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18.000 indígenas de Brasil agredidos por familias de arroceros

Manos Unidas, que lleva desde el año 2000 apoyando las reivindicaciones de los indígenas de Raposa Sierra do Sol, se une a su causa.

 
-ENCABEZADO-

18.000 indígenas de Brasil agredidos por familias de arroceros

Los arroceros ocuparon ilegalmente las tierras y se niegan a abandonarlas

Las tribus indígenas de Brasil sufren violaciones de derechos humanos sistemáticamente.

Manos Unidas, que lleva desde el año 2000 apoyando las reivindicaciones de los indígenas de Raposa Sierra do Sol, se une a su causa.

Los terratenientes arroceros han atacado indiscriminadamente a los indígenas que ancestralmente habitan las tierras de Raposa Sierra do Sol, en el estado brasileño de Roraima. Se trata de un territorio homologado, que fue reconocido oficial y legalmente como tierra indígena en 2005.

Los terratenientes arroceros, que ocupan ilegalmente las tierras y amplían sus plantaciones causando daños medioambientales de consideración, mantienen a la población en un estado permanente de violencia y terror. A pesar del reconocimiento de este territorio como tierra indígena, se resisten a abandonar los vastos terrenos ocupados. A lo largo de estos años todo intento de negociación ha resultado infructuoso y las presiones políticas e influencias de los terratenientes han dado sus frutos. El último “golpe” recibido por los indígenas proviene del Supremo Tribunal Federal (máximo órgano judicial del país) que, en contra de resoluciones anteriores y de la propia Constitución Federal, ha suspendido la operación de expulsión de los arroceros, hasta que se adopte una resolución final en junio de 2008.

El Consejo Indígena de Roraima (CIR), organizado como tal a partir de la década de los 70, ha sufrido esta violencia, que, por ahora y en estas tres décadas, ha dejado 21 víctimas mortales. El último ataque del que Manos Unidas ha tenido noticias se produjo, según fuentes del CIR y de la Pastoral Indígena de Roraima, el pasado 5 de mayo, cuando pistoleros a sueldo de un terrateniente dispararon indiscriminadamente contra diez indígenas que construían sus casas en las proximidades de la escuela. Resultaron heridos diez indígenas, tres de ellos de gravedad.

El hacendado que invadió la tierra de los indios, Paulo Cesar Quartiero, fue multado por el IBAMA (órgano oficial de medio ambiente) con el equivalente a unos 12 millones de euros por los destrozos ambientales que sus plantaciones de arroz han causado en la tierra indígena. El hecho de que esta persona sea alcalde de un municipio próximo a la tierra indígena Raposa Sierra do sol, hace que tenga mucha fuerza política además de fuerza económica. Quarteiro fue detenido por la policía después de los ataques. En su casa se encontraron armas y explosivos. Además, allí se ocultaban algunos de los pistoleros que formaron parte de la agresión,

Manos Unidas, que lleva desde el año 2000 apoyando las reivindicaciones de los indígenas de Raposa Sierra do Sol, quiere unirse a la causa de estas personas que reclaman su derecho a habitar la tierra de sus ancestros, que legítimamente les pertenece.

Roraima tiene una población indígena significativa, aproximadamente el 25 por ciento de la población total del Estado, la más elevada porcentualmente de todo el país. Estas tierras fueron el hogar de un importante número de pueblos antes de la llegada de los europeos, que vivían de la pesca, caza, recolección de frutos, plantación de huertas comunitarias, etc. Los pueblos Macuxí, Wapixana, Taurepang, Ingarikó, Yanomami, Yekuana, Wai-Wai y Waimiri-Atroari continúan hoy construyendo su vida sobre la base de sus tradiciones, costumbres y valores.

 
 

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