Iglesia

Cristina Inogés Sanz

La Diócesis de Barbastro-Monzón disfruta de un año jubilar

Aragón es una tierra donde la Semana Santa tiene un hondo significado. Este año la diócesis de Barbastro-Monzón, nos invita a disfrutar con ella el Año Jubilar que el papa Francisco les ha concedido con motivo de la celebración del 400 aniversario de la Procesión General del Santo Entierro, y que lleva consigo la gracia de la Indulgencia Plenaria y la Bendición Papal. El decreto de la Penitenciaria Apostólica lleva fecha de 25 de julio de 2018.

La diócesis de Barbastro-Monzón es una diócesis pequeña si se la compara con la extensión de otras aragonesas y está situada al norte de Aragón; más de la mitad de las parroquias tiene menos de 100 habitantes -lo que refleja la despoblación de la zona-; su historia arranca en 1099, año en el que San Poncio ya firmaba como obispo aunque, en realidad, la historia de la diócesis marca como fecha de inicio el año 1100.

El Año Jubilar

Se inicia el 28 de marzo con la Oración por el Jubileo en la capilla de Nuestra Señora del Pilar, en la S. I. Catedral de Barbastro. Sin embargo, el inicio solemne vendrá marcado por la eucaristía solemne del domingo 31, presidida por cardenal arzobispo de Barcelona, D. Juan José Omella Omella, acompañado por el titular de la diócesis, D. Ángel Javier Pérez Pueyo, y el obispo emérito de la misma, D. Alfonso Milián Sorribas.

Pero, ¿cómo se fraguó la idea de tener un Año Jubilar? -Por cierto, el logo que han diseñado es de lo más sugerente con la silueta del paso del Santo Sepulcro- nos lo cuenta Dª. Silvia Peropadre, presidenta de la Junta Coordinadora de cofradías penitenciales de Barbastro: “Desde la Junta Coordinadora, para dar la relevancia que este aniversario y por el significado religioso que tiene, se aprobó en sesión del Pleno del día 18 de abril 2018, solicitar la concesión de Año Jubilar Extraordinario. Nuestro deseo es recordar, de manera especial y significativa, este acontecimiento con un programa de actos y actividades litúrgicas y religiosas, complementado con otras de carácter cultural. Me gustaría resaltar que gran parte de estos actos, siguiendo con el compromiso que las cofradías y la Junta Coordinadora tenemos con la obra social, van a tener un carácter solidario. Es un programa realizado con ánimo de implicar a toda la ciudad y a toda la diócesis dando visibilidad al trabajo en equipo y unidad que tanto nos pide nuestro Obispo D. Ángel. Para todos nosotros es un privilegio poder vivir este acontecimiento. No nos podemos olvidar de los que nos han precedido y, así, recogemos modestamente el testigo de los que impulsaron las procesiones y han hecho posible que hoy estemos aquí, con esta celebración, que sin duda va a promover la fe, la solidaridad y la reconciliación”.

21 se ha puesto en contacto con el obispo de Barbastro-Monzón, D. Ángel Javier Pérez Pueyo, quien muy amablemente nos ha comentado que “este año jubilar me gustaría que, por medio de los cofrades, pudiéramos descubrir, unos y otros, la dimensión de trascendencia que es constitutiva de toda persona; experimentar la dignidad de hijos que hemos recibido por el bautismo; sentirnos verdaderamente muy amados por Dios; sabernos parte de una misma y única familia, llamada a hacer visible el Reino de Dios en el mundo; promover, entretejidos e implicados en todas y cada una de las ocupaciones del mundo, la dignidad y libertad de cada persona, sirviendo y amando especialmente a los más desfavorecidos… y constituirnos así en testigos del resucitado. Solo así lograremos, entre todos, revertir el orden de la creación, ayudando a cada persona a tomar conciencia de la necesidad que unos y otros tenemos de aprender a mirar, gustar, tocar, oler, escuchar todo de manera nueva… Saborear con hondura los encuentros, las miradas, los rostros, la belleza. Disfrutar más el lado bueno, positivo y gozoso de las personas y los acontecimientos. O dicho con palabras del maestro Eckhart quien tiene a Dios en la lengua encuentra en todo gusto a Él”.

Celebraciones

Este 2019 está cargado de celebraciones en torno a la Semana Santa y, aunque la más destacada es el Año Jubilar, no podemos dejar de mencionar varios "75 aniversarios" que van a completar un año muy singular: se celebra la recuperación del movimiento cofrade penitencial; la bendición del paso del Santo Sepulcro y la fundación de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Todo ello sucedió en 1944.

Estos acontecimientos son una excusa -aunque no hace falta tenerla- para visitar la diócesis de Barbastro-Monzón que nos brinda un variado programa de actividades culturales -conciertos, exposiciones, coloquios- y de Jornadas de Oración -por los jóvenes, las vocaciones, los ancianos y enfermos, los sacerdotes y religiosos, catequistas y profesores de religión, pobres y necesitados, laicos y cofrades- con motivo de este Año Jubilar que hacen muy apetecible la visita. Sin embargo, no es el único motivo para hacerlo ya que, a lo largo del año, nos ofrece un conjunto de ermitas románicas de gran belleza, santuarios no menos bellos, y un espléndido Museo Diocesano -tanto en contenido y como continente- que, para los amantes del arte, requerirá más de una visita. 

Interés Turístico Nacional

Actualmente la Semana Santa de Barbastro está declarada de Interés Turístico de Aragón (2005) y de Interés Turístico Nacional (2016). Hay personas a las que estas declaraciones les parecen que es quitarle solemnidad y sentido religioso a la Semana Santa por aquello de que turismo y Semana Santa no casan muy bien. Sin embargo, todo esto hay que verlo como oportunidades que tenemos para profundizar en una pastoral del turismo; actualizar el valor catequético del arte; ayudar a descubrir el valor espiritual de las procesiones -que lo tienen-; dar a conocer la labor social de las cofradías -que ya ha quedado claramente señalada en muchos actos de este Año Jubilar- y, recuperar a fondo el valor de la piedad popular. Son simples ejemplos de lo que podemos hacer cuando los visitantes se acercan a conocer en este momento concreto de la Semana Santa.

Vamos a descubrir algo de la Procesión General del Santo Entierro que nace en el año 1619, siendo obispo de la diócesis D. Jerónimo Batista de Lanuza. Realmente se tiene noticia de la celebración de la Semana Santa de Barbastro desde el siglo XIII y, ya en el siglo XIV, aparecen algunas cofradías -la de la Vera Cruz y la de la Sangre de Cristo-. Existe un libro de actas del siglo XVI -primera referencia escrita- donde aparecen las cofradías del Santo Sepulcro y de Nuestra Señora de la Esperanza.

El Delegado de Cofradías de la diócesis. D. Enrique Padrós, nos ha hecho llegar este interesante texto que pone de manifiesto la carga histórica: En el año 1619 el prior de la Cofradía de la Vera Cruz, Pedro de Ruesta “hombre de muy grande ingenio… viendo que la procesión de la cofradía va notablemente disminuyendo y que la Santísima Vera Cruz no va en dicha procesión con la decencia y luminaria que pedía, cosa lastimosa entre cristianos, por haberse enfriado los devotos que acostumbraban a salir a alumbrar dicha procesión o por descuido de los cofrades de dicha cofradía... Y para que todo lo sobredicho fuese en aumento y para gloria de Dios y culto divino imaginó y pensó para que esto tuviese el debido efecto en que dicha procesión de la Santísima Vera Cruz en ella se hiciese el Entierro de Cristo de la forma y manera que dos años antes en la ciudad de Zaragoza se hacía y que se principió el año 1617 por el señor de Quinto”.

Así reza el acta de la Cofradía de la Vera Cruz donde se narran todos los pormenores de cómo el Prior de la Cofradía de la Vera Cruz, Pedro de Ruesta, confabuló a las personas que habrían de contribuir en este ambicioso proyecto y cómo transcurrió esa primera procesión del Santo Entierro la noche del Jueves Santo de 1619.

La “muy loable y devotísima” cofradía de la Vera Cruz de Barbastro la “ordenaron y levantaron nuevamente un día del año 1.549”. Por lo que se dice en este acta consta una fundación anterior de la que no sabemos la fecha, pero si establece esta refundación de 1549 en la cual se citan las funciones que tenía esta cofradía contenidas en sus ordinaciones, entre las que destacan la n. 17 “de la procesión el día de Jueves Santo en la que se ordena y se estatuye a todos los cofrades a salir en procesión muy devotamente la noche de Jueves Santo a la hora y lugar asignados por el prior y el que quisiese disciplinarse haya de salir vestido con camisa blanca hasta la punta de los pies". Y otra, la n.25 “De acompañar los desamparados y sentenciados que obliga a los doce regidores de la cofradía, bajo pena de dos sueldos, a acompañar a los sentenciados a muerte y a consolarlos con limosnas y oraciones…". En su 2º y 3er párrafo "ordena a los doce a salir y acompañar hasta su sepultura a las personas muertas y desamparadas dentro de los términos de Barbastro, acogidas de gracia por cofrades y haciéndoles partícipes de todas las oraciones, limosnas y prerrogativas que en la cofradía se hacen o por el tiempo se hagan".

Aquella primera procesión salió a las ocho y media de la noche, del Jueves Santo, de la Capilla de Santiago de la Catedral. Allí se había levantado un “Caperlardente” construido por el propio Pedro de Ruesta. En lo alto estaba colocado el Sepulcro de Cristo. En la procesión figuraban cerca de trescientas hachas portadas por otros tantos entunicados, que escoltaban las imágenes de Cristo (Ecce Homo, Cristo con la Cruz a cuestas y un crucificado), los numerosos estandartes de las doce tribus de Israel y demás insignias y pendones. La nueva imagen del Cristo yacente cerraba el desfile. El estandarte principal lo portaba el Marqués de Suelves, las borlas dos niños de doce años, los futuros conde de Guara y Marqués de Artasona respectivamente. Seguía la Vera Cruz escoltada por numerosos sacerdotes, con hachas encendidas y, mezclados con ellos, cerca de un centenar de penitentes disciplinantes, cubiertos, cada uno, de una camisa blanca hasta los pies. Los músicos y cantores de la Catedral iban intercalados entre los distintos grupos. La presidencia estaba integrada por el Justicia, Prior de Juzgados y Jurados, enfundados todos en sus vistosas gramallas. Desde entonces hasta la procesión actual han pasado 400 años en los que el Santo Entierro ha sufrido sus periodos de crisis y sus periodos de esplendor.

¡Larga historia la que tienen a sus espaldas las actuales cofradías! Las ocho que participan en la Procesión General del Santo Entierro son: Cofradía de San José (1955); Cofradía de Nuestra Señora de la Merced (1948); Cofradía de Jesús Atado a la Columna (1995); Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno (1949); Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores (1815); Cofradía del Santo Cristo de la Agonía (1949); Cofradía del Descendimiento (1991); Cofradía del Santo Sepulcro y Ntra. Sra. de la Soledad (1995).

Mismos pasos desde 1950

Tras muchos avatares históricos -graves todos ellos- en 1950 Barbastro ya tenía los pasos que actualmente salen por sus calles. De bellísima factura, los pasos, ayudan a los cofrades y a quienes viven las procesiones, no como simples observadores sino como devotos que acompañan con el corazón, a canalizar esos momentos de silencios donde cada uno sabe qué pide, qué da, qué reza, qué comparte en el silencio de una mirada o en esa palabra dicha el amparo del capirote o del tercerol.

Entre todos destacan los pasos que hizo el zaragozano Francisco Bretón a mediados del siglo XX. Por orden cronológico de factura son: El Cristo de la agonía (1945); Jesús Nazareno (1946); Jesús atado a la columna (1947); y el Paso de la Verónica (1949).

El resto de los mismos no se puede quedar en el tintero -o en la memoria del ordenador- porque evocan momentos de la Pasión del Señor que nos ayudan a adentrarnos en el misterio del amor que Dios, a través de su Hijo y de María nos tiene: La Entrada de Jesús en Jerusalén; el Prendimiento; la Virgen de la Amargura; la Virgen de los Dolores; el Santo Sepulcro; y Nuestra Señora de la Soledad.

Pero, ¿qué sería de una Semana Santa sin sonido? Aunque el tambor sea especialmente protagonista en el sur de Aragón, en Teruel, Barbastro tiene también su peculiar sonido. El retumbar rítmico del bronco sonido del tambor contrasta con el agudo de las trompetas en una suerte de contraste para mantenernos sumidos en el misterio de la muerte y, sin embargo, vigilantes y atentos a cuanto pueda suceder.

Desde el Domingo de Ramos hasta el Viernes Santo, además de la celebración de la liturgia correspondiente, Barbastro vive con el color de las túnicas de los cofrades y de las flores que adornan los pasos; huele a la oración que sube al cielo con el incienso; anda por sus calles descubriendo a quienes vienen de fuera y a quienes viven ahí, rincones que se convierten en espacio de encuentro con quien nos regaló la Vida; escucha el sonido y el silencio envolvente hasta sentirnos uno con el ambiente y se reencuentra con quienes, hace ya muchos siglos, decidieron celebrar la Semana Santa y legar un patrimonio artístico y espiritual de primer orden. 

Vía cofrade

Si por algún motivo no podemos seguir los itinerarios de las cofradías, ni a la Procesión General del Santo Entierro, Barbastro ofrece una "Vía cofrade" de marcado interés artístico, cultural y espiritual en iguales proporciones, que nos permite descubrir las siguientes iglesias: Santa Iglesia Catedral de la AsunciónIglesia de San FranciscoIglesia de San José María EscriváIglesia de lo RR.PP. Escolapios e Iglesia de las Madres Capuchinas.

La celebración -y la concesión- de un Año Jubilar no es algo que suceda con frecuencia. Cuando este se cierre, el 28 de marzo de 2020 y, oficialmente, al día siguiente con la celebración solemne de la eucaristía en la iglesia de San Francisco de Asís, Barbastro ya no será igual. Será, si cabe, mejor porque sus gentes habrán descubierto un tiempo de gracia que toca el corazón. Y después de esa experiencia, nada vuelve a ser igual.

Así de claro lo tiene el obispo de Barbastro que anima a sus cofrades con estas palabras: “Sois verdaderos 'centinelas de la aurora', anunciáis el gran misterio del amor crucificado, le ponéis rostro y nombre, sois testigos de Jesús resucitado, procesionáis por las calles de Barbastro al Dios que pasa perdonando. ¡Qué 'sublime' es ser cofrade! Es tu forma singular de: ser creyente, expresar tus sentimientos más profundos, hacer visible a Dios en tu propia vida, ser Diócesis Barbastro-Monzón, vivir con responsabilidad y solidaridad tu propia fe, ser sensible a las necesidades de los demás, colaborar en la construcción de un 'mundo mejor', ser cirineo de tantos 'crucificados', ponerle rostro a los sin rostro,ser bálsamo de Dios para sus vidas...”. 

¡Enhorabuena Barbastro! Por este Año Jubilar y por mostrarte amante de tus tradiciones y agradecida a un pasado que te llena de grandeza. La Pascua de este Año Jubilar, tendrá un sabor especial y quedará en el recuerdo de todos.

21 agradece al Sr. Obispo de Barbastro-Monzón, D. Ángel Javier Pérez Pueyo, a la presidenta de la Junta de Cofradías, Dª. Silvia Peropadre, y al Delegado de Cofradías y Hermandades, D. Enrique Padrós, las facilidades y las atenciones que nos han prestado para la realización de este artículo.

Para más información: www.semanasantabarbastro.org

Fotografías cortesía de: Junta Coordinadora de Cofradías; Diócesis de Barbastro-Monzón.

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