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Julio Ocampo

Entrevista a... Lucetta Scaraffia

Eran once las mujeres que, junto a la directora Scaraffia (fundadora de la revista en 2012), decidieron hace poco más de un mes dimitir y abandonar la redacción de “Mujeres, Iglesia, Mundo”, un inserto de tirada
mensual (12.000 copias vendidas) perteneciente al “Osservatore Romano”, el diario del Vaticano. Una revista que nació por iniciativa femenina y que se edita en español (con “Vida Nueva”) y en francés (“La Vie”). Lucetta
Sacaraffia es, además, profesora de historia contemporánea en “La Sapienza” de Roma, y explica que la causa de esta interrupción está relacionada con la ausencia progresiva de autonomía, mezclada con ínfulas de descrédito, competencia y un “sentirse deslegitimadas”. No hay paz dentro de las murallas leoninas.

Cuánto tiempo llevaba dándole vueltas a la opción de dimitir.
Desde que llegó la nueva dirección, concretamente en el mes de enero. Ahí comprendí que las dificultades para poder desempeñar mi trabajo serían grandes, muy grandes y difíciles.

¿Cuándo notó esta fuerte dificultad de la que habla?
Enseguida, porque Paolo Ruffini, Prefecto del Dicasterio para la comunicación, sustituyó a Viganó, quien dimitió a su vez por la polémica carta modificada a Benedicto XVI, y Andrea Monda querían que el director de Donne, Chiesa, Mondo fuera el propio Monda, y además él quería participar en las reuniones para establecer los temas a tratar. Decidir. Incorporar a nuevas mujeres que él mismo elegía… Es decir, era el final de nuestra autonomía. Decidimos dimitir todas. Entonces nos dejaron ir un poco más hacia adelante, pero mientras tanto crearon un grupo de mujeres paralelo, que además nos hacía la competencia. Un grupo que escribía en el periódico diario. Era absurdo, porque es como si hubiera dos líneas editoriales diferentes.

Monda dice que la revista mensual continuará. Cíteme un ejemplo de la competición que le hacía el diario.
Tras el servicio denunciando el escándalo (a raíz de ahí se desencadenó la ruptura), salió en el Osservatore un artículo de crítica sobre los acosos que se realizaron en Francia. Uno se pregunta si denunciar es bueno o malo.

¿El tema del aborto complica y agudiza el problema que ustedes denunciaron?
Con las mujeres sí, claro. Además de la violencia física está el aborto, que no está permitido.

¿Y la castidad?
No lo sé, no me lo planteo. En este caso es que se reconozcan los abusos, que obviamente existen también cuando hay marido y mujer… No es solo aquí, ni hay más porque exista la castidad. Con abolirla no terminarán los acosos psicológicos, la violencia o los abusos.

Usted ha mencionado al nuevo director del Osservatore Romano (sustituyó a Giovanni Maria Vian) como el responsable del –podemos así decirlo- inicio del fin. Sin embargo, siempre contaron con el beneplácito de dos Papas: primero Benedicto XVI; después Francisco. ¿Me está insinuando que Monda está en contra del Santo Padre?
No lo sé. Solo digo lo que hizo Monda. Papa Francisco nos apoyó siempre, pero no le puedo decir si están o no de acuerdo entre ellos, porque no lo sé.

¿Le respondió el Papa tras su carta de despedida? ¿Y Benedicto? ¿Y el director del diario?
No. El director (que también es periodista), sin embargo, mandó a todo el mundo, en sala de prensa esta respuesta… Decía que yo quería que se contratara gente, sugerir temas a tratar. Así dice. A nivel privado, nadie me dijo nada. Sobre Benedicto, con el que trabajé, no quiero molestarlo. No me respondió, pobre Papa. No me dijo nada, nada, nada.

De su carta me sorprendieron algunas frases citadas por usted. “La realidad debe ser superior a la ideología”. ¿Qué es la realidad?
Nosotras incluimos cartas de monjas sobre las cosas que hacían. De todo eso se podía deducir un rol de la mujer en la Iglesia más interesante, y que estaba privado de ideologías. En ese sentido creo que el Papa tiene razón. La ideología es –a veces- incluso hablar, decir que las mujeres tienen que ser igual a los hombres, que allí no son iguales, aquí no son iguales… La realidad es, sin embargo, que en las misiones las mujeres realizan un trabajo mejor que el de los hombres. ¿Por qué no son tratadas con equidad? Eso es comenzar, partir de una realidad, un hecho. Como dice él, tienen que estar en lugares donde se toman decisiones, pero no es así.

¿Y quién es el responsable de esto?
Todos, porque quieren mantener el poder. Es normal y humano. Dárselo a las mujeres es perderlo. Si hay cuatro personas en un Ministerio, con dos hombres y dos mujeres… Los hombres no tienen todo el poder.

¿Qué está sucediendo? Antes los periodistas Greg Burke y Paloma García Ovejero (Director y Adjunta, respectivamente, de la Sala Stampa Vaticana) dimitieron. Ahora usted y su entero equipo.
Quieren una comunicación controlada. Todo dirigido por ellos, Ruffini, Tornielli..., y nosotras no estábamos de acuerdo. Nos hemos sentido deslegitimadas.

Usted publicó un valiente artículo en el inserto mensual donde denunció el escándalo de los abusos, sexuales y de otros tipos, que sufrían las monjas por parte de curas y obispos. Quizás, ahí empezó el cisma, ¿se arrepiente?
Los diarios internacionales fueron los primeros en denunciar. No fue fácil, porque sabíamos que contar todo eso sería el final. Así ha sido. No me arrepiento porque gracias a este artículo el Papa confirmó la noticia tan grave, por lo tanto terminó el periodo de silencio del Vaticano sobre los acosos.

El mensual va adelante, pero Monda dice que lo hará “sin clericalismos”. ¿Qué quiere decir?
Nosotras le acusamos de esto, de escoger las personas obedientes para escribir en el diario. Es un comportamiento clerical. Nosotras no somos obedientes sino libres. Fuimos desplazadas. No pudimos escribir más en el diario.

¿Usted, además de luchar por la causa feminista, es creyente? ¿Se siente identificada con los valores cristianos?
Sí. Yo intento ser cristiana. Me identifico con los valores de la atmósfera vaticana, como la hermandad. Lo que no comparto es el modo en el que nos trataban. No había hermandad. Estoy contra el comportamiento de algunas personas, pero los valores permanecen.

Usted llegó a decir que este abuso de poder nace de una interpretación perversa del rol de sacerdote. También de la evidente ausencia de reconocimiento de la mujer en la Iglesia. Sin embargo, usted no está de acuerdo con que las mujeres sean sacerdotes. ¿Me lo explica mejor?
Creo que las mujeres tienen que participar en la vida de la Iglesia al mismo nivel que lo hacen los hombres, aunque estas no sean curas. De lo contrario volvemos al clericalismo; también las mujeres aquí serían clericales. Creo que en la diversidad se encuentra la riqueza de la mujer.

Respecto a una posibilidad de que las mujeres sean cardenales y, consecuentemente, participen en la elección del Papa siempre estuvo de acuerdo.
Las mujeres pueden ser cardenales sin ser sacerdotes, claro que sí. Estoy de acuerdo.

¿Con un mayor peso para ellas cree que los acosos podrían disminuir?
Por supuesto. Ahora están presas del silencio. Mientras más fuerza tengan y más sean reconocidas en el seno de la iglesia, menos miedo tendrán para hablar. Creo que habría más justicia si una mujer se dirige a otra mujer con un rol superior para poder denunciar una injusticia.

Usted tiene poder en Italia. Algo de crecimiento ha habido…
No fui elegida por nadie. Fui yo quien pidió permiso al Papa. Esta es la diferencia. Yo era demasiado incómoda; jamás me habrían aceptado.

¿Qué piensa del MeToo?
Es un movimiento difícil de juzgar porque tiene aspectos exagerados y negativos. Preferiría más fuerza de las mujeres para denunciar las violencias sexuales y menos ideologías. Ese movimiento está lleno de ideología. Hay que eliminar esa dosis y pasar a la realidad, a la acción.

¿En qué tiene que mejorar Francisco, sobre todo en cuanto al papel de la mujer se refiere?
Tomó decisiones. Por ejemplo, cuando dijo que María Magdalena era una apóstola, por lo tanto igual a los apóstoles. También decidió que el aborto no fuera ya un pecado reservado, perdonado solo por un obispo. Ahora puede entrar en una iglesia y, si se ha arrepentido, puede ser perdonada por un cura.

¿Cuánto falta para alcanzar la tolerancia cero en los abusos, de cualquier tipo?
Falta mucho. Hay que cambiar la mentalidad de los sacerdotes, obispos… Muchas cosas.

 

“A LAS MUJERES NO LES VIENE BIEN ATRIBUIRSE EL MARTIRIO”

“La llegada de un nuevo director, a cualquier sitio, trae cambios. Hay que respetarla. No veo voluntad de tapar la boca a nadie. Creo que este caos creado en torno a Donne, Chiesa, Mondo se ha ido de las manos en general. Ha sido una salida de tono de grandes proporciones. Catastrófica. Parece que han querido convertirlo en una lucha entre patriarcado clerical contra mártires feministas. A las mujeres nos les viene bien atribuirse el martirio. Me ha parecido injusto criticar el clericalismo del nuevo director. Yo también quiero que las mujeres tengan más peso en la Iglesia, pero en cualquier sitio hay cambios en la dirección, y es normal que esto a su vez reporte otros cambios”. Así de elocuente responde Marinella Perroni, teóloga y biblista, fundadora de la Coordinadora de Teólogas Italianas. Una voz experta que puntualiza la diferencia entre ideología y verdad. “La ideología traiciona la verdad en ocasiones. La ideología es un modo de ver la verdad con una finalidad, y no con pureza. Es un intento de alterar o manipularla. Decir que una mujer es igual a un hombre es la realidad. Que no hay una raza inferior a otra es la realidad. Eso sí, también digo que no se dan todavía las condiciones necesarias para que una mujer, por ejemplo, participe en un cónclave. Es para hombres. El poder a los clérigos, en detrimento de las mujeres, eso es ideología”. La enésima crisis en el país más pequeño del mundo fue de nuevo una caja de resonancia a nivel mundial. No siempre con un mismo punto de vista. Y es que para el diario La Croix internacional, en esta narrativa de bien y mal o blanco-negro, es en lo que se ha caído al afrontar este asunto espinoso. Cuenta este medio, además, que Scaraffia estaba muy ligada a Vian, y que ella tenía incluso mucho peso en los editoriales del diario. Ella se sintió desprotegida, algo decepcionada por la decisión de Francisco de prescindir de él, presuntamente por la publicación de un artículo interpretado como perjudicial para los intereses de la Curia con la Iglesia ortodoxa rusa. El vaticanista Robert Mickens, autor del artículo, además asegura que ella impidió a Monda asistir a reuniones del mensual porque era un hombre. “Es católica conservadora, contraria a la fecundación in vitro y al matrimonio gay”. Y que además, hubo dos periodistas que no quisieron dimitir, pero que fueron arrastradas.
En la misma línea de no llevar la cuestión al sexismo y al control de los hombres sobre las mujeres sigue Rita Ferrone, en una columna de opinión publicada en www.commonwealmagazine.org, donde  -primero- no está de acuerdo con un suplemento femenino, pues automática y consecuentemente se podría encasillar al Osservatore como un diario de hombres, con información femenina secuestrada y separada en un inserto mensual. Además, alude que el diario pretendía esponsorizar un convenio de mujeres, algo que provocó que Lucetta y su equipo tiraran la toalla.

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