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Santi Riesco

La caravana de los sueños rotos

FOTODELDÍA-ME023. TIJUANA (MÉXICO),06/12/2018.- Cientos de integrantes de la caravana migrante de centroamericanos permanecen en las afueras del albergue Benito Juárez hoy en la ciudad de Tijuana (México). Algunos migrantes se negaron a trasladarse al albergue "El Barretal" permaneciendo en los alrededores del albergue Benito Juárez, después de que las autoridades sanitarias del estado, cerraran las instalaciones anteriores por mediadas de seguridad sanitaria. EFE/Alejandro Zepeda
© Alejandro Zepeda

No hay cifras oficiales pero alrededor de 300.000 personas cruzan cada año la frontera entre México y Estados Unidos. El 13 de octubre de 2018, convocadas por Facebook, 800 personas partían desde la estación de autobuses de San Pedro Sula (Honduras). Familias enteras huyendo de la violencia impune y la pobreza endémica de un país fallido. La campaña electoral de Donald Trump hizo el resto.

No es una caravana de migrantes, es un éxodo de refugiados. Así de rotunda se expresaba la diputada norteamericana Catalina Cruz al ser preguntada sobre la crisis de los migrantes en la frontera con México.

"Yo no lo miro como una caravana, eso es parte de la política del presidente Trump. Pone nombres a las cosas con el fin de que la gente se asuste y piense que vienen millones y millones de personas a invadir un país, cuando lo que está pasando es que hay un éxodo de refugiados", explica Cruz, una colombiana de 35 años, que llegó a norteamérica cruzando la frontera de modo irregular, junto a su madre, cuando solo tenía nueve años.

Catalina Cruz es la primera dreamer elegida democráticamente para entrar a formar parte de la Asamblea Legislativa por el estado de Nueva York.  Cruz se ha convertido en el altavoz que reclama los derechos de los indocumentados que han ido llegando desde el Sur. "Es muy difícil ver el sueño americano como lo ve Hollywood, con ese romanticismo; para mí ese sueño americano nunca ha existido", asegura esta abogada demócrata que consiguió su acta en las elecciones de mitad de mandato celebradas este 6 de noviembre.

Una caravana mediática y electoral. La campaña electoral había comenzado, oficialmente, el 4 de septiembre. La salida de la gran caravana de migrantes hondureños, el 13 de octubre, se produjo justamente en medio de este agitado periodo político en el que los votos son lo único que parece importar a los candidatos.

“Esto no tiene nada que ver con las elecciones”, insistía Donald Trump durante la más intensa campaña electoral que se recuerda protagonizada por el presidente del país.  Una campaña en la que la inmigración se convirtió en eje central. Comenzó amenazando con enviar 15.000 soldados del Ejército a la frontera con México para defenderse de las caravanas de migrantes centroamericanos –y lo cumplió-, continuó anunciando la creación de "ciudades de carpas" para albergar a los solicitantes de asilo y advirtió sobre una reforma de la Constitución con el fin de negar la ciudadanía a cualquier bebé nacido de inmigrantes irregulares en suelo norteamericano.

Trump insiste, a tiempo y a destiempo, en que los inmigrantes no entrarán de ninguna de las maneras en territorio norteamericano. Sin embargo, su país debe permitir la entrada de estos solicitantes de protección internacional siguiendo el mandato de la Carta de Derechos Humanos de la que son firmantes.

“El discurso del miedo y la zozobra de la invasión se personifica en esta ocasión mediante las imágenes”, explican Cecilia Estrada y Alberto Ares desde el Instituto Universitario de Estudios Migratorios (IUEM) de la Universidad Pontificia de Comillas (UPC). “El miedo llega y está reforzado por los medios que amplifican la situación. La recepción del mensaje se acusa en términos de seguridad, frontera, valla… porque llegarán”, matizan Estrada y Ares en una de sus últimas publicaciones.

“El discurso del miedo ha convertido a los migrantes en un auténtico chivo expiatorio en las manos de los políticos”, arguyen desde la plataforma jesuítica Hospitalidad.es al referirse a esta situación en un esclarecedor artículo titulado “Caravanas invisibles”.
Justo lo contrario que la demócrata Catalina Cruz. La abogada colombiana contó con orgullo, durante toda la campaña, su origen colombiano y cómo su madre la había llevado con ella para cumplir “el sueño de dar a su hija una vida mejor".

Por qué huyen de Honduras. “Han caminado desde hace más de 30 años y andado sobre trenes, carreteras y caminos, sin embargo, habían sido invisibles. O por lo menos, no habían recibido la atención que tienen ahora”, apunta el director del IUEM, el jesuita Alberto Ares, doctor en migraciones internacionales y cooperación al desarrollo. “La Caravana se ha convertido en una opción para llegar con vida e integridad a la frontera con Estados Unidos", explica...

Estos movimientos y sus características han despertado el interés mediático por la cantidad de gente que se moviliza al mismo tiempo. Las ONG y los defensores de los Derechos Humanos se esfuerzan en hacer ver a las autoridades que la huida se debe a que las personas han pasado de un estado de emergencia a uno de absoluta insostenibilidad.

Durante los últimos años, cientos de miles de personas procedentes de Honduras, El Salvador y Guatemala han atravesado México para llegar a Estados Unidos. Todos tienen un denominador  común. "Huyen de la violencia, de la amenaza constante, de la pobreza y, sobre todo, de la falta del cumplimiento de un Estado de Derecho por parte de los gobiernos instalados en la década de los setenta”, argumenta Cecilia Estrada, Coordinadora de la Cátedra de refugiados y migrantes forzosos en el IUEM. “Ninguno ha cumplido, sino todo lo contrario, se han ido perpetuando en el poder y no han dado paso al surgimiento de una política de Estado y lo más importante, de un Estado de Derecho y Justicia”, concluye esta doctora de la UPC.

Los grupos criminales como la Mara Salvatrucha (MS-13) o el Barrio-18 se han internacionalizado y su alcance no tiene precedente. La sociedad centroamericana se enfrenta a su poder y gobierno, desafiando un escenario que se hace insostenible.
"Metimos millones de dólares, invertimos en las guerras que estaban pasando ahí, deportamos a cientos de mareros, pandilleros de la mara que empezaron en Los Ángeles (...); esto está causando esta violencia que está llevando a estos padres a huir con sus hijos", coincide la diputada Catalina Cruz con los expertos del Instituto Universitario de Estudios Migratorios.

Despliegue militar en la frontera. Según los últimos datos divulgados por el Pentágono, en estos momentos unos 5.600 militares se encuentran desplegados en los estados de Texas (2.400), Arizona (1.400) y California (1.800). Más que en las guerras de Siria y Afganistán.

Los soldados enviados a la frontera no realizan tareas de control aduanero y solo los miembros de la Policía Militar van armados aunque la Casa Blanca ha autorizado al Pentágono para que puedan emplear la fuerza en caso de que sean atacados por los migrantes.
El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS, por sus siglas en inglés) ha solicitado al Departamento de Defensa que prorrogue el despliegue de tropas en la frontera con México hasta finales de enero de 2019.

El futuro: más caravanas. Según Alex Mensing, coordinador de proyectos de Pueblo Sin Fronteras -grupo transnacional que ha organizado varias caravanas de migrantes en 2018- cuatro caravanas, con hasta diez mil miembros en total, se han puesto en marcha hacia Estados Unidos.

No obstante, los grupos se han fragmentado ante el extenuante viaje, la oposición gubernamental y la oportunidad de buscar asilo en lugares que no sean Estados Unidos.

Mensing ha señalado que la mayor parte de los miembros de la caravana provenía de Honduras, y otros de El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Costa Rica. También ha declarado a los medios que se están empezando a formar nuevas caravanas en El Salvador.

 

LA MIGRACIÓN HOY EN...

 

ESTADOS UNIDOS

Estados Unidos, uno de los países con mayor flujo migratorio en el mundo, ha endurecido sus políticas desde que Donald Trump llegase a la Presidencia en 2017, con decisiones como la cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) -de que se beneficiaron miles de inmigrantes de El Salvador, Honduras y Nicaragua- las deportaciones masivas y la salida del Pacto Mundial de la ONU para la Migración por "incompatibilidad con su soberanía".
Bajo el lema "EE.UU. primero", Trump achaca al problema migratorio la violencia en su país y la falta de oportunidades para los estadounidenses, y por eso también ha tomado otras decisiones como continuar con la construcción del muro en la frontera con México y la aplicación de la política de "tolerancia cero", por la que se ha separado a más de 2.000 menores de padres indocumentados.
Donald Trump ha llegado incluso a amenazar con sanciones y con la suspensión de ayudas a México y a Centroamérica si no toman medidas para controlar los flujos migratorios hacia su país.

MÉXICO

El caso de México es más complejo por ser un país receptor y emisor de migrantes, problema que es aprovechado por los cárteles de la droga y los traficantes de personas, lo que agrava aún más la situación y complica su relación con EE.UU.
Andrés Manuel López Obrador, tras su investidura como presidente de México este 1 de diciembre, ha firmado con los países del Triángulo Norte un Plan de Desarrollo Integral para dar "una perspectiva regional integral y contemplar la atención prioritaria a todo el ciclo de la migración".
La iniciativa de López Obrador se da a raíz de la emergencia que ha causado el cruce por el país de la caravana migrante que no solo ha causado problemas en las ciudades de acogida, sino con EE.UU. que ha amenazado a México con "consecuencias" de no frenar a los centroamericanos que ya están cerca de la frontera.

CENTROAMÉRICA

Centroamérica es la región donde se genera el mayor flujo migratorio hacia el norte. Atraviesa una nueva crisis humanitaria con la caravana migrante, integrada por miles de personas, en su mayoría hondureños, que emprendieron el 13 de octubre una caminata hacia EE.UU. en busca de mejores oportunidades para escapar de la violencia provocada por las pandillas.
Hace cinco años Guatemala, Honduras y El Salvador impulsaron la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, con el auspicio de EE.UU., para mejorar las condiciones sociales en la región y así desalentar la migración. Sin embargo, este pacto no ha logrado hasta el momento revertir las causas estructurales de la migración.
El actual éxodo migratorio recuerda al drama de cientos de niños centroamericanos que en 2014 llegaron a EE.UU. sin acompañante y fueron deportados.

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