Iglesia

Lorena Pacho

Un constructor de paz al lado de las familias y los jóvenes

Juan Pablo II fue uno de los principales protagonistas de las dos últimas décadas del siglo XX y el encargado de introducir a la Iglesia en el tercer milenio. Fue el Papa que llevó a la práctica las conclusiones del Concilio Vaticano II, faro de su magisterio; el Papa que dio la vuelta al mundo, que llegó a miles de millones de fieles, que evitó el choque entre civilizaciones, que se opuso a las guerras; apóstol de la Divina Misericordia, el Pontífice de las Jornadas Mundiales de la Juventud y de los Encuentros Mundiales de las Familias, el sucesor de pedro que se propuso hacer de la Iglesia universal la casa y la escuela de la comunión. Fue “ el compañero de viaje del hombre de hoy”, como lo ha apodado Benedicto XVI. Vivió tiempos que él mismo definió como “sumamente difíciles y agitados”, entre persecuciones crueles, pasando por el atentado contra su vida, el miedo al conflicto nuclear o la caída del comunismo europeo. “¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo! Abrid los confines de los Estados, los sistemas económicos y los políticos. ¡No tengáis miedo!”, dijo durante la misa de inicio de su pontificado el 22 de octubre de 1978.

En esta serie especial de entrevistas, diferentes testigos directos del largo pontificado del Papa Wojtyla repasan la huella que su magisterio dejó en la Iglesia y en el mundo actual, rememoran los aspectos más relevantes de su legado y desgranan cómo se percibe su memoria en el mundo católico y civil quince años después de su desaparición.

   

   

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