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Empleo verde: la apuesta por el trabajo sostenible

En la llamada economía verde hay sectores en los que se pueden crear puestos de trabajo. Las organizaciones sociales y ecologistas defienden un cambio en el modelo de producción para que el desarrollo sea sostenible para todos, incluyendo al planeta. Agricultura y ganadería ecológicas, tejidos orgánicos, turismo verde, biodiversidad, reciclaje o energías renovables. Son algunas de las opciones para generar puestos de trabajo. El cambio implica, además, una transformación en la forma de consumo.

 
-ENCABEZADO-

Empleo verde: la apuesta por el trabajo sostenible

Por Silvia Melero Abascal ‏@SilviaMeleroAba

En la llamada economía verde hay sectores en los que se pueden crear puestos de trabajo. Las organizaciones sociales y ecologistas defienden un cambio en el modelo de producción para que el desarrollo sea sostenible para todos, incluyendo al planeta. Agricultura y ganadería ecológicas, tejidos orgánicos, turismo verde, biodiversidad, reciclaje o energías renovables. Son algunas de las opciones para generar puestos de trabajo. El cambio implica, además, una transformación en la forma de consumo.

Verde, crudo y marrón. Son los colores naturales de la floración del algodón, de ahí salen los tres tipos de hilos que se usan en los tejidos orgánicos. Aún a pequeña escala, el sector de la ropa ecológica empieza a abrirse hueco. “Proporcionamos ropa de diseño, elaborada en España de manera artesanal con algodón 100% orgánico certificado. Es nuestro pequeño aporte a la recuperación de un planeta limpio y de un cambio de conciencia”. Así explica Valeria López cómo producen y venden ropa “consciente” en Siri Artesanos. “De momento diseñamos ropa para yoga, es ropa sin tóxicos. La idea es que el producto tenga una conciencia desde que se planta la semilla de algodón hasta que el consumidor compra el pantalón. Que sepas que tu ropa se trabaja de forma sostenible, no sólo es ecológica sino que se hace en talleres artesanos, familiares, sin explotación laboral”. Orgánico hasta el final del ciclo, pues estas prendas pueden enterrarse en el patio de casa cuando llegan al fin de su vida útil.

Para Mario Rodríguez, director de Greenpeace España, la economía verde tiene que ir acompañada de derechos laborales y el cambio de modelo, mediante una transición justa, tiene que darse sin precarizar. “Empleo verde es aquel que se fundamenta en el desarrollo de actividades económicas compatibles con la naturaleza, que no tengan un impacto severo en el medio ambiente. Estamos hablando del sector energético, biodiversidad y gestión de residuos”. Por biodiversidad se entiende todo lo relacionado con agricultura y ganadería, que fortalecen la población rural, así como las zonas protegidas, espacios naturales costeros y turismo sostenible. “En agricultura ecológica tenemos una posición muy consolidada respecto a Europa, somos de los primeros países productores, el problema es que lo que se produce en España se consume fuera. Crece el sector por la demanda exterior”.

Con el objetivo de ofrecer esos productos a gente cercana, Sara Camps se dedica al cultivo ecológico en Castelló d'Empuries (Gerona). A través de Vessana vende cestas directamente al consumidor que las pide en su web y una vez a la semana hace venta directa en un mercado. “Estudié en la escuela agraria con orientación ecológica y luego me fui a una casa en mitad de la montaña a experiementar con una pequeña granja, no tengo tradición familiar agrícola. Empecé con el cultivo de cereal y legumbre, luego la huerta. Con el boca a boca he ido ampliando la cartera de clientes”. Observa que está aumentando la demanda, pero al mismo tiempo hay clientes habituales que han reducido su consumo por la crisis. “También aumenta la competencia, no sé si siempre unida al respeto a la naturaleza y la producción ecológica o al oportunismo”.

Ofensiva. La activista e investigadora Esther Vivas alerta sobre la “nueva ofensiva del capital por neocolonizar los recursos naturales, mercantilizar lo que no estaba privatizado y hacer negocio” con la economía verde. Denunciando el secuestro de semillas por parte de unas pocas multinacionales que monopolizan el sistema agroalimentario, defiende “una agricultura que tenga en cuenta la tierra, los campesinos y nuestra salud, sin pesticidas ni transgénicos”, avanzando en el cooperativismo agroecológico y los grupos de consumo como modelo antagónico al dominante.

El número de estas iniciativas se está multiplicando. Varios estudios demuestran que la producción campesina es capaz de alimentar a la población mundial. Una investigación de la Universidad de Michigan dejaba claro que la agricultura orgánica podía generar tanta comida como la que se produce en la actualidad. En Brasil los emprendimientos económicos solidarios incorporan a personas excluidas del mercado de trabajo, la mitad de ellas se forma en asociaciones de pequeños productores del ámbito rural.

En la asociación Vida Sana fomentan la formación, a través de la plataforma Cultivabio, y la unión entre profesionales del sector para evitar los fraudes, sobre todo en la cosmética natural. Según su portavoz, Montse Escutia ya hay estudios en Alemania y Estados Unidos que hablan de su crecimiento. “La cosmética econatural no es un sector regulado normativamente (como sí lo está la agricultura ecológica) por eso desarrollamos un proyecto en red para unir, presionar, apoyar el sector y denunciar fraudes”. La presión de la industria farmeceútica impide el desarrollo de estas alternativas. “Muchos de los contenidos químicos en sangre vienen de la cosmética. Hasta ahora públicamente sólo se han reconocido los efectos del tabaco como causa del cáncer. Se dice que una sustancia puede ser cancerígena pero con la idea de que no pasa nada en pequeñas cantidades. Las instituciones publicas nos tienen que defender. Las sustancias químicas pequeñas generan problemas de salud”.

Según los datos proporcionados por la feria ecológica BioCultura en 2012, el empleo verde genera en España un volumen de 25.000 millones de euros anuales, el 2,4% del PIB: agricultura, ganadería, pesca, bosques, turismo sostenible, costas, energías renovables…

“España era líder mundial en energías renovables pero ahora con las políticas del Gobierno estamos a la cola. No sólo no se potencia sino que se ponen trabas. Se estima que se podrían generar 500.000 puestos de trabajo en el sector hasta 2030. No estamos hablando de dos molinos de viento y tres placas solares”, asegura Mario Rodríguez. El director de Greenpeace se muestra optimista porque hay mucho potencial y recursos en el país, pero recuerda que hay que batallar mucho porque las políticas actuales frenan los yacimientos incipientes de empleo. “El Gobierno no cree en la economía verde. Reduce los impuestos a las eléctricas y hay que darle la vuelta a ese modelo para que las ayudas vayan a sectores que respetan el planeta. Todo el mundo sabe que la evolución natural ha de ser hacia la economía verde, es cuestión de ritmos. Hace falta un elemento catalizador que genere seguridad jurídica para que tanto el sector público como el privado inviertan en ella”.

Montse Escutia recuerda que el máximo poder lo tiene el consumidor informado. “¿Cuánto tardaron en quitar los gases de los aerosoles perjudiciales para el efecto invernadero? La gente lo exigió al concienciarse. Para el consumidor es un esfuerzo pero tiene que informarse, buscar alternativas, comprar otras cosas”.

Coincide el director de Greenpeace en la necesidad de informarse. “Las energías renovables no son más caras. La clave es cambiar a los políticos que lo están impidiendo. La ciudadanía tiene que informarse y actuar, ser motor de cambio y no exigir a otros que lo hagan. Ser consciente de que puedes cambiar las cosas con tu voto, con tu consumo”. •
 
 

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