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Ángeles López

Entrevista a Mabel Lozano: "Somos un país de puteros"

La trata de mujeres mueve unas ganancias de 32.000 millones de dólares cada año en el mundo, generando 5 millones de euros al día en España. Con el comprometido documental “El proxeneta. Paso corto, mala leche”, Mabel Lozano planta cara a este oscuro negocio.

 

Mabel Lozano vuelve a la carga con “El proxeneta. Paso corto, mala leche”, después de “Chicas Nuevas 24 Horas”, con más energía aún. Dividida en tres partes, “de macarras a proxenetas”, “ninguna mujer nace para puta” y “los parásitos de la prostitución”, la cineasta crea un documental que supera el mayor de los horrores. Una pesadilla cruel, dado que se trata una realidad actual, conocida y que empeora cada día que pasa. Con esta mujer combativa y comprometida, hablamos de su cine y sus nuevos proyectos. 

“El proxeneta. Paso corto, mala leche”. He leído, ¡nada menos! que es: “Cine de verdadero compromiso social de obligada visión.”

Lo importante de esa película es escuchar la voz del victimario. Escuchamos siempre la voz de la víctimas en tercera persona “a ellas las explotan”, “las venden”, “las violan”... Pero aquí se oye la voz del victimario. A los proxenetas no se les respeta, se les teme, pero nunca se les pone voz ni nombre.

¿Por qué ese título?

En realidad está sacado de una máxima antigua de la Guardia Civil en tiempos de Franco: “paso corto, vista larga y mala leche”. Y eso era lo que le decía el mentor al proxeneta de la película cuando él entró en el negocio, con 17 años, en los ochenta. Luego los proxenetas hicieron suya la máxima: “Paso corto para no caerte, vista larga para verlas venir y mala leche para traicionar a tu propia gente”, porque no sabes cómo se traicionan entre ellos.

¿El proxeneta es la garrapata de la prostitución?

Es el parásito de la prostitución.

¿Cómo se llega a entrar en ese oficio?

No se nace proxeneta. Se hace. Igual que no se nace narcotraficante, uno se hace. 

¿Cuánto se llevan de cada servicio de las chicas obligadas a prostituirse?

Todo. Una cosa que se cuenta en la película es cómo fue la transición de la prostitución “normal” -entre comillas- que estaba en manos de chulos y de macarras a esta actual que la manejan los proxenetas. Estos últimos son tratantes. No solo las explotan, sino que trafican con ellas. Antiguamente, los “chulos” macarroneaban a las mujeres, pero los tratantes de seres humanos las captan en sus países de origen, las someten a un encierro aquí y luego las explotan sin cuartel. Hablamos de mujeres que viven en un cautiverio y una esclavitud total. A estas víctimas de trata ellos las llaman “mujeres de deuda”, porque vienen debiendo todo por haber intentado hacer realidad su sueño migratorio. A eso le sumamos el “sistema de plaza” que es el canon que se les impone para entrar en el salón, y luego el sistema de multas. Lo normal es que el primer año y mucho no vean ni un euro. Solo en ocasiones, les dan alguna limosna para que manden algo a sus hijos, porque a los machirulos les molesta mucho que les lloren. Por eso muchos se pasan al tráfico de droga, ¡la cocaína no llora! Sus víctimas favoritas son mujeres cada vez más jóvenes, con hijos a su cargo, porque son las más vulnerables. 

Nos desvela toda la trama de manipulación, maldad, picaresca delictiva y agresividad de un delito no tan mal visto, en una sociedad que cierra los ojos con más rapidez que abre su bragueta.

Ningún Gobierno, ninguno, ha tipificado todas las caras del proxenetismo y sigue estando consentido porque, además sale baratísimo serlo. Incluso en las cárceles no están mal vistos porque venden “ocio” y “divertimento” a los hombres. Se necesita una reforma importantísima e inmediata.

¿Cuánto dinero mueve el proxenetismo en España?

Más de 5 millones de euros, en B, diarios. La droga ya va por detrás en cuanto a “negocio”, porque el dinero de la droga no se blanquea aquí, vuelve a los grandes cárteles. El de la prostitución y la trata se queda en España, por eso es más rentable. 

¿Qué siente hacia el protagonista de “El proxeneta”, el Músico, que llegó a traficar con más de 1.700 mujeres, pero que, arrepentido, le confesó su historia?

Una de las cosas que más me alucina de la película es que contamos cosas salvajes y cuando termina, lo que todo el mundo siente es morbo hacia el protagonista, y además, le juzgan. Ya le juzgó y condenó un tribunal (a pocos años de cárcel, no te digo que no, porque fueron tres años), y ha pagado con la sociedad. Moralmente no tenemos derecho a juzgarlo. Ya se ha rehabilitado y no podemos estigmatizar permanentemente a alguien que ha cumplido. Ha dado la vuelta a su vida y tiene derecho a una hoja en blanco. Yo con él tengo una relación casi diaria porque seguimos haciendo mucha labor de investigación. Piensa que ha estado 40 años en el ambiente.

Cuando se trata el tema de la prostitución se habla de las mujeres que la ejercen, pero mucho menos de quien paga por sexo y muy poco de los proxenetas. ¿Por qué?

Yo siempre hablo de quien paga. Al consumidor o al prostituyente no le llamo putero porque, en 15 años nunca he entrevistado a una puta, sino a cientos de mujeres prostituidas. 

¿Ilegalizamos la prostitución?

Hay que abolirla. Porque la abolición, que funciona en ciertos países del norte de Europa, dota de derechos a las mujeres. Hay que hacer un trabajo de reinserción, que se recuperen y tengan acceso al mercado laboral. De otro modo, nunca podrán salir de esa espiral de la explotación. Si no hay una ley integral contra la trata, no conseguimos nada. Además, habría que multar al consumidor de sexo de pago. Un hombre no puede pensar que, por el hecho de serlo, siempre puede tener derecho a comprar el cuerpo de una mujer. 

El 38% de los hombres españoles son demandantes de sexo de pago. 

8 millones y medio para ser exactos y no hay ni más ni menos que antes. Es igual a lo largo del tiempo. Culturalmente, la prostitución está muy arraigada y normalizada en nuestro país.Somos un país de puteros y lo puedes decir así de claro. El toro de Osborne no es nuestro símbolo sino todos los bares de lucecitas de todas las carreteras de España. Lo único que ha cambiado ha sido el perfil del consumidor. Antes eran hombres de mediana edad, casados y con hijos. Ahora son jóvenes y quieren que les hagan lo que ven en las pelis porno. De hecho, las chicas prefieren estar con un anciano sucio y maloliente a estar con un joven. 

No pocos opinan que hay mujeres que quieren ejercer por libre voluntad... magnificando el arquetipo de “Belle de Jour”... ¿Ha conocido a alguna que diga que de mayor quiere ser prostituta? 

Eso lo dicen quienes defienden la postura regulacionista y critican que se confunda la trata con la prostitución porque consideran que hay mujeres que lo hacen porque quieren. Además, “Belle de jour” la dirigió un hombre, como “Pretty Woman” y como tantas otras películas e incluso libros. El cine es una herramienta muy potente, por eso lo utilizo para desmontar falsos mitos. 

El cine, ¿o es político o no es cine?

 “Con lo combatiente que eres ¿no te gustaría hacer política?”, me preguntó una amiga. Y yo le respondí: ya hago política con mi cine.

Lleva 14 años luchando detrás de la cámara para erradicar la trata. ¿Qué le llevó a convertirse en una activista?

Me llevó mi maleta. Cuando hice la maleta en mi pueblo para venir a Madrid, pensé que mi destino era la gran ciudad pero el contenido de esa maleta estaba lleno de ganas de saber y así conocí a Irina, una víctima de trata, con la que empezó todo.

El otro día le pillé montando... ¿en qué anda enredada? 

Acabo de rodar una cosa brutal. Cuando me llamaste, estaba con los TEDAX, los artificieros. 

Empiezo a montar, y te lo digo en primicia: “Biografía del cadáver de una mujer”. Ahí te lo dejo. Es una barbaridad. 

¿Qué opina de la llamada cuarta ola feminista?

Lo mejor que tiene es que es intergeneracional, intercultural, algo maravilloso. Esto es un movimiento pacífico que va a una velocidad de crucero tremendo y, entre todas, hemos entendido algo maravilloso: que debemos cuidarnos. 

 

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