre de 2007 es Daniel Sanz Robles, de la documentación se encarga E. Paloma Álvarez, de la administración Elena Desviat y de la promoción y publicidad, Maribel Hernández. Todas son veteranas.

El último gran cambio ha tenido lugar en septiembre de 2017. Isaac García escribe: “El 1 de septiembre de 2011 fui nombrado director de 21. En septiembre de 2016 tuve que trasladarme a Sevilla para someterme a unos análisis clínicos. Desde entonces he tenido que afrontar las consecuencias de una grave enfermedad, que no me ha permitido desempeñar el cargo con solvencia”. Estaba en estrecho contacto con el subdirector, que hacía de director en funciones. Es nombrado director Fernando Jesús Cordero Morales ss.cc., con experiencia pastoral, que sigue ejerciendo en Barcelona, hombre joven, de relaciones, conocedor de la Iglesia de España, escritor y periodista de las nuevas generaciones, experto en comunicación digital. Otro cambio más completa el nuevo equipo: la joven y experimentada periodista Tamara Cordero Jiménez como redactora jefe desde finales del año 2017.

Damián. La figura del P. Damián siempre ha estado vinculada con nuestra revista por primera vez en 1922 en un texto del padre Mateo. Domingo García Leoz y Braulio Díez asesoraron al director Luis Lucia y a los guionistas a la hora de realizar la famosa película “Molokai, la isla maldita”, rodada en la costa alicantina y estrenada en 1959. Fue comentada en la revista durante todo ese año. Su proyección fue un fenómeno social. Un elemento más a añadir a la notable labor desempeñada por Reinado Social para lograr la beatificación de san Damián. Ahora bien, también Damián aportó, y aporta aún, mucho a la revista. En agosto de 1925 se empezó a escribir “Crónica de nuestras misiones”, por entregas mensuales. Desde esos momentos la figura de Damián comienza a crecer en la revista, sobre todo en los años 50 y 60. Al final de cada número aparecen al menos dos páginas de favores atribuidos al Padre Damián y listas de devotos y admiradores favorecidos, que envían donativos. En enero de 1960 un artículo se titula “Lo que se dice de Molokai”: seis páginas acerca de las reacciones a la película en diferentes ciudades españolas y por algunas personalidades. “Segovia (…) recibió el mensaje de 'Molokai' como un regalo del cielo, cuajado en espléndida cosecha”, por ejemplo. Poco a poco pasó a ser la “revista del P. Damián”, sin abandonar la referencia al Sagrado Corazón de Jesús.

En fin, “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren” (GS 1) han sido y serán los de esta revista de la Congregación de los Sagrados Corazones.

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