. 28-07-2010
Millones de manos tendidas

En 21 hemos querido acercarnos este verano a esa sociedad enredada que crece y crece al calor de ordenadores y otros dispositivos móviles con conexión a la Red de redes. Son cada vez más los jóvenes que bucean por estos renovados foros descuidando a veces detalles importantes de su intimidad, luchando con nuevas armas contra su timidez o saltándose las barreras de los condicionantes físicos.
Millones de manos tecleando. Compartiendo sus vidas, sus gustos, sus citas, sus experiencias. Millones de oportunidades de coincidir con otros que piensan, creen o sienten como tú. Eso es Internet y al calor de su tecnología el fenómeno creciente de las redes sociales. Facebook, Tuenti, Twitter, Linkdin, MySpace, Flickr... Infinitos espacios donde registrarse, contar cosas sobre uno, encontrar a los amigos de siempre, a los de otros tiempos, a otros nuevos a los que quizás nunca conoceremos en realidad.
En 21 hemos querido acercarnos este verano a esa sociedad enredada que crece y crece al calor de ordenadores y otros dispositivos móviles con conexión a la Red de redes. Son cada vez más los jóvenes que bucean por estos renovados foros descuidando a veces detalles importantes de su intimidad, luchando con nuevas armas contra su timidez o saltándose las barreras de los condicionantes físicos. Y es bueno estar alerta ante los peligros que se puedan derivar de éstos y otros usos. Pero las redes sociales son además la puerta abierta a un millón de oportunidades y merece la pena estar dispuestos a aprovecharlas. Oportunidades de estar informados de primera mano sobre lo que pasa al otro lado del mundo a través de sus directos protagonistas. Oportunidades de reunir fuerzas para exigir, reclamar y difundir los valores democráticos. Oportunidades para compartir. Son legión las ONG que aprovechan este nuevo escenario social para contagiar y recabar apoyos.
Tampoco debemos olvidar que la realidad está fuera. Más allá de los márgenes de un teclado y una pantalla de ordenador. Que son muchos los habitantes del planeta que no acceden a una computadora porque ni siquiera alcanzan a saber leer. Esto denuncia Nicolás Castellanos (recientemente galardonado con el premio Damián de Molokai), el obispo campechano que optó por los pobres y lidera en Bolivia la fundación Hombres Nuevos. Gentes como Castellanos transmiten esperanza más allá de su denuncia. Enormes dosis de esperanza y de alegría basadas en posesiones inmateriales –los valores universales– que son fáciles de difundir a través de las redes sociales, del testimonio, el ejemplo de vida.
Castellanos reclama un mundo sin pobreza, una regeneración ética y una nueva Iglesia cercana, alejada del poder y de la regañina permanente. Una Iglesia alegre. Y alegría y confianza y esperanza en el futuro es lo que quiere proponeros 21 a todos, este verano y siempre. Que no hay nada más humano y más cristiano, sea en medio de las redes sociales que suenan a futuro o en la plaza del pueblo que visitaremos en vacaciones.
Que agosto renueve tu alegría y emprendas el nuevo curso con paso firme y esperanzado. Que no temas al futuro. Confía. Hay millones de manos tendidas al otro lado.
¡¡Felices vacaciones y mejor regreso!! Y no olvides visitarnos en Facebook... •
En 21 hemos querido acercarnos este verano a esa sociedad enredada que crece y crece al calor de ordenadores y otros dispositivos móviles con conexión a la Red de redes. Son cada vez más los jóvenes que bucean por estos renovados foros descuidando a veces detalles importantes de su intimidad, luchando con nuevas armas contra su timidez o saltándose las barreras de los condicionantes físicos. Y es bueno estar alerta ante los peligros que se puedan derivar de éstos y otros usos. Pero las redes sociales son además la puerta abierta a un millón de oportunidades y merece la pena estar dispuestos a aprovecharlas. Oportunidades de estar informados de primera mano sobre lo que pasa al otro lado del mundo a través de sus directos protagonistas. Oportunidades de reunir fuerzas para exigir, reclamar y difundir los valores democráticos. Oportunidades para compartir. Son legión las ONG que aprovechan este nuevo escenario social para contagiar y recabar apoyos.
Tampoco debemos olvidar que la realidad está fuera. Más allá de los márgenes de un teclado y una pantalla de ordenador. Que son muchos los habitantes del planeta que no acceden a una computadora porque ni siquiera alcanzan a saber leer. Esto denuncia Nicolás Castellanos (recientemente galardonado con el premio Damián de Molokai), el obispo campechano que optó por los pobres y lidera en Bolivia la fundación Hombres Nuevos. Gentes como Castellanos transmiten esperanza más allá de su denuncia. Enormes dosis de esperanza y de alegría basadas en posesiones inmateriales –los valores universales– que son fáciles de difundir a través de las redes sociales, del testimonio, el ejemplo de vida.
Castellanos reclama un mundo sin pobreza, una regeneración ética y una nueva Iglesia cercana, alejada del poder y de la regañina permanente. Una Iglesia alegre. Y alegría y confianza y esperanza en el futuro es lo que quiere proponeros 21 a todos, este verano y siempre. Que no hay nada más humano y más cristiano, sea en medio de las redes sociales que suenan a futuro o en la plaza del pueblo que visitaremos en vacaciones.
Que agosto renueve tu alegría y emprendas el nuevo curso con paso firme y esperanzado. Que no temas al futuro. Confía. Hay millones de manos tendidas al otro lado.
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