Mirar Ángeles López

Marcos Gómez: “Matar a los que sufren es muy poco progresista”

“Más de 75.000 desdichados mueren al año con dolor y el Gobierno solo les ofrece la eutanasia”. Es la denuncia reiterada de Marcos Gómez, el introductor de los servicios paliativos en España y hoy coordinador de El Observatorio de Atención Médica al Final de la Vida OMC-SECPAL. 

Marcos es médico anestesista al que un día una hernia discal cambió su vida para siempre. Esto le empujó a cambiar el rumbo de su actividad profesional. Con él hablamos de la importancia de fallecer dignamente y sin dolor.
Usted fue un paciente crónico que entendió lo que es sentir un dolor imposible de dominar. ¿Esa experiencia cambió su vida... y la de mucha gente?
Totalmente. Tuve algo tan simple como una hernia discal, con la mala fortuna de que se me infectó en el quirófano. Me obligó a permanecer tres años en la cama, de los que seis meses los pasé en el hospital. Las primeras semanas tuve un dolor terrorífico, por el daño medular... un dolor muy resistente a la medicación. Cuando terminé, decidí reorientar mi vida. Aprendemos de las crisis. Cuando no pasa nada, se suceden los días y los años de una manera absolutamente cadencial. De mi desgracia, decenas de miles de enfermos han muerto de una manera más decente, con dignidad y en paz; y muchos profesionales han aprendido a atenderles.
Pero, pese a todo, ¿en España se sigue muriendo con dolor?
Sí. Muchos enfermos se mueren cada día con un dolor y un sufrimiento perfectamente evitables si se les suministrasen los cuidados que necesitan.
Por cuidados paliativos, además de fármacos, ¿qué debemos entender?
Los cuidados paliativos son la atención integral tanto para el enfermo como para sus familiares. Por integral entendemos: aspectos físicos -el escrupuloso cuidado del dolor y los síntomas- pero también su esfera social, espiritual, psicológica, etc. Una atención completa y compleja, pues estamos ante un enfermo que padece un gran sufrimiento condicionado muchas veces por angustia, problemas económicos, familiares, etc. Los “cuidadores” también precisan ayuda porque, en ocasiones, lo pasan peor que el propio enfermo.
¿Qué diferencias hay entre una Unidad de Cuidados Paliativos y una Unidad del Dolor?
No es lo mismo. Las unidades de tratamiento del dolor, como su propio nombre indica, estudian y tratan todo tipo de dolor -avanzado, crónico o terminal-, desde una lumbalgia o neuralgia del trigémino hasta casos más graves. No son pacientes terminales pero sí viven con un dolor difícil de controlar y necesitan ayuda. Las unidades de cuidados paliativos, en cambio, se ocupan del dolor y del resto de los síntomas y problemas de las otras esferas del paciente.
No es igual la atención de un enfermo terminal en todas las comunidades autónomas, ¿para cuándo una ley estatal de Cuidados Paliativos para evitar esta falta de equidad?
Es realmente de una inequidad grandiosa. Depende de donde vivas así se morirá de una forma o de otra. Hay diferencia entre unas comunidades y otras, pero, dentro de las mismas, hay diferencia de una provincia a otra y luego, si es del medio rural o urbano; también si está todo segmentado entre el norte o el sur de la misma ciudad... Es escandaloso. También influye la edad porque, aunque los cuidados paliativos pediátricos se están desarrollando en estos años, siguen siendo una asignatura pendiente, pues hay muy pocas. Cada año, mueren en España, casi 75.000 enfermos en un dolor extremo, porque no reciben cuidados paliativos y lo hacen cuando las ayudas de dependencia jamás llegan.
¿Por qué? ¿Es excesivamente caro para un sistema de salud?
No. Por falta de sensibilidad de determinados responsables políticos que no prestan debida atención a sus pacientes avanzados. Haría falta una ley nacional de cuidados paliativos, que no tenemos, y por eso nos repugna que, habiendo tantas decenas de miles de enfermos que se mueren con un sufrimiento evitable se esté a punto de legalizar alguna forma de acabar con ellos.
También tenemos muchos prejuicios, ¿no cree? Cuando nos dicen que nuestro familiar entra en paliativos, muchos lo temen...
Porque hay que explicarles muy bien de qué se trata. Pues pueden interpretar que es un acelerador de la muerte, y no es así. Lo que se trata es de que el tiempo que les quede, lo vivan de la mejor manera posible, y en el momento en que son atendidos todos están encantados.
Según metroscopia en 2019 el 87% de los encuestados a la pregunta fueron partidarios de “si un enfermo incurable tiene derecho a que se le proporcione un medicamento para poner fin a su vida sin dolor”. ¡Yo no entiendo la pregunta!
De las encuestas salen los resultados que la gente que la paga quiere que salgan. Y con ello no digo nada nuevo. Las preguntas delicadas las plantean de forma lo suficientemente confusa para que quien tenga que responderse se equivoque lo más posible. Cuidados paliativos es atender a los enfermos controlándoles los síntomas, que ayudan al paciente a vivir su final de modo apacible y digno. La eutanasia, es terminar con la vida del enfermo. Y el suicido médicamente asistido pone al alcance del enfermo los venenos necesarios para que se los autoadministre y se suicide solo. Todo es radicalmente distinto.
¿Los cuidados paliativos aceleran el final de una persona?
De ninguna manera. Radicalmente, no. Puede parecer que acelera el proceso pero lo que ocurre es que ese enfermo ha sido derivado muy tarde a un servicio de paliativos y en unas condiciones muy malas. Y cuando se le pone la morfina parece que se acelera la muerte, pero no es así. Hay enfermos que están meses tomando pastillas de morfina y están haciendo una vida normal en la calle. Ahora mismo hay muchas personas que se han tomado sus miligramos de morfina, en pastilla, y están viendo belenes.
EL Congreso ya ha aprobado la regulación de la eutanasia…
Desgraciadamente va a legalizarse matar a los enfermos antes que atenderlos y dignificar su marcha. Yo no sé quién se ha sacado que acabar con los que sufren es progresista. Me parece retrógrado. Donde siempre estuvo la izquierda es la lado de las personas indefensas, los dolientes... y ahora no. Ahora está en contra. Supongo que porque atender a un enfermo crónico, a un anciano terminal, o a un enfermo desvalido, es más caro que matarlo. La eutanasia es totalmente gratis, claro. Pero un pueblo tiene que saber cómo aliviar el sufrimiento, antes que provocar su muerte. Lo progresista es cuidarlos para que terminen de forma digna su paso por este mundo; lo reaccionario es lo otro. El propio Salvador Pániker, que fue un gran intelectual, y presidente honorario de la Asociación ‘Derecho a Morir Dignamente’, dijo que no podía haber eutanasia sin buenos cuidados paliativos.
¿Qué profesionales intervienen en una unidad de cuidados paliativos?
Médicos, enfermeros, psicólogos y trabajadores sociales. Y tenemos la colaboración puntual de otros profesionales como terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, farmacéuticos...
¿Cuál es la principal enseñanza que le ha dejado este trabajo?
La escala de valores. Vivimos obcecados con los guapos, jóvenes y ricos y los viejos, pobres y ancianos son marginados en nuestra sociedad. Nos pasamos la vida retrasando nuestra edad o acumulando riquezas y poder hasta olvidarnos de cultivar los valores. Y eso nos lo enseña un enfermo. Ninguno, al final de su vida, echa de menos haber tenido una casa más grande o un coche mejor... lo que añoran no haber estado más tiempo con sus hijos, no haber sido más solidarios, no haber amado más, no haber oído más a Bach... Yo no sufro cuando un enfermo se va, pues se tiene que ir. Por el contrario, me alegro de que se haya ido en paz y de que a mí me haya hecho mejor persona.
Después de tantos años trabajando con enfermos terminales, ¿le da menos miedo la muerte?
Evidentemente, sí. Es una experiencia que se la escuchará a todos mis compañeros. Le tengo menos miedo, hoy al menos. No sé lo que me pasará cuando me toque, pero vivo con menos tanatofobia de la que existe en la sociedad actual.
¿Quizás una de las raíces de esta segunda ola del COVID-19 está en el ocultamiento de la muerte?
¡Ni lo dudes! Durante la primera ola no llegó el drama a la gente. Se clandestinizó y se nos trató como a niños con sanitarios cantando y aplaudiendo a enfermos que salían de la UCI. No se vio una imagen dura de las personas debatiéndose entre la vida y la muerte. Se negó la muerte y la gente no fue consciente de la gravedad del asunto. Hubo mucha falta de empatía por parte de los políticos. Además, el número de muertos se ha minimizado, a propósito... ni siquiera quienes nos gobiernan se pusieron una corbata oscura en señal de respeto. Se tardó mucho en hacer un luto nacional... ¡Eso fue una falta de empatía horrible! Ningún político visitó los hospitales, sólo el rey Felipe VI. Una cosa es el morbo y otra el absoluto ocultamiento de la tragedia, para evitar esta segunda ola.

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