Silvia Melero Abascal

Efectos especiales: la magia hecha realidad

¿Convertir las calles de Canarias en Irak? ¿Conseguir que la lava de 'El señor de los anillos' parezca un fluido real? ¿Recrear la ola de un tsunami? Es posible y lo han hecho profesionales españoles. Hasta en Hollywood se ha colado el talento de especialistas de nuestro país, en películas como 'Superman' o 'El Hobbit'. Cualquier cosa es posible en el mundo del cine. Los expertos en efectos especiales y digitales lo consiguen. Tiene truco, pero no lo parece.

 
-ENCABEZADO-Imagen de la película 'Lo imposible'.

Efectos especiales: la magia hecha realidad

Por Silvia Melero Abascal

¿Convertir las calles de Canarias en Irak? ¿Conseguir que la lava de 'El señor de los anillos' parezca un fluido real? ¿Recrear la ola de un tsunami? Es posible y lo han hecho profesionales españoles. Hasta en Hollywood se ha colado el talento de especialistas de nuestro país, en películas como 'Superman' o 'El Hobbit'. Cualquier cosa es posible en el mundo del cine. Los expertos en efectos especiales y digitales lo consiguen. Tiene truco, pero no lo parece.

Muchas de las personas que hayan pasado por las salas de cine recientemente estarán aún con la respiración entrecortada tras ver Lo imposible, la última película de Juan Antonio Bayona. Esta producción española cuenta la historia real de una familia que sobrevivió al tsunami de Tailandia en 2004. De conseguir recrear las espectaculares escenas de la catástrofe se han encargado en El Ranchito, una empresa dedicada a la postproducción que cuenta ya con siete premios Goya por sus efectos visuales en películas como Ágora, Mortadelo y Filemón o El milagro de P. Tinto. “Es un trabajo muy artesanal, aunque utilicemos ordenadores. Los efectos pueden ser desde cambiar un cielo porque no le gusta al director, tratar un plano rodado de día para convertirlo en noche o ponerle un fondo a secuencias rodadas con croma, en las que el actor tiene detrás un fondo verde sobre el que nosotros ponemos un paisaje o lo que haga falta”. Aníbal del Busto lleva cinco años trabajando en El Ranchito, se encarga de la composición de imagen y el conformado de las películas. “Los efectos no empiezan en la sala de posproducción, necesitan mucha preparación. Todo está pensado de antemano, desde la forma de iluminar al personaje cuando se graba”.

Muchas de las escenas de Lo imposible se rodaron en la Ciudad de la Luz de Alicante, que dispone del tanque de agua más grande de Europa. “Planificar la ola del tsunami implica mucho tiempo, utilizamos una maqueta a escala 1/3 que reproducía parte del hotel de Tailandia, copiado del real. En el tanque de agua real se hicieron las tomas y luego se multiplicó la extensión del agua mediante capas para crear la ola gigante y la sensación de océano. El plano general es uno de los más complicados. Hay que mentir mucho, sobre el rodaje real se van sumando por ordenador elementos como palmeras, árboles, bungalows”. El resultado está a la altura del cine made in Hollywood.

“Es muy difícil rodar en el agua, porque todo se mueve. Incluso tuvimos que anclar las cámaras y otros objetos con cadenas. Cada cambio era un proceso enorme porque teníamos que poner en marcha la grúa para sacar elementos del decorado que podían pesar hasta cuatro toneladas. Todo estaba muy pensado y muy trabajado”, afirma Félix Bergés, supervisor de los efectos especiales.

Cuenta Aníbal que lo más complicado es crear cosas de la nada, como hicieron en Ágora, de Alejandro Amenábar. “Es muy difícil inventarse una ciudad y hacer que sea creíble. Hicimos una Alejandría sucia, que huele mal, no idílica como harían los norteamericanos. Pese a usar tecnología punta ensuciamos, dimos capas de polvo y humo para que fuera lo más realista posible”.

Por el tipo de cine que se hace en España, los efectos especiales van dirigidos a reflejar ese realismo. Es lo que ha conseguido Isidro Jiménez, supervisor de VFX (visual effects) en Invasor, de Daniel Calparsoro. “Recrear las calles de un Irak en guerra partiendo de imágenes reales de Canarias no fue complicado, teniendo el método engrasado como lo tenemos y los grades profesionales de Telson. Lo que sí te encuentras es planos concretos que te suponen un reto”. Isidro explica la diferencia entre efectos especiales y digitales. “Los especiales son físicos, son necesarios todavía, es simular una explosión real con petardos, por ejemplo. Mediante los efectos digitales colocas esa explosión en un plano, manipulando la imagen. ¿Para qué recrear digitalmente una explosión de un coche por ordenador si se puede hacer de verdad?”.

A la falta de presupuestos, se suma la falta de posibilidades de formación en el sector, pues, aunque existen iniciativas como el Centro Universitario de Tecnología y Arte Digital U-tad, la mayoría de los profesionales aprenden con la experiencia.

“Hay mucho de experiencia, creatividad e intuición. Es un trabajo muy motivador, te enfrentas a retos nuevos, a investigar si es algo que no has hecho nunca… Pero lo más importante de nuestro trabajo consiste en pasar desapercibidos. Cuando está bien hecho es cuando nadie nota nuestra presencia”, afirma Aníbal.

A veces, les toca hacer retoques muy sutiles. “En las películas del Che nos pidieron hacer el envejecimiento del personaje que interpretaba Benicio del Toro. En La piel que habito, de Pedro Almodóvar, por necesidades del guión, había que quitarle a Elena Anaya todos los lunares del cuerpo, retocarle toda la piel”.

Hasta Hollywood ha llegado el talento de los profesionales españoles. La empresa Next Limit Technologies, de Victor Gonzalez e Ignacio Vargas recibió el Oscar técnico por el software RealFlow, un simulador de fluidos empleado en El señor de los Anillos. “Comenzamos de forma pionera en 1998 cuando no existía nada similar en el mercado. En aquellos momentos empezábamos nuestra aventura empresarial con una pequeña oficina y dos ordenadores únicamente. Durante 15 años RealFlow se ha mantenido como el producto de simulación de referencia en el sector de VFX y animación para hacer efectos digitales de líquidos en volcanes, tsunamis o simplemente efectos artísticos en televisión o cine”, explica Víctor. Para él, “la industria de efectos visuales para cine en España se mantiene aún en un pequeño nicho especializado, tradicionalmente se ha orientado a la industria publicitaria (efectos para anuncios de televisión)”. No es extraño que muchos especialistas hayan cruzado el charco para desarrollarse profesionalmente.

En Nueva Zelanda, Astrid Busser-Casas responde a las preguntas cuando termina su última jornada de trabajo en Superman. Su huella como diseñadora de efectos especiales puede verse en películas como Harry Potter y El ultimátum de Bourne. También ha trabajado en El Hobbit y ha ganado un VES Award personal (entre otros galardones) a la mejor Composicion Digital por Origen. “Mi sueño ha sido siempre venir a Nueva Zelanda y trabajar en WETA. Cuando me enteré que harían El Hobbit no dudé en decir sí y el año que viene volveré para trabajar en El Hobbit 2”. Astrid derrocha entusiasmo hablando de su trabajo, en el que gestiona equipos de personal demostrando su capacidad de organización y motivación. Piensa que en España hay muy buenos técnicos y compañías con mucha calidad pero faltan proyectos punteros e internacionales. “Toda la gente española que he conocido durante mis años fuera es gente con mucho talento pero nadie quiere volver. Hay que cambiar algunos aspectos de la mentalidad o cultura de trabajo en España como ser mas creativos y menos formales en la empresa. Estamos hablando de cine no de un buffet de abogados. En España la cultura de trabajo en general tiene demasiada jerarquía”.

Feliz por trabajar con los grandes del cine y los pioneros de las nuevas tecnologías digitales, reconoce que sus horarios no son precisamente normales en este mundo, donde la prioridad es terminar la película. “Pero también hay tiempo para divertirse y hacer que el esfuerzo valga la pena. Me viene a la mente Alexander, Oliver Stonellegó a pedirme que pusiese más sangre en el caballo de Alejandro cuando lo hieren en la batalla final. Es una escena ¡espectacular!”. Pero, por encima de todo, asegura que unos buenos efectos especiales nunca podrán salvar una mala película. “La magia del cine aún está en los guiones” •
 
 

Más artículos

no-results-found-landing-news
VER MÁS {{percentLoaded}}% loading...