21rs. 27-08-2008
Aumenta la violencia contra los cristianos en Orissa (India)
Por ahora son cinco las personas muertas, una de ellas quemada viva

Mujeres indias.

Los cristianos del estado indio de Orissa se enfrentan desde hace días a un recrudecimiento de la violencia contra ellos por parte de fundamentalistas hindúes.
Algunas de las noticias recibidas en la sede de la ONG española Manos Unidas, que apoya 18 proyectos en la zona, hablan ya de “masacre”. Por ahora, son cinco las personas muertas, una de ellas quemada viva. Además, una religiosa fue violada. Los testimonios hablan de acciones de violencia extrema, que han causado varios muertos y extendido el miedo entre la población de las aldeas y centros religiosos atacados.
Los ataques comenzaron el pasado 23 de agosto, tras el atentado que tuvo lugar en el distrito de Kandhamal, y que acabó con la vida de Saraswati, líder de la organización extremista hindú Vishva Hindu Parishad (VHP), quien dirigía desde hace tiempo una violenta campaña contra las conversiones al cristianismo.
A pesar de que Thomas Thiruthalil, presidente de la Conferencia Episcopal Católica de Orissa y gran amigo de Manos Unidas, condenó inmediatamente el asesinato, los fundamentalistas aprovecharon las circunstancias para lanzarse a las calles al grito de “Matad a los cristianos y destruid sus instituciones".
Fr. Ajaya, uno de los religiosos que ha contactado con Manos Unidas, relata cómo estas gentes recibieron llamadas desde diferentes aldeas de Kandhma en las que se señalaba la presencia de cristianos. Muchos de ellos vieron cómo quemaban sus casas y otros tuvieron que huir. “Los tumultos continúan, y no sabemos como responder”, señala el religioso. “La policía permanece muda”.
"Sabemos que hay gente que ha perdido su hogar y que sufren la falta de comida, ropa y cobijo", explican en Manos Unidas.
“La pasado noche, cuenta otro de los testimonios, llovió con fuerza, la gente permanecía en la selva sin moverse. Empapados”. “Las condiciones de los niños y las mujeres son todavía peores”.
“Recen por nosotros para que vuelvan pronto la paz y la armonía. Gracias por su solidaridad”, termina fr. Ajaya.
Los ataques comenzaron el pasado 23 de agosto, tras el atentado que tuvo lugar en el distrito de Kandhamal, y que acabó con la vida de Saraswati, líder de la organización extremista hindú Vishva Hindu Parishad (VHP), quien dirigía desde hace tiempo una violenta campaña contra las conversiones al cristianismo.
A pesar de que Thomas Thiruthalil, presidente de la Conferencia Episcopal Católica de Orissa y gran amigo de Manos Unidas, condenó inmediatamente el asesinato, los fundamentalistas aprovecharon las circunstancias para lanzarse a las calles al grito de “Matad a los cristianos y destruid sus instituciones".
Fr. Ajaya, uno de los religiosos que ha contactado con Manos Unidas, relata cómo estas gentes recibieron llamadas desde diferentes aldeas de Kandhma en las que se señalaba la presencia de cristianos. Muchos de ellos vieron cómo quemaban sus casas y otros tuvieron que huir. “Los tumultos continúan, y no sabemos como responder”, señala el religioso. “La policía permanece muda”.
"Sabemos que hay gente que ha perdido su hogar y que sufren la falta de comida, ropa y cobijo", explican en Manos Unidas.
“La pasado noche, cuenta otro de los testimonios, llovió con fuerza, la gente permanecía en la selva sin moverse. Empapados”. “Las condiciones de los niños y las mujeres son todavía peores”.
“Recen por nosotros para que vuelvan pronto la paz y la armonía. Gracias por su solidaridad”, termina fr. Ajaya.
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