Vivir Silvia Melero Abascal

Más depresión en tiempos de crisis

El principal potencial de futuro que tiene un país es su capital humano. Pero la salud psicológica de la población empeora con la crisis económica. Los casos de depresión, ansiedad e insomnio aumentan en España mientras los recortes en la sanidad pública dejan sin tratamiento psicológico a muchos pacientes que lo necesitarían. Hay estudios que vinculan las altas tasas de desempleo con el aumento de la depresión y el suicidio. Los desahucios y la desesesperanza han visibilizado un tema considerado tabú en los medios de comunicación.

 
-ENCABEZADO-

Más depresión en tiempos de crisis

Por Silvia Melero Abascal

El principal potencial de futuro que tiene un país es su capital humano. Pero la salud psicológica de la población empeora con la crisis económica. Los casos de depresión, ansiedad e insomnio aumentan en España mientras los recortes en la sanidad pública dejan sin tratamiento psicológico a muchos pacientes que lo necesitarían. Hay estudios que vinculan las altas tasas de desempleo con el aumento de la depresión y el suicidio. Los desahucios y la desesesperanza han visibilizado un tema considerado tabú en los medios de comunicación.

La situación económica y el desempleo tienen efectos directos en la salud mental de la población. También los recortes en la sanidad pública y la falta de atención psicológica. Un estudio de la Universidad de las Islas Baleares estima que entre 2006 y 2010 la depresión aumentó un 18%. Otra investigación realizada en Barcelona (con la participación de psicólogos, psiquiatras, enfermeras, trabajadores sociales y educadores) indica que en 2012 se incrementó un 45% la demanda de servicios sociales y de salud mental. Teniendo en cuenta que el problema de las personas afectadas repercute directamente en sus familiares, se prevé que la demanda de ayuda siga creciendo por el efecto dominó. Según la decana del Colegio de Psicólogos de Galicia, Rosa María Álvarez Prada, se está produciendo “un aumento importante del consumo de antidepresivos y ansiolíticos”, sin ir acompañado de terapias, cada vez entre una población más joven. “Dentro de unos años podemos tener una población muy dependiente de esos psicofármacos”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) pronostica que la depresión será el primer problema de salud en 2030, por delante del cáncer, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. “En épocas de crisis amentan los problemas personales y, como consecuencia, los síntomas emocionales. Más desempleo, ingresos precarios, necesidades básicas por cubrir, preocupaciones en la cabeza. Todo eso no se puede tratar solo con pastillas”, explica Antonio Cano, psicólogo y catedrático en la Universidad Complutense de Madrid.

Desorden emocional. Una de cada tres personas que acuden al médico de cabecera presenta un desorden emocional (ansiedad, depresión o del tipo somático). “Hay que formar a los médicos de atención primaria para detectar esos problemas, resolverlos y no drogar a los pacientes. El tratamiento farmacológico no siempre es necesario, pero sí lo es la terapia. Por el contrario, se suele medicalizar con antidepresivos y tranquilizantes sin acompañar siempre de terapia. El médico de atención primaria tiene cinco minutos para atender a cada paciente, y los pacientes con depresión necesitan más tiempo”.

En el lenguaje común usamos con mucha ligereza la palabra depresión, designando así estados emocionales bajos puntuales como la tristeza. Pero la depresión es una enfermedad que implica trastornos del estado de ánimo psicopatológicos diagnosticados por un especialista. “Hablamos de depresión clínica cuando es una patología, hay diversos tipos pero el más frecuente es el trastorno depresivo mayor. Los dos síntomas más relevantes son la falta de motivación e interés y una sensación de desesperanza en la que la vida no tiene alicientes”, puntualiza el doctor Cano.

Otros síntomas son la pérdida de apetito, comer en exceso o el insomnio. “A nivel conductual, la persona está inactiva, se ha desactivado a nivel profesional, social, en sus relaciones personales, le apetece estar sola, en la cama, necesita llorar… A nivel cognitivo, se produce la disfonía (malestar subjetivo), una idea de que la vida no merece la pena vivirla, acompañada de sensación de fracaso, sentir que ha defraudado a los demás o a sí mismo, que sería mejor no estar vivo”.

Virginia tiene 42 años y es madre de dos hijos. “En el mismo mes falleció mi padre y me despidieron del trabajo. Mi marido llevaba en paro ya dos años. Se me vino el mundo encima, es muy difícil explicar la angustia que sientes, es como si ya no fueras tú, yo me veía desde fuera y no me reconocía, sin fuerzas, sin ganas ni siquiera viendo a mis hijos”. Virginia ha tenido un tratamiento con antidepresivos y terapia psicológica, en la que aún sigue. “Voy saliendo del agujero, pero cuesta mucho. Te sientes impotente, sobre todo cuando la gente te dice que hay que luchar, tirar para adelante, pero es que no se pueden hacer una idea de cómo te sientes, tus pensamientos funcionan de otra manera, no porque quieras, es que no puedes”.

El escritor William Styron describió ese estado de multiples manifestaciones en el que pueden aparecer: odio hacia uno mismo, falta de autoestima, pesadumbre enfermiza, ansiedad abrumadora, extraña fragilidad, inquietante desasosiego y una desesperación tan palpable como el dolor físico. En los niveles más intensos, “la mente se ve caóticamente distorsionada, arrasada por una marea tóxica que impide responder de forma satisfactoria al mundo en que uno vive”. La mayoría de los pacientes con depresión o no están tratados o no están bien tratados.

Terapia vs. fármacos. Antonio Cano explica que la depresión se puede curar si se aplica el tratamiento adecuado. “Sin embargo hay una brecha entre la investigación y la práctica. Está científicamente demostrado que la terapia psicológica adecuada es tan eficaz o más que los fármacos”. Se trata de un tratamiento conductual para retomar la actividad y desarrollar objetivos y un tratamiento para la reestructuración cognitiva. “Hacer ver a la persona que se concentra sólo en pensamientos negativos, que no es cierto que su vida sea sólo eso, que hay cosas positivas que no es capaz de ver. El objetivo es que cambie el foco de atención y su interpretación de los hechos y de su vida”.

España cuenta con 4,3 psicólogos por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de la media europea (Finlandia tiene 47 por 100.000 habitantes). “Dedicamos más recursos en la sanidad a atender las enfermedades físicas y menos a la salud mental, pero son los trastornos mentales como la depresión los que producen más discapacidad y bajas laborales. Las consecuencias de no tratarlas son graves a nivel personal y social”, dice Cano.

Falta información (no siempre se sabe bien qué es la depresión) y prevención. Para el especialista, es necesario “informar más a la población sobre los trastornos mentales más comunes y frecuentes, que son los emocionales. El nivel de conciencia que hay es muy bajo. Y mejorar la inversión en el sistema sanitario: suspendemos en prevención”. Las nuevas tecnologías podrían facilitar la creación de elementos informativos, como páginas web, que ayuden a resolver de forma práctica problemas concretos. “Entrenar a las personas en técnicas eficaces para disminuir los síntomas, como tareas de reinterpretación de la realidad en términos positivos, acceso de manera preventiva a corrección del estilo de vida, forma de procesar la información, nuevos hábitos de pensamiento y conductas que corrigen síntomas emocionales”.

Lejos de eso, el aumento del desempleo y la pobreza, junto a los recortes en el gasto público, han conducido al detrimento de la salud mental de los ciudadanos, según la OMS: un aumento del 1% en los índices de paro conlleva un incremento del 0,8% en el número de suicidios. En España las muertes por suicidio son más del doble que las muertes por accidentes de tráfico. Los suicidios son la primera causa de muerte externa en personas de entre 30 y 44 años. Las cifras oficiales dicen que se producen 3.500 muertes al año por suicidio. Pero los expertos estiman que es el doble.

El tabú del suicidio. Hace apenas un año nació la primera asociación de familiares de personas suicidas, auspiciada por la Unidad de Psiquiatría del Hospital Sant Pau de Barcelona. Después del Suicidio-Asociación de Supervivientes (DSAS) se creó para ayudar a mitigar el dolor y “romper el tabú”. Su presidenta, Cecilia Borrás, comenta que no hablar del tema tiene consecuencias. “Nos resulta difícil comprender que una persona se quite la vida. Pesa la tradición judeo-cristiana, el culpabilizar, pensar que es un atentado contra lo divino. También el suicidio nos hace ver que en el fondo todos somos vulnerables, hay factores de riesgo que todos podemos tener en algún momento. Esto da miedo”. Al tabú se han sumado siempre los medios de comunicación, que no informan sobre suicidios. “Hay un pacto de silencio aurgumentando que es para evitar imitación, pero sí se habla de violencia de género porque es necesario. Tenemos una mirada hipócrita”.

La Plataforma de Afectados por la Hipotecalo ha puesto en la agenda mediática con los casos de suicidios por desahucios, pero Cecilia insiste en que es sólo una parte y el problema es mucho más amplio. “Entre las situaciones de riesgo se encuentran la depresión y otros trastornos psiquiátricos, el diagnóstico de una enfermedad incurable e incluso gente mayor que se suicida porque siente soledad. Personas que tienen un sufrimiento tan grande que la única solución que ven es dejar de sufrir a través del suicidio”. Explica Cecilia que el proceso de duelo es muy traumático y complejo. “Cuando una persona dice que su vida no merece la pena, son frases que asustan a nivel social, hay que abordarlo, abrir un canal de comunicación, una ventana a su sufrimiento. Cuesta afrontarlo pero no hay que dejarlo pasar. Sabemos cómo actuar con el dolor físico pero aún nos cuesta afrontar el dolor emocional”. Desde su asociación trabajan para acompañar y romper el bloqueo informativo. Ya han dado el primer paso: hablar de ello puede salvar vidas. •
 
 

Más artículos

no-results-found-landing-news
VER MÁS {{percentLoaded}}% loading...