Opinión

Mara Dierssen, neurocientífica

¿Seremos super-personas en el futuro?

 

El espectacular desarrollo de las neurociencias está influyendo en todos los campos del saber. Cómo aplicar estos conocimientos está llevando a que algunas disciplinas los incorporen de una forma banalizada (las “neuro-cosas”). Otro de los retos bioéticos son las posibilidades de mejora (enhancement) biológica del ser humano. La biomedicina ya está en disposición de traspasar el umbral de la terapia para entrar en el terreno de la mejora. 

El problema consiste en definir qué es un ser humano, qué queremos mejorar y en qué medida esa mejora podría modificar la naturaleza propia del ser humano. Pensemos, por ejemplo, en las posibilidades de mejorar las condiciones naturales del ser humano que ofrece el uso de drogas para aumentar el rendimiento deportivo. Todos conocemos la existencia de las prácticas de dopaje, que podrían ser consideradas como una “mejora”. Lo cierto es que estas prácticas desvirtúan el concepto mismo de deporte, basado en valores como la constancia, la capacidad de trabajo, de colaboración en equipo y de esfuerzo y la competición leal. ¿Qué consecuencias puede tener la neuromejora en un mundo globalizado y socio-económicamente desigual? ¿En qué medida será accesible a todos, en un mundo donde millones de personas no tienen acceso a medicamentos esenciales o mueren prematuramente debido a la pobreza o por enfermedades tratables como la diarrea o la malaria? La Bioética será esencial para la planificación de políticas que garanticen que la ciencia consigue un impacto social con una visión amplia del bien común y de la equidad.

 

Más artículos

no-results-found-landing-news
VER MÁS {{percentLoaded}}% loading...