Mirar

Natalia López Pevida

La epidemia de la ludopatía

ALEMANIA ECONOM?A:DUS203. D?SSELDORF (ALEMANIA), 14/01/2014.- Un visitante observa una m?quina de juego en la feria internacional de m?quinas autom?ticas de juego y expendedur?a, IMA 2014, en D?sseldford, Alemania, el 14 de enero de 2014. IMA es la feria m?s importante del sector. En la feria de este a?o los l?deres del sector discutir?n la situaci?n actual del mercado. EFE/Federico Gambarini
© FEDERICO GAMBARINI

La explosión de las casas de apuestas y del juego online está provocando una escalada de adicciones. Un problema de salud pública cuyo perfil más vulnerable se encuentra en los más jóvenes.

La mañana del miércoles 2 de abril de 2008 no cabía un alfiler en la planta alta del bingo Canoe, en el Paseo de la Castellana de Madrid. La expectación giraba en torno a Victoria, la primera casa de apuestas deportivas autorizada en España, fruto de un acuerdo entre Codere y la británica William Hill. Una cita para la que se convocó a las principales cadenas de televisión, radios y periódicos de tirada nacional. Los responsables de Victoria aseguraban en el evento que pronto se abrirían 70 locales más en el resto del país. Puntos que definían como “lugares donde vivir y compartir la pasión del deporte”, a la vez que mostraban interés por “llegar a todos los públicos”, adaptándose a los gustos de cada comunidad autónoma e incluyendo apuestas de pelota vasca, traineras, carreras de galgos, caballos, Fórmula 1, Moto GP, ciclismo, baloncesto y por supuesto, fútbol. Pronto más empresas de apuestas llenarían los espacios publicitarios, con anuncios en los periódicos, spots televisivos y contenidos patrocinados en tertulias deportivas.

Gonzalo, ingeniero electrónico de 40 años, empezó a jugar en aquel 2008, el año del despegue de esta actividad en España. “Siempre me gustaron todos los deportes. Seguía todas las informaciones sobre fútbol, baloncesto, tenis… Creía que sabía mucho y que no podía fallar”, relata. Nunca traspasó la puerta de un local de apuestas, tampoco jugó a tragaperras, bingo o ruleta, pero llegó a acumular una deuda de 140.000 € causada solo por las apuestas deportivas en línea, con un gasto total por encima de los 200.000 € euros. “Lo llevaba en soledad. Nadie de entorno sospechaba nada porque mentía continuamente”. La sensación de que la fortuna estaba de su parte alimentaba la dependencia: “Llegué a ganar 17.000 € en un golpe de suerte, apostando menos de 1000€. En aquel momento ya tenía deudas de 15.000€. Cualquier persona sin problemas de ludopatía habría utilizado el dinero para saldar esas deudas. Pero yo no pude, y los perdí. Muchas veces también apostaba 1€ y ganaba 150€. Ahí me sentía eufórico e invencible, aunque ya tuviera deudas que superaban los 100.000 €. Siempre pierdes mucho más de lo que ganas”.

Y las malas rachas interferían en todos los aspectos de la vida “recuerdo perder 4.000 € de golpe, y al día siguiente tener una auditoría muy importante en el trabajo. Me vi en una situación límite. Pensé hasta en el suicidio. No podía hacer la auditoría así y llamé al trabajo para decirles que se me había muerto un familiar, para retrasar todo una semana. Mi jefe nunca se entero de mi problema, pero sí algunos compañeros y me decían que tenía que parar”.

Los prestamistas también hicieron acto de presencia en su vida “cuando ya había pulido todos mis ahorros y ningún banco me daba más créditos, escribí en varios foros de internet preguntando cómo podía obtener más dinero. Un prestamista leyó mi mensaje y me buscó. Fui a su despacho, en Plaza de España (Madrid). Era algo muy sórdido: no sabía a ciencia cierta ni quién era la persona que me prestaba, ni lo que me obligaba a firmar. Al poco tiempo confesé mi problema a mi familia y decidieron que la primera deuda a saldar iba a ser los mil y pico euros de este prestamista. Es muy frecuente entre los ludópatas recurrir a estas vías poco recomendables”. En 2012, cuando el juego se llevó por delante su relación de pareja y se vio obligado a volver a vivir con sus padres, decidió entrar en la Asociación Vida Sin Juego, donde hoy ejerce el cargo de vicepresidente, ayudando a otros recuperar su vida después del sunami. Porque historias como la de Gonzalo son cada vez más frecuentes en España, donde las nuevas formas de juegos de azar están generando un problema de salud pública con una expansión tan rápida como silenciosa. Como en todos los chanchullos turbios, el sector del juego intenta que haya poco que contar: un negocio opaco donde se echan en falta datos estadísticos, estimaciones reales de cifras de negocio de las empresas o del número de establecimientos. Solo en lo referente a locales de apuestas, la plaga se expandió en un 307% entre 2013 y 2017 en la Comunidad de Madrid, según datos de Emilio Delgado, diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid y artífice de la Proposición No de Ley que pretende la regulación en España. Gonzalo indica “no hay estadísticas reales del número de locales de apuestas porque hay diferentes tipos de licencias. Muchas veces aparecen registrados como bares o salas de fiestas”. Por su parte, los juegos de azar en internet constituyen la primera actividad de comercio online en España, según informa un estudio de la CNMV publicado en octubre de 2018.

Adicciones sin sustancia. Mientras, la dependencia al juego aparece en la vida de cada vez más personas. En Proyecto Hombre Madrid, ONG pionera en el tratamiento de las sustancias adictivas, los tratamientos de ludopatía tienen cada vez más protagonismo en las consultas terapéuticas. Esther Rubio, psicóloga clínica en esta institución, comenta “en el tema de la expansión de la ludopatía, creemos que lo peor todavía está por llegar. A diferencia de las adicciones con sustancia, es un problema muy silencioso que se confunde con otros y solo se ve cuando salta una deuda económica muy gorda”. Una enfermedad sobre la que la ciencia lleva indagando desde mediados de los 70 y que fue incluida en el DSM-IV, el Manual de la Asociación de Psiquiatría Americana, en 1980 bajo el concepto de “juego patológico”. Por su parte, la OMS revisó en 2018 la definición en la clasificación de enfermedades, remarcando un “incremento apreciable del riesgo de daño físico o de consecuencias para la salud mental del individuo o de las personas a su alrededor” y aludiendo a una prioridad “en aumento”. Esther Rubio detalla el impacto negativo en la calidad de vida de las personas con dependencia al juego “suele haber muchos trastornos del sueño, aislamiento, también problemas físicos: oculares y de espalda, por la cantidad de horas que pasan frente a los dispositivos. Y, sobre todo, trastornos de ansiedad, depresión, problemas familiares, académicos, laborales… El insomnio lleva además a algunas personas a recurrir a un consumo problemático de alcohol, cannabis o somníferos”. Para la psicóloga de Proyecto Hombre Madrid, los perfiles de riesgo se sitúan en la adolescencia y juventud “se trata de entornos que conocen, como los deportes. Apostar les resulta divertido. En los locales de juego hay mucha gente de su edad, se bebe, se divierten y además piensan que jugando pueden obtener unos ingresos”. Es el caso de un joven de 23 años a quien llamaremos Alfonso, cuya iniciación en las apuestas le llevó a la dependencia con varios tipos de juego, como póker online o tragaperras. “La primera vez que entré a un local de apuestas tendría unos 17 años. Los locales no suelen controlar la edad. Mis amigos también jugaban, algunos llegamos a desarrollar una dependencia de unas 6 o 7 horas diarias”. Por su parte, Gonzalo, vicepresidente de Vida Sin Juego, apunta a que “las salas de apuestas se las arreglan para enganchar a jóvenes, aunque sean menores de edad. Muchas veces les niegan la entrada pero les facilitan a alguien para que apueste por ellos, y los menores se quedan en la puerta comunicándose vía Whatsapp con esa persona. Los responsables de las casas de apuestas hacen todo lo posible por tener el local lleno de chavales. Se les permite hasta llamar a empresas de comida rápida para que les lleven una pizza al local. Y otras veces les ponen en contacto con prestamistas.” Alfonso opina “he visto a encargados de locales prestar dinero a clientes habituales para jugar. En mi caso tuve que recurrir a préstamos de microcréditos tipo VIVUS. Luego estas empresas te acosan telefónicamente para que les devuelvas lo prestado. Si no les respondes, consiguen el teléfono de tu trabajo o de familiares o vecinos para presionarte”.  Por su parte, la psicóloga Esther Rubio, explica “acaban haciéndose con las tarjetas de crédito de sus padres o de sus abuelos. A veces no saben ni la deuda que tienen, porque empiezan a enganchar una deuda con otra”. La psicóloga indica además que una de las diferencias entre los nuevos juegos de azar de modalidad online, respecto a los de siempre como los casinos de bingo o ruleta, es que, además de bajar el perfil de edad “la adicción sucede más rápido porque el juego online está disponible en cualquier dispositivo las 24 horas del día. Están los bonos extra de bienvenida para captar, además de la información engañosa de estas webs, aludiendo constantemente al juego responsable y dando a entender a los chavales que no van a desarrollar ninguna adicción.” La psicóloga destaca además la introducción de aplicaciones de juegos de azar destinadas a público infantil “se trata de apuestas deportivas donde no se juega dinero, pero que si aciertas te puede tocar la camiseta de un equipo de fútbol, un móvil, unos cascos… Una forma de ir introduciendo a los niños en los juegos de azar. Esto una vez más nos lleva a la importancia de trasmitir a las familias que hay que acompañar a los niños en el uso de las nuevas tecnologías, porque hay una confianza excesiva”.

El juego en la familia. El laberinto de problemas del juego tiene una especial afectación sobre los miembros de la familia. Lo sabe bien María -nombre ficticio-, asturiana de 52 años. Su marido mantuvo durante 35 años una dependencia a tragaperras, timbas y póker online. “Nunca pensé que mi pareja pudiera tener un problema con el juego. Era algo de lo que yo no tenía ni la más remota idea. Solo le había visto jugar cuando éramos novios. Entonces le dije que a mí no me gustaba que tuviese ese tipo de aficiones y dejó de hacerlo delante de mí, pero lo mantuvo en secreto”. En su caso no había pufos ni créditos bancarios “mi marido calculaba mes a mes la cantidad que tenía disponible para jugar. Si un mes teníamos muchos gastos, no jugaba. Nunca nos faltó dinero ni para la compra, ni para los recibos de la hipoteca o los gastos de luz. Pero con el tiempo empecé a sospechar que había algo que me ocultaba, porque veía que nunca teníamos ahorros para afrontar gastos extra. Hacía preguntas, pero siempre había evasivas y embustes. Pensaba en amantes, hijos ilegítimos o que pudiera ser víctima de una extorsión… Hasta que hubo unos extractos que me remitieron de mi sucursal bancaria y cuando le pregunté me confesó todo”. En ese momento decidieron comunicar el problema en el servicio de salud mental de la sanidad pública, “el psiquiatra nos dijo que en su caso no era necesario recurrir a un grupo de terapia, que mejor le controlase yo el dinero. Entonces la relación de pareja iba fatal, con mucha tensión. Al cabo de un mes vi que no adelantábamos nada”. Porque las dependencias, al contrario de lo que se piensa, no tienen por qué ser diarias. Esther Rubio, psicóloga de Proyecto Hombre lo explica “una adicción es una pérdida de control sobre el comportamiento. Tendemos a pensar que una persona solo es adicta si ese problema sucede de manera diaria. Pero esto es un planteamiento erróneo”. En la siguiente visita al servicio de psiquiatría, María pidió que su marido fuese incluido en una terapia específica para ludópatas. “El psiquiatra me dijo que estaban hasta arriba y me remitió el contacto de la Asociación Larpa”. Hoy, María ejerce de monitora junto a su marido, acompañando a otros adictos al juego y a sus familias y trasmitiendo a la sociedad sobre la importancia de este problema. “En la Asociación Larpa contamos con acogidas de pacientes todas las semanas, y en una comunidad autónoma como Asturias, que cuenta con una de las leyes más restrictivas sobre el juego, los locales se nos han quedado pequeños en el último año. Es un problema que va a más”. Y añade: “mi consejo para familias que no saben si alguno de sus miembros puede tener un problema con la ludopatía es que indaguen. Y si alguien conoce a alguna persona que pueda tener esa adicción, que informe a su familia. Es una conversación que surge a menudo en los grupos de terapia. Todos desearíamos que alguien nos hubiese puesto sobre aviso antes, habríamos evitado muchos problemas”.

La vida después de la terapia. Como en cualquier adicción, la desintoxicación produce síntomas, exige rutinas y restricciones. El impulso puede llegar desde el móvil o el ordenador del trabajo. Esther Rubio, de Proyecto Hombre Madrid explica “no podemos dejar a la gente aislada, sin que pueda ir a trabajar o estudiar. Nuestra forma de trabajar consiste en que haya una fase en la que los dispositivos se usen con vigilancia, trabajando la reeducación”. María, de la Asociación Larpa declara que “los familiares tenemos un rol fundamental en la recuperación. Controlamos desde la cantidad de dinero que se gastan al uso de redes sociales y los juegos”. Por su parte, Alfonso, joven paciente de la misma institución asturiana, explica “los videojuegos como los de la PlayStation también tienen que estar muy racionados, por el riesgo de que vuelvan a despertar en nosotros esa compulsividad”. La publicidad agresiva omnipresente en las retrasmisiones y tertulias deportivas también constituye un importante obstáculo. “Nunca veo un partido de fútbol o baloncesto si no es acompañado por familiares o amigos que sepan de mi problema. Y siempre de manera espaciada en el tiempo. El tenis ya no puedo verlo, porque es un deporte relacionadísimo con las apuestas. Antes me encantaba. Si voy en el coche y me sale por la radio algún anuncio de apuestas deportivas, tengo que quitar la radio”. Y es que, las campañas de publicidad agresivas proliferan en multitud de soportes y plataformas. Algunas de ellas muy controvertidas, como la protagonizada por Carlos Sobera, frecuente en canales generalistas en horarios de máxima audiencia.

En este sentido, destaca el acuerdo del Gobierno y Unidos Podemos recogido en el acuerdo sobre los PGE para 2019 para limitar la publicidad de estas actividades de la misma manera que la del alcohol o el tabaco. El debate no se cierra ahí. La ubicación y la frecuencia de estos establecimientos en barrios donde más se nota la desigualdad,  también están sujetas a la controversia. Según un estudio del diario EL PAÍS, uno de cada cuatro centros de bachillerato y FP se encuentra a menos de 150 metros de un local de apuestas. El vicepresidente de Vida Sin Juego opina que “las medidas deben ir en conjunto: una prohibición de la publicidad en la línea de lo que se ha hecho en el alcohol y el tabaco, y luego una regulación en la apertura como las que tienen los estancos o las farmacias”. Por su parte, María de la asociación Larpa declara: “la gente debe saber que detrás de cada casa de apuestas hay un sinvivir que destruye familias”.

Mujeres ludópatas

Cuando se habla de adicciones, la percepción y el mayor estigma que sufren las mujeres con dependencia
a sustancias implica que acudan en menor proporción a los centros de tratamiento de adicciones. Esther Rubio, de Proyecto Hombre Madrid, comenta “general, en los centros de Proyecto Hombre los porcentajes son 70-80% hombres, y 20-30%, mujeres. En el caso del juego, las diferencias son aún más drásticas, lo que nos sugiere que en el caso de las mujeres el problema esté aún más oculto”.
Por su parte, Gonzalo, de Vida Sin Juego afirma “cuando vamos a un aula de 3º de la ESO y preguntamos a los chavales si han entrado en un local de apuestas, la mitad de los chicos levanta la mano. Cuando hacemos esa pregunta en Bachillerato, prácticamente toda la clase afirma que ha entrado en una. Chicas y chicos. El juego hace que la gente mienta, robe, estafe y se endeude.
Y es un problema que afecta a  hombres y a mujeres”.

Más artículos

no-results-found-landing-news
VER MÁS {{percentLoaded}}% loading...