Despertar Silvia Melero

Explorando el planeta

Aventura, superación personal, pasión por lo desconocido… Algo muy poderoso les impulsa a atravesar las fronteras físicas y personales para llegar donde nadie ha llegado, para que sus ojos experimenten el despertar que supone observar territorios inexplorados. Son hombres y mujeres con una insaciable curiosidad volcada en la búsqueda de nuevos retos. Su minucioso trabajo y esfuerzo nos ayudan a conocer mejor el planeta.

 
-ENCABEZADO-

Explorando el planeta

Por Silvia Melero

Aventura, superación personal, pasión por lo desconocido… Algo muy poderoso les impulsa a atravesar las fronteras físicas y personales para llegar donde nadie ha llegado, para que sus ojos experimenten el despertar que supone observar territorios inexplorados. Son hombres y mujeres con una insaciable curiosidad volcada en la búsqueda de nuevos retos. Su minucioso trabajo y esfuerzo nos ayudan a conocer mejor el planeta.

A veces les cuesta definirse como exploradores o expedicionarios. Diego Cortijo prefiere decir que es “una persona inquieta por descubrir y conocer lugares nuevos en el mundo, un devorador de experiencias nuevas”. Organiza expediciones a la selva amazónica peruana, una zona virgen muy desconocida. Sus fotos de una tribu no contactada en el Amazonas han dado la vuelta al mundo. Se las cedió a la ONG Survival. “Fue algo casual, no buscado. Era una expedición de carácter geográfico-arqueológico. Conocer tribus olvidadas en situación delicada es importante, los gobiernos pasan por alto a estas comunidades, por eso tiene un valor antropológico y humano. Las fotos permitieron llamar la atención de forma visual. No es un mito, esta gente existe”, explica. De esas expediciones resulta un trabajo serio, riguroso, científico, que permite conocer mejor el planeta para protegerlo y preservarlo. Cuenta Diego que lo difícil es el antes, la fase preparatoria. “La planificación, conseguir permisos, porteadores… Eso supone más estrés que estar en terreno”.

Nos podemos hacer una idea de lo que viven estos aventureros a través del programa de televisión Desafío extremo (Cuatro), protagonizado por Jesús Calleja. Pero quizá la imagen no es suficiente para reflejar todo lo que experimentan en su interior quienes se atreven a dejarlo todo en busca de lo nuevo. A Albert Bosh le cuesta elegir una vivencia entre todas las que ha tenido. Se decanta por su experiencia en solitario en la Antártida, cuando su compañero abandonó y continuó solo durante 48 días, sin ver a nadie, a ningún animal, en una soledad absoluta. Le quedaban 1.130 kilómetros hasta el Polo Sur. “Experimenté sensaciones duales. Por un lado tristeza, preocupación y desánimo por la marcha de mi amigo, por el riesgo que ahora tendría que asumir solo. Por otro, euforia y felicidad absoluta, estaba orgulloso de dar el máximo para el proyecto en el que estaba embarcado, contento por sentir que estaba realmente comprometido con él (por mí, por mi familia, por mi equipo de trabajo, por mis patrocinadores), y feliz por ver que realmente tenía mi objetivo asumido, interiorizado y que formaba parte de las prioridades de mi vida”.

Pasión y romanticismo. No es fácil poner en marcha estas expediciones, como señala Diego. “Nos encontramos desamparados, dependemos de patrocinadores. Si no tienes una proyección mediática es difícil. Yo me costeo mis expediciones, este año he tenido el patrocinio de dos empresas”. Colabora como guía en agencias de viaje y saca tiempo y dinero para poner en marcha sus proyectos. “Lo hacemos por la pasión que sentimos, es una inquietud general por conocer. Somos gente inconformista, soñadora, romántica, no nos conformamos con la rutina diaria. Animo a la gente a que viaje, explore. Te cambia mucho la vida cuando haces un viaje”.

No son sólo hombres. En España tenemos ejemplos también de mujeres aventureras y viajeras, como Edurne Pasabán, la primera mujer en la historia en ascender a los 14 ochomiles (montañas de más de 8.000 metros) del planeta, Chus Lago, primera española en alcanzar el Polo Sur tras 59 días de travesía en solitario a través de la Antártida, o Araceli Segarra, la primera mujer española en alcanzar la cumbre del Everest.

Albert coincide en que les une el factor de la curiosidad. “Queremos ir más allá de lo estándar, no nos sentimos felices estando siempre en el entorno conocido y que nos es cómodo, las dificultades y los retos son los que nos hacen sentir verdaderamente vivos”.
Asume que no son ese tipo de personas que se hacen especialistas en un tema concreto y lo dominan en su totalidad. “Nos gusta el crecimiento personal a base de gestionar la incertidumbre, buscar nuevos retos y descubrir espacios tanto en el mundo exterior como en el interior de cada uno de nosotros”. •
 
 

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