Mirar Laura C. Liébana

Borrones de ley en la vuelta al cole

El retraso en aprobar las normativas autonómicas ocasiona desconcierto al aplicar la nueva reforma educativa. Los profersores se dividen entre el reproche y las ganas de cambio por la LOMLOE.

“Menudo julio hemos pasado”, resopla Charo Cases, mientras cierra la puerta de su despacho, en el Colegio Episcopal-Ekumene de Albacete. Es uno de los 1.700 centros educativos que corren la “suerte” de estar situados en Castilla-La Mancha, la primera y única región del país que ha aprobado todos los decretos de adaptación de los currículos de Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato a la nueva ley educativa, la Lomloe, en el momento en que se escribe este reportaje. Aunque esa suerte, Charo “no se la desea a nadie… que no sea docente, claro”. Porque, en total, son 21 decretos a los que hay que dar el pase y Madrid, Navarra, La Rioja, Ceuta y Melilla solo tenían aprobado el de Infantil a fecha del 15 de julio.
Este desbarajuste tiene su explicación. Los cerca de 30.000 colegios e institutos de España tienen que enfrentarse a la implantación en los cursos impares (1º, 3º y 5º de Primaria, 1º y 3º de Secundaria, 1º de Bachillerato y el primer curso de FP Grado Básico) de los grandes cambios educativos que trae la Lomloe. Tienen que hacerlo, además, en tiempo récord (este septiembre), sin acompañamiento ni paños calientes. Porque los decretos del Gobierno que desarrollan la nueva ley se publicaron tarde. Así que los de las comunidades autónomas, que deben terminar de aterrizar la normativa en cada territorio, todavía no tienen luz verde (con la excepción castellanomanchega). Esto se traduce en que los centros se están preparando para dar un gran salto de modelo de enseñanza con borradores de normas y no con los decretos curriculares finales.
“Hasta ahora, que tenemos la directriz final, hemos estado improvisando sobre lo que marcan los borradores y jugando a las adivinanzas con un claustro saturado por el final de curso”, reprocha la también profesora de Lengua y Literatura. Por ejemplo, expresa, estaban confeccionando el programa para tres asignaturas optativas totalmente nuevas “a partir del título de la materia y un párrafo de explicación. Total, que tendremos que volver sobre ellos para pulirlos porque estaban bastante verdes, pero como el decreto se ha aprobado al inicio de las vacaciones del profesorado, hasta septiembre no podemos empezar con las modificaciones de las programaciones de las clases. Es abrumador”.
Los colegios e institutos de España se han visto obligados a tomar decisiones para ganar tiempo. En el Colegio Episcopal, los alumnos y las alumnas se matricularán del curso que viene sin tener del todo claro qué materias tendrán en septiembre. Como en la mayoría de centros educativos de España, la elección de los libros de texto también se ha aplazado hasta la vuelta de las vacaciones, cuando los departamentos puedan evaluar qué editoriales se adaptan mejor a los contenidos aprobados. Es un retraso “brutal”, expresa Charo, pero, al menos, ya tienen la referencia del decreto curricular alumbrado por la Junta de Castilla-La Mancha. Otros no corren tanta suerte. Esa que la directora albaceteña deseaba al principio a los docentes del resto de comunidades autónomas.
Fuera de las fronteras de la tierra de Don Quijote, las normativas regionales están ocasionando perjuicios aún más serios en la organización pedagógica de los centros para el próximo curso, especialmente los que pasan a primero de Bachiller. “Nosotros hemos sido conservadores en la oferta de itinerarios en Bachillerato”, expresa Graciela Hernando, directora general del colegio Virgen de Mirasierra, en Madrid. ¿El motivo? La “incertidumbre” de “no saber” qué directrices habrá que seguir para diseñar el currículum del nuevo Bachillerato General (uno que no sea ni de Ciencias ni de Letras) que contempla la Lomloe. Tampoco sabe, dice, “qué impacto tendrá en la EVAU (prueba de acceso a la Universidad) dentro de dos años”, por lo que la decisión que han tomado ha sido no ofertarlo el próximo curso.
Otro tema que “nos ha generado debate”, manifiesta Graciela, “es la elección de los libros de texto”. Y es que el caso de la Comunidad de Madrid tiene un hándicap añadido. El obstáculo, en este caso, viene originado por el propio ejecutivo madrileño, que recurrió ante el Tribunal Supremo el currículo de Bachiller de la Lomloe. El gobierno de la región argumentó que el itinerario está “vacío de contenido y cargado de ideología”. Por su parte, la directora del Virgen de Mirasierra opina que “aparentemente los contenidos esenciales no han variado mucho con respecto a la ley anterior”, pero sí que “se debería ser más escrupuloso con la politización de los temas transversales”.
Más allá de la cuestión ideológica, la realidad es que la programación para Bachillerato se encuentra en stand-by en la Comunidad de Madrid. “Esto está retrasando la elaboración de materiales ajustados a los saberes básicos de la nueva ley”, afirma Graciela. A la práctica, esto significa que, una vez se dé luz verde al decreto para los cursos preparatorios para la Selectividad, las editoriales tendrán que apretar el acelerador para cumplir con los plazos de entrega y que los libros estén disponibles en septiembre.
Aquí, apunta la directora, también “entra en juego” el buen funcionamiento del programa Accede, el sistema de préstamo de libros de texto y material curricular de la Comunidad de Madrid que utiliza el colegio Virgen de Mirasierra, pero también muchos otros centros públicos o concertados. La única condición para ser beneficiario de esta iniciativa es entregar el lote de libros del curso pasado en perfecto estado cuando acabe el año, con la promesa de que se recibirán los lotes nuevos los primeros días de clase. Este año, no obstante, se esperan retrasos también en estos préstamos de libros.
“El cambio más grande es en primero de Bachillerato”, coincide Chesca Marfà, directora general del Colegio Padre Damián de los Sagrados Corazones, que cuenta con 1.080 alumnos y está situado en Barcelona. El motivo es que han tenido que “adaptar las materias que ya teníamos (pasan de 4 a 3 horas y cambian algunos contenidos) y programar nuevas optativas con solo el nombre de la asignatura. Además, hemos de programar primero sin tener muy claros los contenidos de la Selectividad y sin libros. Creo que la preparación de nuestros jóvenes para la universidad es una gran responsabilidad que no se puede hacer deprisa y corriendo”, reprocha.
“El problema es que, justo este curso, el calendario escolar en Cataluña se adelanta y empezamos el 5 de septiembre con Infantil y Primaria, y el 7 de septiembre con ESO y Bachillerato. No podremos aprovechar los primeros días de septiembre en que todavía no tenemos clase para coordinarnos y acabar de hacer las programaciones”, prevé Chesca. Para los profesores “este inicio de curso va a ser muy complicado” y admite que “como directora general, me preocupa mucho su estado emocional”. Este, recuerda, “será el tercer curso que empezamos así, después de la Covid”, aunque “la Covid nos pilló desprevenidos a todos; no debería ser lo mismo con la Lomloe, que hace tiempo que tenemos sobre la mesa”.
En Cantabria, el decreto curricular para Infantil y Primaria se aprobó a primeros de julio. Esto ocasionó un “trastorno”, según José Julián Becerro, director pedagógico para estas etapas educativas en el colegio Nuestra Señora de la Paz (Torrelavega), donde acudieron 1.185 alumnos y alumnas en el curso 2021/22. Pero no tener decreto no significa estar parados. “Ya nos habíamos adelantado. Durante todo el mes de junio y principios de julio trabajamos sobre el borrador”, señala. Así, han conseguido dejar escogidos los textos que utilizarán en Primaria, han reorganizado al profesorado y los horarios. En el Virgen de Mirasierra, han realizado una selección previa de materiales, están puliendo las programaciones y se encuentran ajustando las necesidades de personal a la nueva ley. En el colegio Padre Damían han mantenido lo que ya “hacían bien” según la nueva ley y han repartido las nuevas materias entre el máximo número de profesores posible.
Huelga decir que los tres últimos colegios mencionados forman parte del total de seis que la Congregación de los Sagrados Corazones (SSCC) tiene ubicados en la Provincia Ibérica. Y esto tiene sus ventajas, ya que permite apoyarse mutuamente. Por ejemplo, una persona de la organización se formó en la Lomloe y realizó formaciones para el profesorado de cara a facilitar la elaboración de los currículos.
Pilar María Colao, Coordinadora de Educación SS.CC., apunta que “la situación planteada por la puesta en marcha de una nueva Ley y con el calendario propuesto, se acomete con muchas más certezas al trabajar los seis colegios en red y plantear las medidas desde una labor reflexiva de los claustros y la dirección conjunta de la Comisión de educación SSCC”. Y matiza: “La ausencia de un pacto educativo nos obliga a todos los centros a tener las respuestas preparadas para seguir siendo fieles a nuestra razón de ser”. Sobre la pérdida de peso de la asignatura de religión, afirma: “Nos preocupa y nos anima a buscar soluciones para no prescindir de lo que curricularmente aporta en la educación integral de los alumnos”.
Además, la flexibilidad del profesorado y el trabajo en equipo han sido claves para que todas fuentes consultadas coincidan en que conseguirán amoldarse a la ley al siguiente curso. Aunque José Julián matiza que habrá que “darle más tiempo” a algunos aspectos como “la implantación de ámbitos de aprendizaje (corriente pedagógica que anima, por ejemplo, a no pensar en el aula como un espacio limitado por cuatro paredes), ya que requiere de un tiempo de formación, de organización y de romper con muchos estigmas como el horario o los espacios”. Por su parte, Chesca opina que “hay colegios que lo tendrán más difícil porque no están en proceso de transformación educativa”.
Otro aspecto polémico de la ley es que el nuevo sistema para pasar de curso ya no dependerá de un número de suspensos. Las decisiones sobre la promoción serán tomadas por el equipo docente que actuará de manera colegiada. “La repetición de curso será algo (completamente excepcional) que se contemplará únicamente tras haber agotado el resto de medidas”, explica José Julián. No obstante, añade: “En mi opinión, esto no se debería limitar solo a los cursos de 2º, 4º y 6º porque, en ocasiones, se puede observar que hay un beneficio en la repetición en cursos diferentes a estos (lo cual no está permitido en este sistema) y esto puede traer consecuencias muy negativas en el desarrollo emocional, educativo y personal del niño”. A Chesca le preocupa “mucho” que “el alumnado no se esfuerce al máximo; que piensen que no hace falta porque igualmente pasarán de curso”. Graciela tiene sus reservas, pero “entiende que el espíritu de la ley es la prevención del fracaso escolar y, sobre todo, del abandono”.
Pese al calendario, hay aspectos de la Lomloe que los tres profesores de los Sagrados Corazones celebran. Para José Julián, implica una mejora que la nueva ley hable de “desarrollar proyectos significativos y relevantes -cosa que ya hacíamos- o de promover una cultura de la sostenibilidad ambiental y de la cooperación social, punto fuerte de nuestra manera de educar”. Graciela indica que “a nivel metodológico, la educación está inmersa en un proceso de innovación imparable. Por lo tanto, un respaldo legislativo es fundamental como base de impulso al cambio, tan necesario”. En concreto, valora que la ley “permita desarrollar metodologías más acordes con la realidad que se vive en los centros y con la realidad a la que se enfrentan nuestros alumnos en su vida adulta, tanto laboral como personalmente. La evaluación de los estudiantes es más completa, continua y formativa y está más adaptada a la manera de trabajar que ya llevábamos a cabo desde hace tiempo en nuestro centro”.
Chesca apunta que “la nueva ley se centra mucho más en el alumno y le ayuda a construir un proyecto de vida personal y profesional que le lleve al éxito educativo. Tiene mucho más en cuenta la educación integral de la persona para que aprenda de forma más significativa y conectada al entorno, teniendo muy en cuenta la educación emocional y personalizada”, considera. Además, el nuevo currículo “cambia las competencias básicas por competencias clave y ya no habla de contenidos sino de saberes”.

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