Cine

Fernando Donaire

Tiempos de cine: Tiempo de perder

CAMPEONES.

LA EPIFANÍA:

El episodio del ratón, la ducha y Juanma: el espíritu de la película en 3 minutos.

ITINERARIO PEDAGÓGICO:

A partir de esta película podríamos recorrer muchos caminos pedagógicos, desde el trabajo con los Recursos Humanos (la importancia y la dificultad de hacer equipos, la comunicación eficaz, la estrategia para conseguir un objetivo, liderazgo) hasta la inspiración para el ámbito educativo (los procesos y la personalización de los aprendizajes o integración de alumnos especiales). 

5 RAZONES PARA VER ESTA PELÍCULA:

-Por dar el protagonismo y la voz a aquellos que no cuentan. 

-Porque bajo el envoltorio de una película familiar encontramos una película necesaria. 

-Por ver una vez más a Javier Gutiérrez bordando un personaje al límite.

-Por compartir la sonrisa que nos deja la naturalidad de sus personajes.

-Para que no te la cuenten cuando haya ganado un Oscar.

La vida es una constante paradoja. Desde el punto en que el título de esta primera colaboración sea “Tiempo de perder” cuando vamos a hablar de una película que se llama “Campeones”.

Los campeones son por definición aquellos que ganan, que logran llegar a lo más alto, los que consiguen aventajar al resto de participantes en una competición. Y paradójicamente, más allá del significado de la palabra hay muchas maneras de ganar y de perder. Solo hace falta echar un vistazo al Evangelio para entender esto que digo.

En estos tiempos de crisis de valores, los modelos se subvierten y frente a los héroes y heroínas de Marvel, nos encontramos a mucha gente corriente que en apariencia son perdedores pero que, sin embargo, aparecen a nuestros ojos como modelos de autenticidad. El concepto de ganador se ha humanizado, como el de los líderes, a base de ejemplo y verdad. Lejos quedan los héroes ansiosos de éxitos y exentos de valores.

Manuel Campos, el protagonista de “Campeones”, es uno de esos líderes. Tan trasnochado que asistimos perplejos a su caída en picado nada más comenzar la película. Tiene en su haber todas las características de un líder trasnochado: superioridad moral, competitividad, agresividad, ansias de ganar a cualquier precio. Y esa imagen se desvanece, como él mismo, a cuenta de sus excesos. Como este personaje han caído en nuestro país tantos referentes que vivimos hambrientos de nuevos líderes ejemplares frente a la mentira y la apariencia de los antiguos.

Las caídas suelen ser lugares para la redención y ese es el lugar que recorre el protagonista cumpliendo una pena que consiste en entrenar al baloncesto a un grupo de discapacitados intelectuales.

El proceso en sí es la perla de la película. Una película que por otra parte cuenta una historia que hemos visto muchas veces pero Javier Freser, su director, ha sabido contarnos de una manera distinta, mezclando el costumbrismo con la conciencia, el reto con la ternura y logrando que al final salgamos del cine respirando un hálito de esperanza. Y aprendiendo que ganar o perder es solo una cuestión de perspectiva.

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