Manos Unidas

Cristina Inogés Sanz

Presentación de la LX Campaña de Manos Unidas en Zaragoza

En el salón de actos Aragón, de la Fundación Ibercaja, se celebró ayer tarde la presentación de la LX Campaña de Manos Unidas cuyo lema este año es: Creemos en la Igualdad y en la dignidad de las personas.

 

 

 

El acto, presidido por el arzobispo de Zaragoza, contó con la participación de Pilar Cervigón, presidenta-delegada de Manos Unidas Zaragoza, Diana Marcela Torres Vergara, socia local de Manos Unidas en Colombia y perteneciente a la ONG Servicio Jesuita al Refugiado y del periodista y escritor, Javier Sierra Albert, Premio Planeta 2018.

Pilar Cervigón, de forma breve y amena, presentó la labor de Manos Unidas y nos recordó que lo que hace esta ONG de la Iglesia Católica, o lo hace ella o no lo haría nadie.

Diana Marcela Torres describió los lugares y la situación en la que se desarrollan los proyectos de Manos Unidas, donde la mujer es protagonista, y los problemas que ahora se han presentado ante la llegada masiva de refugiados venezolanos.

Javier Sierra Albert nos condujo por un paseo por la historia y -en su línea de investigación- nos descubrió el enigma del momento en el que empezó a gestarse la actual situación de marginación y pobreza de la mujer, sobre todo, en los países en vías de desarrollo.

Tras recordar que el siglo XXI ha sido declarado por la ONU el siglo de la mujer, nos invitó a imaginar un viaje al pasado, al neolítico, donde él ha encontrado las claves de la actual situación. Los seres humanos de aquella época se asentaron y empezaron a cultivar la tierra. Ello trajo consigo una gran revolución en la que el hombre abandonó la cueva para ir a trabajar, mientras la mujer permanecía en ella. Además, el hombre necesitaba otra clase de herramientas en esta nueva etapa e inventó el primer alfabeto –el cual describió tan bien Javier que casi lo veíamos- y una rudimentaria forma de contar. De estas herramientas quedó excluida la mujer ya que en la cueva no las necesitaba.

De esta forma -según Javier Sierra- empezó a crecer la actual situación de la mujer actual, con toda la pobreza y falta de derechos que acarrea, en los países en vías de desarrollo. Apostó por la educación como vía principal para corregir la situación y alabó la gestión de Manos Unidas que no lleva pescado a esas zonas sino que enseña a pescar.

Para terminar, nos invitó a empezar a vivir la re-evolución, tan necesaria como fue la evolución, como forma de integrarnos todos.

Preguntado por 21 sobre la posibilidad de aceptar la invitación de Manos Unidas para realizar una visita, como enviado, a alguno de los proyectos que Manos Unidas tiene por el mundo, declaró que estaba dispuesto y que lo haría encantado.

El acto se cerró con unas palabras del arzobispo de Zaragoza.

 

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