¡Basta de guerras en nombre de Dios! Únanse las voces como si fueran una sinfonía de meditación. Escúchense todas las religiones. Es preciso, más que nunca, esa armonía interconfesional para transmitir el gusto por la belleza, sin condiciones ni condicionantes, evitando los medios de persuasión que no respeten la dignidad y la libertad del ser humano.
Y como cambiar el mundo no es cosa de dos días... requiere de constancia, es necesario ir avanzando en nuestras utopías desde lo cotidiano en paralelo a la movilización social contra las políticas actuales y en defensa de otras medidas. Modificando el mundo en nuestro día a día. Demostrando con nuestra práctica que “otra manera de vivir” es tan posible como deseable. Alternativas desde la economía cooperativa y autogestionaria, el consumo crítico y agroecológico, las finanzas éticas, los medios de comunicación alternativos... Son iniciativas imprescindibles para caminar hacia otro modelo de sociedad.
Es muy sencillo explicarlo en su “verdad” económica y moral: Yo le cobro a usted unos intereses desorbitados por mi dinero porque usted no está en condiciones de exigir nada y de encontrarlo más barato; y yo me aprovecho. Es más, voy buscando el eslabón más débil del sistema del euro, y me concentro sobre él para primar el riesgo y cobrármelo usurariamente; potencio una situación de riesgo por insolvencia de un país, y le cobro el problema como un riesgo que yo tengo que correr.
Estoy convencido de que se abre un camino sin retorno a la paz en la sociedad vasca. Me parece un comunicado suficiente para la democracia, más claro y menos pretencioso que el de la Conferencia, a mi juicio. Por supuesto, no es más que un paso, pero pienso que el terror de ETA, se acabó. Y vienen momentos muy difíciles para la política, en relación a ETA, ¡pues no se disuelve!; en relación a la vida política del País Vasco, directamente, pues el debate por “el derecho a decidir” pasa a primer plano; y, sobre todo, en relación a las víctimas de ETA, y el justo trato que se les debe también ahora, y sobre la reconciliación que a medio y largo plazo todos nos debemos.
Concluida ya la JMJ 2011 con la venida del papa Benedicto XVI a Madrid, queremos expresaros, con el debido respeto, nuestra perplejidad y escándalo por los insultos que algunos miembros de la CEE han dirigido a l@s católic@s que, usando de su libertad cívica y parresía paulinas, mantuvieron y expresaron pública y respetosamente su postura crítica ante estos eventos.
A un mes ya de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en un Madrid que ha recuperado su rutina y en una España más pendiente de la crisis económica, del comienzo del curso escolar y del resultado de las urnas en los cercanos comicios generales que de los frutos del acontecimiento vivido hace unas semanas, la pregunta obligada es ¿y ahora qué?. (Artículo completo de la columna de José Martínez de Velasco, publicada este mes en 21 reducida por motivos de edición)
Queremos poner interés en decir que cuando un temporero es contratado hay que saber que es una persona trabajadora y deben de ser instalados con toda la dignidad que les corresponde por ley, es decir, por justicia tanto en las condiciones laborales como en el alojamiento.
Nos ha dejado Wangari Maathai, la mujer árbol, la que consiguió, plantando árbol a árbol, traer riqueza a las zonas rurales de África, a los desheredados de la tierra. Hoy, los 47 millones de árboles plantados en mucho países de África gracias a su movimiento de Cinturones Verdes están de luto, pero la próxima primavera reverdecerán con más brillo porque les alimentarán su recuerdo y su entrega.
A raíz de que presos de ETA pidan perdón a sus víctimas en reuniones cara a cara, se me ocurre hacer las siguientes reflexiones. De entrada, recapacitar sobre el valor de la vida, lo más importante que tenemos, cuestión que debiera ocuparnos y preocuparnos a todos. A vivir se aprende toda la vida y no se debe abandonar esa pasión de poder despertar cada día a un nuevo amanecer.







