Cine

Fernando Donaire

Tiempos de cine: Tiempos de bondad

LAZZARO FELICE

LA EPIFANÍA:

El actor protagonista, Adriano Tardolo, que con su actuación dota a la historia de una verdad que inunda de luz toda la película.

ITINERARIO PEDAGÓGICO:

El cuento del lobo que actúa como quicio de la cinta es un prodigio que podría utilizarse como elemento aparte, a manera de paratexto, como punto de reflexión sobre el comportamiento del ser humano en la sociedad.

5 RAZONES PARA VER ESTA PELÍCULA:

- La presencia de Adriano Tardolo, su protagonista. Una prodigiosa revelación.

- Para volver a soñar que es posible enfrentarse a la realidad desde la bondad, con el corazón como brújula.

- Porque mira la realidad desde la más cruda realidad y a la vez desde la más profunda esperanza.

- Para dejarte llevar por un cuento de “otro tiempo” para “nuestro tiempo”.

- Para volver a recuperar el espíritu del asombro y el nacimiento con los ojos de Lázaro.

Es comenzar diciembre y la Navidad se apodera de las calles –antes de tiempo– y llena los corazones de las personas de la deseada bondad que parece que nos falta el resto del año. Una bondad que en muchos casos es de cartón piedra, con esa pátina de “postureo” que acaba afeando el interior más profundo de la palabra y del sentimiento. Y es que en estos tiempos de “posverdad” es complicado encontrar personas que “anden en verdad” como diría Teresa de Jesús. Sin embargo, en medio de este páramo en que se ha convertido el espectáculo últimamente, aparece en la cartelera un milagro que se llama Lazzaro felice de la directora italiana Alice Rohrwacher. Una película que bebe de la tradición del mejor cine italiano de Visconti a De Sica pasando por Passolini.

Pocas propuestas aparecen en cartelera con esa capacidad de mezclar lo real con la metáfora, lo simbólico con lo cotidiano, para hablarnos de la realidad sin esconder ni un ápice el derrumbamiento de los valores en la sociedad actual. Un milagro que bien podría ser un cuento de Navidad si no fuera porque la realidad se ha colado por todas sus grietas oscureciendo el relato. Sin embargo y por encima de esas grietas, está la luz con que Lázaro ilumina la vida de los demás a través de la generosidad, la disposición y la bondad. Una disposición que construye la radiografía de un hombre bueno que sobrevive a una sociedad que no es capaz de cambiar.

Porque a pesar de que la directora le regala al personaje el milagro de volver a la vida –de ahí su nombre, haciendo un guiño al personaje del Evangelio– como nueva oportunidad de redención, la sociedad sigue actuando de la misma forma con nuevas maneras de alienación, pobreza, violencia y falta de empatía. Y aunque pareciera que el cuento del lobo siguiera repitiéndose de mil maneras, la resistencia está en la mirada y la generosidad de Lázaro que roza la santidad de un hombre nuevo y tranquilo que mira a su alrededor con el asombro de un niño. El asombro que le da la felicidad y de paso, nos recuerda a nosotros, a que estamos llamados a abrazar a bondad como guía de la propia vida.

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